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El 'tardeo turístico' del PP que acaba con la histórica reivindicación del Orgullo de Palma

Inicio de una manifestación por el Orgullo en la capital balear a las puertas del museo Es Baluard.

Alejandro Alcolea

Mallorca —
26 de junio de 2026 22:01 h

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Luan Maestre tiene 20 años. Es un joven transexual no binario que recuerda, todavía emocionado, cómo pasó de sentir que no encajaba en la sociedad hasta, al fin, dar con una comunidad que le apreciaba. Sucedió hace cuatro años, en su instituto, durante la visita de una educadora social de la asociación LGTBI+ de las Illes Balears, Ben Amics. “Aquello me marcó muchísimo, porque después contacté con ella y me ofreció participar en un grupo donde empecé a hacer amistades”, cuenta. “Desde entonces me abrí más a un movimiento que antes no sentía como algo propio”, explica, como uno de los más de cuarenta voluntarios de la entidad que están terminando de cerrar los últimos detalles de este Orgullo.

Sin embargo, Maestre percibe este año un cambio profundo en el modo en que se vive esta reivindicación en la ciudad, un giro que, a su juicio, no puede separarse del conflicto institucional en torno a su organización. “El año pasado hice voluntariado ayudando a organizar la manifestación, las mesas informativas y después la verbena. Este año hemos tenido que juntarnos más porque se nos ha apartado de una parte de todo aquello que reivindicamos”, relata. “La gente está muy enfadada, con muchas ganas de cambiar las cosas y de movilizarse”, añade.

Su testimonio abre una grieta más íntima dentro de un conflicto que, en paralelo, se ha ido trasladando cada vez con mayor fuerza al terreno administrativo y político. La verbena del Orgullo en Palma, que solía realizarse tras la manifestación del 28 de junio, ya no se celebrará bajo el modelo de coorganización entre el Ayuntamiento y Ben Amics que se había mantenido durante una década. El Consistorio, gobernado por el Partido Popular (PP) con el apoyo de Vox, ha impulsado una fiesta este 27 de junio sin contar con la entidad LGTBI+, que denuncia como un gesto de “pinkwashing” a través de un “tardeo turístico” que viene a significar, según Ben Amics, la “ruptura unilateral de un modelo histórico de colaboración”.

El Ayuntamiento de Palma ha impulsado una fiesta sin contar con la asociación LGTBI+ de las Illes Balears, Ben Amicsm que denuncia como un gesto de 'pinkwashing' a través de un 'tardeo turístico'

Para una parte del activismo, el conflicto trasciende la organización de una verbena y afecta al propio significado político del Orgullo. Según Maestre, la estrategia municipal busca proyectar una imagen de apoyo al colectivo, pero sin contar con él. “Incluso más frustrante que recibir una negativa directa es que te ignoren, porque de esta forma se lavan la cara”, sostiene. “Es precisamente lo que está pasando con la verbena que proponen. Lo hacen excluyendo a las asociaciones que llevan años trabajando y luchando por los derechos del colectivo. Simplemente hacen una fiesta para parecer LGTBI+ friendly, pero la realidad es que no lo son”, concluye. 

Simplemente hacen una fiesta para parecer LGTBI friendly, pero la realidad es que no lo son

Luan Maestre Miembro de Ben Amics
Para los activistas LGTBI, el conflicto trasciende la organización de una verbena y afecta al propio significado político del Orgullo.

Crónica de una cancelación anunciada

Según Ben Amics, el cambio no es solo organizativo, sino el resultado de una “obstaculización administrativa sostenida” que se ha ido repitiendo en los últimos años. El origen del conflicto en esta ocasión se remonta a inicios de año. “El 27 de enero enviamos la petición de ocupación de vía pública para organizar la verbena, en febrero enviamos un correo, en marzo enviamos dos más y finalmente en abril comunicamos abiertamente que el Orgullo estaba en riesgo porque el Ayuntamiento no nos respondía”, relata Jan Gómez, coordinador de Ben Amics, quien apunta que “legalmente, se supone que el silencio administrativo para este tipo de trámites es negativo a los 90 días, por lo que el 27 de abril nuestra solicitud ya estaba denegada de facto”.

El 27 de enero enviamos la petición de ocupación de vía pública para organizar la verbena, en febrero enviamos un correo, en marzo enviamos dos más y finalmente en abril comunicamos abiertamente que el Orgullo estaba en riesgo porque el Ayuntamiento no nos respondía

Jan Gómez Coordinador de Ben Amics

“Incluso el reglamento de participación ciudadana del Ayuntamiento establece que las propuestas ciudadanas que realizan entidades que están inscritas en el registro municipal de entidades tienen que tener una respuesta en un máximo de 30 días. Hablamos de cuestiones que están en la norma sobre papel, no de si el alcalde es más LGTBIfóbico o no, algo que podría ser subjetivo y a valorar”, añade Gómez. 

