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El gran robo de la COVID-19: un presentador de una televisión local, una banda portuguesa y dos millones de mascarillas

El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, en la nave de Santiago en la que se produjo el robo de 2 millones de mascarillas

Gonzalo Cortizo

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En algún lugar de un polígono industrial de Valencia se esconden cientos de miles de mascarillas. En su existencia solo había reparado una banda de ladrones portugueses a los que la policía paró los pies este lunes a mil quilómetros de distancia: en Santiago de Compostela. En el trasfondo de la historia está la empresa mallorquina Oxidoc, declarada en concurso de acreedores hace más de un lustro. A ella pertenecía el material olvidado en dos naves en Santiago y Valencia, sin que los administradores concursales hubieran dado la voz de alarma sobre la existencia de los suministros a las autoridades sanitarias.

Los ladrones, sin embargo, sí lo sabían. El soplo, según las investigaciones policiales, les llegó a través de un agente inmobiliario, quien estaba encargado de conseguir nuevos inquilinos para la nave abandonada en la capital gallega. La policía lo detuvo el lunes en Santiago.

Javier Conde, agente inmobiliario acusado de la sustracción de dos millones de mascarillas, contactó con una banda de portugueses. Según fuentes de la investigación, Conde les habría entregado las llaves del local industrial para el vaciado del material. No fue un trabajo rápido, ya que el robo comportaba otra dificultad: las mascarillas estaban caducadas desde 2015. Había que vaciar cada caja y reempaquetarla posteriormente para ocultar la fecha de caducidad impresa en el exterior de los envases. 

El caso está en manos de un juzgado de Palma de Mallorca, lugar en donde tiene su sede social la empresa vinculada al material robado. La Oficina Europea de Policía (Europol) trabaja para localizar las mascarillas, cuyo destino se ubica en Portugal. Su precio de venta estimado de cinco millones de euros. Los investigadores creen que los ladrones tenían pensado desvalijar también la nave de Valencia pero que no les dio tiempo, al detectarse el primer robo. 

El principal acusado, Javier Conde, ha sido puesto en libertad con cargos. A través de un comunicado se ha desvinculado de la comisión de un delito de robo con el siguiente argumento: “El acceso se realizó siempre con autorización. Ni se ha dispuesto de material en la cantidad, ni valor, a los que se hace mención”. 

Conde es, además de agente inmobiliario, un empresario que durante los últimos años ha buscado la notoriedad en Santiago a través de un programa en la televisión de El Correo Gallego, el periódico local de la capital gallega, en el que informaba sobre ofertas en el mercado inmobiliario de la ciudad. Este rotativo informaba este martes de la detención y ofrecía en exclusiva la primera fotografía del principal encausado. La imagen aportada por el diario era la misma que usaron para promocionar el programa de televisión que le encargaron a Conde en 2013. Aquel programa se titulaba Fiestra aberta (Ventana abierta).

El 'selfie' del vicepresidente

La operación policial ha sido aprovechada por la Xunta de Galicia como plataforma de publicidad en la que no han faltado fotografías y declaraciones. El Gobierno gallego envió este lunes a su vicepresidente, Alfonso Rueda, al lugar del robo. Allí se encontró con los periodistas y posó con el desastre de fondo que habían dejado los ladrones. Según el relato de Rueda, “la Policía Autonómica recibió una información de que aquí podía haber material sanitario, tan necesario en estos momentos” y, al llegar, se encontró la nave “totalmente desvalijada”.

Según fuentes de la investigación se calcula que el robo se produjo a principios de marzo. Las fotos del descubrimiento publicitado por la Xunta tienen fecha del 6 de abril. 

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