El sindicato mayoritario en la educación gallega, CIG-Ensino, ha denunciado el uso de un cartel electoral de Vox, en el que se compara con datos falsos los ingresos de una pensionista y los de un menor migrante, en una charla de la policía nacional a alumnado de un instituto de Ourense. Según la central, los agentes lo utilizaron como ejemplo de “libertad de expresión” en una actividad que versaba sobre los delitos de odio. La imagen, empleada en las autonómicas de Madrid de 2021, fue tildada de “xenófoba y racista” por el resto de los candidatos pero, aunque tanto la Fiscalía como el PSOE la denunciaron, la Audiencia provincial defendió que, “con independencia de si las cifras son o no veraces” se enmarcaba “en el contexto de la legítima lucha ideológica-partidista”.
El pasado día 14, los agentes impartieron en el IES 12 de Outubro, en horario lectivo, una charla a estudiantes de 3º y 4º de ESO bajo el título “Los delitos de odio”. La actividad está incluida dentro del Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos, una iniciativa de los ministerios de Educación e Interior.
Fue allí donde utilizaron la imagen de la discordia, considerada por el sindicato “propaganda neofascista”. En ella, la formación de ultraderecha contraponía a una pensionista (“Tu abuela”) y sus 426 euros de pensión frente a los 4.700 euros que ingresa al mes “un mena”. La cifra era un bulo y el joven de la foto –con capucha y la cara tapada– ni siquiera era un inmigrante, sino un estudiante de informática de Bangladesh, fotografiado por un amigo y cedido a un banco de imágenes gratuitas. Pese a la falsedad de ambas, los agentes encargados de la charla consideraron, según la CIG, que representaba un ejemplo de libertad de expresión.
La Delegación del Gobierno en Galicia ha respondido con un llamamiento a la “prudencia y la responsabilidad”. Defiende la actitud de los policías, que “elaboraron y emplearon material didáctico específico, adaptado al ámbito educativo” para así explicar “qué conductas pueden constituir” delitos de odio, “cómo identificarlas y cuáles son las consignas y actitudes que forman parte” de ellos. Por eso, precisamente, utilizaron la campaña de Vox: “para explicar con claridad qué conductas cruzan la línea delictiva y dotar al alumnado de herramientas para rechazarlas y denunciarlas”.
La sorpresa llegó al elegir una campaña que, pese a ser claramente xenófoba y sustentarse en mentiras, no cruzaba dicha línea “porque lo dijo un juez”, según recuerda la secretaria nacional de CIG-Ensino, Laura Arroxo. Arroxo insiste en que la imagen se movía en la “zona roja” y tuvo que ser la justicia la que lo dirimiese, en una decisión “con la que tenemos cierta discrepancia” y que no impide que el mensaje “me parezca racista”. Además, “en esa imagen hay datos falsos”, concluye, “y cuando estás intentando educar al alumnado para que contraste informaciones, si la policía se la pone diciendo que lo que hay ahí es libertad de expresión, tenemos un problema”. La Delegación insiste en que se eviten “interpretaciones erróneas o alarmistas que no se corresponden con la realidad de las formaciones”.
La central critica la presencia de la “extrema derecha 2.0” en las aulas ante la “pasividad” de una Consellería de Educación que ha hecho de la “neutralidad ideológica” su bandera durante este curso. La“ fiscalización, censura y desconfianza” ante el trabajo del profesorado no les parece que se aplique “a los discursos neofascistas a los que se da entrada en los centros”.
Tras la publicación de la noticia, la Xunta respondió recordando que se que la actividad pertenece al Gobierno central pero que, “una vez conocido el caso”, la Inspección Educativa realizará las “averiguaciones correspondientes para garantizar, como no puede ser de otra manera, la neutralidad ideológica”. La respuesta de Educación finaliza con ironía: “Nos alegra de que el sindicato CIG-Ensino defienda este principio que tanto criticó en los últimos meses”.