La defensora de la Ciudadanía de Palma ya ha aceptado investigar el caso tras la queja formal presentada, según la entidad Ben Amics

Tras ser consultado por este periódico, el Ayuntamiento de Palma remite a sus comunicados de los días 5 y 9 de mayo, donde lamentaban “que Ben Amics renuncie a la celebración de la verbena del Orgullo pese a las garantías, alternativas y apoyo ofrecidos por el Consistorio” tras haber asegurado su “voluntad” de coorganizar la verbena con la entidad. En este sentido, el Ayuntamiento afirmó haber “remitido un requerimiento a Ben Amics” para que confirmase su participación, según el Consistorio.

Ben Amics afirma haber respondido al requerimiento, alegando que “estaba fuera de plazo administrativo”, y señala errores de forma y contenido en el documento, como la “propuesta de una fecha para la celebración para el 27 de enero, fecha de nuestra solicitud inicial y no de la verbena a organizar”, según Jan Gómez. Todos estos hechos se encuentran recogidos en una carta enviada recientemente a la Defensora de la Ciudadanía de Palma, que ya ha aceptado investigar el caso tras la queja formal presentada, según la entidad. 

Asimismo, el Ayuntamiento refiere al pleno celebrado el reciente 25 de junio, donde la regidora de Igualdad, Lourdes Roca, reafirmó el “compromiso” del equipo del gobierno con el colectivo, asegurando que “una entidad [Ben Amics] no puede apropiarse del Orgullo y del movimiento LGTBI, por mucho que sea la de referencia” y que “fueron ellos quienes quisieron romper las negociaciones desde el primer minuto”. “Entiendo que la anterior legislatura se paseasen como perro por su casa dentro de este Ayuntamiento y se les dejase hacer lo que querían, pero ya está bien”, concluyó Roca.

Cartel de la manifestación convocada por Ben Amics el 28 de junio, realizada por la ilustradora Lluïsa Febrer.

Ante este escenario de máxima tensión, Ben Amics ha decidido mantener la manifestación del Orgullo el 28 de junio en Palma, que terminará precisamente frente al Ayuntamiento, pero trasladará a otras zonas de la isla algunas de sus actividades previstas, como la gala de premios Siurell i Dimoni Rosa, que tendrá lugar este 27 de junio en Manacor. La histórica verbena, sin embargo, está completamente cancelada por parte de la entidad, que rechaza el nuevo modelo propuesto por el consistorio.

En el trasfondo del conflicto se encuentra también un marco normativo que, según explican desde Ben Amics, ha condicionado desde hace años la organización de este tipo de eventos en el espacio público. La entidad sitúa el origen de estas dificultades en la reforma impulsada durante el Govern de José Ramón Bauzá (PP) en 2013, con la aprobación de la Ley 7/2013 de régimen jurídico de instalación, acceso y ejercicio de actividades en las Illes Balears, que reforzó los requisitos de autorización y la carga administrativa para la celebración de eventos en vía pública, especialmente aquellos de gran aforo o impacto en la movilidad y la seguridad. Según la lectura que hace la asociación, este marco habría endurecido la gestión de lo que de forma genérica se denomina “macroeventos”, complicando la organización de celebraciones como la verbena del Orgullo.

Un año después, en 2014, Ben Amics aceptó formalizar la coorganización con el Ayuntamiento de Palma, un modelo que, según recuerda Jan Gómez, “nunca ha sido sencillo” y que ya entonces iba acompañado de la petición de crear una comisión específica para la organización del evento. Desde la entidad explican además que la gestión del Orgullo se ha vinculado habitualmente al área de Igualdad del Consistorio, una decisión que cuestionan. En palabras del coordinador de Ben Amics, “sería más razonable que recayera en el área de Participación Ciudadana, con mayor experiencia en la organización de eventos de gran formato”.

Cartel promocional de la fiesta organizada por el Ayuntamiento.

Un pulso por la historia del movimiento LGTBI+

De esta manera, Ben Amics y otras organizaciones mantienen el pulso en defensa de un Orgullo más contundente en un momento donde hay mucho en juego: “La historia del movimiento LGTBI y la preservación de su fecha más emblemática, que es la celebración del día del Orgullo”, según manifestó Gómez en rueda de prensa el pasado 1 de junio. Una frase que hace alusión al hecho de que el Ayuntamiento de Palma haya decidido organizar su fiesta por el Orgullo el 27 de junio, cuando, según Gómez, siempre han defendido “la celebración el 28 de junio, cayese en el día que cayese”, respetando el homenaje histórico a la fecha de la Revuelta de Stonewall en 1969 que marcó el inicio del movimiento moderno por los derechos LGTBI.

