La burocracia dificulta la entrega del cuerpo de la anciana enterrada con una identidad equivocada por el error de una residencia

Detalle de las manos de una anciana en una residencia de mayores

La familia de la anciana fallecida por COVID-19 y enterrada con una identidad equivocada en Xove (Lugo) deberá esperar para poder trasladar el cuerpo al panteón que le corresponde. Los trámites burocráticos alargarán el proceso todavía unos días. El primer paso, sin el que no se puede avanzar, es la obtención del certificado de defunción de la mujer. Sin este documento, sigue oficialmente viva.

Una familia gallega entierra a una anciana que no era su pariente por un error de identificación en la residencia en la que las dos mujeres compartían cuarto

Una familia gallega entierra a una anciana que no era su pariente por un error de identificación en la residencia en la que las dos mujeres compartían cuarto

La Fundación San Rosendo, que gestiona tanto la residencia en la que vivía como en la que falleció, ha indicado que el sábado remitió un documento a los juzgados de Ourense y Viveiro para informar del error en la identificación. Fue entonces cuando la mujer que había sido declarada muerta regresó al centro geriátrico de Xove recuperada de la COVID-19. La residencia se dio cuenta de la equivocación e inició los trámites para enmendar la situación: no solo la anciana fallecida está enterrada en un panteón que no es el de su familia; la que sigue viva necesita que no se den de baja sus documentos identificativos o su pensión.

La mujer que murió estaba viuda y era vecina del municipio de Xove, en donde está la residencia San Bartolomeu, en la que vivía. El error en la identificación se produjo a raíz de su traslado, junto con otros 11 ancianos del mismo centro contagiados con el coronavirus, a otra residencia de la misma fundación, la de Os Gozos, en Pereiro de Aguiar (Ourense). En estas instalaciones hay una planta específica para pacientes con COVID-19. La fallecida y la anciana a la que se declaró muerta por error tenían asignada la misma habitación. La fecha del deceso, el 13 de enero, en el certificado de defunción constaba el nombre de su compañera.

El alcalde de Xove, Demetrio Salgueiro, ha explicado que los ataúdes de fallecidos a causa de la COVID-19 se precintan, de modo que nadie de la familia y allegados pudo ver el cadáver y advertir el error antes del entierro. Se detectó el pasado sábado porque la mujer que había sido declarada muerta volvió a la residencia San Bartolomeu, en donde vive con su marido.

El regidor ha pedido "extremar las precauciones para que no vuelva a pasar algo así", puesto que es "muy grave". En el mismo sentido, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha trasladado su "solidaridad" a las dos familias afectadas y ha calificado de "lamentable" la confusión.

Un sobrino de la fallecida, Modesto Ben, confía en tener novedades sobre el traslado del cuerpo esta semana. Está "a siete kilómetros" del panteón familiar, en otra parroquia del mismo ayuntamiento. Cuando la hayan enterrado en donde le corresponde, sopesarán denunciar lo ocurrido, ha contado en declaraciones a Europa Press.

Por el momento, los juzgados no han tomado ninguna medida sobre este caso porque no han recibido peticiones ni denuncias para ello, han explicado a elDiario.es fuentes judiciales.

Una vez se haya corregido el certificado de defunción, podrá pedirse la exhumación del cadáver y su traslado a otro cementerio, para lo que es necesaria una autorización. Todo esto se demorará todavía unos días. Fuentes de la Fundación San Rosendo han afirmado que asumirán los gastos derivados de trasladar el cuerpo para enterrar a la anciana fallecida en otro lugar y que gestionarán los trámites tanto para el certificado de defunción como para que la usuaria de la residencia que sigue viva no tenga problemas con sus documentos y sus prestaciones.

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Publicado el
25 de enero de 2021 - 22:25 h

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