Para las entidades del colectivo, el debate se enmarca en un contexto donde la discriminación continúa siendo una realidad palpable. Según datos del Ministerio del Interior, Baleares registró 57 delitos e incidentes de odio en 2023, un 46% más que el año anterior. Ocho de ellos estuvieron vinculados a la orientación sexual o la identidad de género. En este contexto, las asociaciones defienden que el Orgullo mantiene una función política y reivindicativa que siempre va más allá de su dimensión festiva. Una preocupación que comparte Natalia Astuácas, activista feminista y defensora de los derechos LGTBI originaria de Costa Rica, que llegó a Mallorca hace cuatro años. Desde entonces, explica, había percibido las islas como un “espacio más seguro” que su país de origen, aunque asegura que en los últimos años ha comenzado a detectar cambios que le preocupan. 

En este sentido, asegura que “todo empieza con discursos de odio, con determinadas declaraciones, y después se normaliza que desaparezcan de la agenda pública actividades y reivindicaciones LGTBI+. Sabemos perfectamente dónde pueden conducir esas dinámicas”. Asimismo, la activista alerta sobre el hecho de que “lo que está ocurriendo en Palma no es un hecho aislado. Lo estamos viendo en otros lugares de España y también en otros países, responde a una estrategia política más amplia y no únicamente a un conflicto local”. 

Lo que está ocurriendo en Palma no es un hecho aislado. Lo estamos viendo en otros lugares de España y también en otros países, responde a una estrategia política más amplia y no únicamente a un conflicto local

Natalia Astuácas Activista feminista y defensora de los derechos LGTBI

De esta forma, la polémica por la celebración del Orgullo se suma ahora a la lista de las últimas quejas manifestadas por Ben Amics en el último año, como la eliminación del área LGTBI municipal, la supresión de subvenciones para proyectos dedicados al colectivo, la eliminación de campañas de sensibilización, el bloqueo de los talleres de PalmaEduca, así como el reciente pulso judicial del presidente del Parlament balear Gabriel Le Senne contra el izado de la bandera LGTBI o la cancelación del Aniversario del Bar Flexas de Palma.

Un informe elaborado por Ben Amics en Palma concluyó que cerca de siete de cada diez personas LGTBI habían sufrido algún tipo de discriminación.

La construcción de un Orgullo revolucionario

“A nosotros el Ayuntamiento de Palma nos sorprende poco”, cuenta Ll. V., uno de los portavoces de Orgull Crític Mallorca, que prefiere identificarse únicamente mediante sus iniciales. “Entendemos que mucha gente se haya llevado las manos a la cabeza, pero no nos sorprende que actúe como lo que es, una pata del Estado español, el mismo que reprime movimientos sociales, envía fuerzas policiales contra huelgas o mantiene centros de internamiento de extranjeros”, asevera.

El Orgull Crític de Mallorca cumple ahora dos años como un bloque alternativo a la manifestación oficial por el Orgullo. “Nos organizamos por la falta de un espacio que situara la lucha LGTBI+ dentro de una lucha más amplia y desde una izquierda revolucionaria contra el auge reaccionario que estamos viviendo”, según su portavoz. En este sentido, el bloque crítico ha convocado una manifestación el mismo 28 de junio para “resistir contra la reacción, el retroceso de derechos y la amenaza fascista” donde, además de la marcha, tendrá lugar la lectura de un manifiesto y habrá actuaciones de artistas locales LGTBI+. Asimismo, el mismo día también tendrá lugar una fiesta en el Parc de la Mar de Palma organizada por la asociación transfeminista Egua de Troia, que contará con actuaciones de Maria Khan, L.E.G.S. DosRombos y Jordi Maranges.

El último rifirrafe: acusaciones y denuncias

Recientemente, el choque entre Ben Amics y el Ayuntamiento de Palma ha escalado hasta situarse de lleno en el plano político y mediático. La entidad LGTBI+ ha anunciado que denunciará al Consistorio por la vía administrativa y judicial por posibles “irregularidades y tráfico de influencias” en la organización de la fiesta del Orgullo, ya que la promoción del evento se habría realizado antes de que el Ayuntamiento de Palma adjudicara formalmente el contrato menor a la empresa organizadora AgenciaCom, que ha rechazado hacer declaraciones para esta pieza de elDiario.es.

El Ayuntamiento respondió pocas horas después con la publicación del programa de su verbena del Orgullo, prevista para el 27 de junio, con conciertos, actuaciones drag y espacios de animación. Para Cort, el evento mantiene “su carácter festivo y abierto a la ciudadanía”, aunque ya sin la coorganización con la entidad LGTBI+. El conflicto ha derivado además en acusaciones cruzadas sobre presuntas presiones a artistas. El Ayuntamiento de Palma ha denunciado en un comunicado “amenazas” a varios participantes en la verbena, asegurando que han recibido “llamadas y mensajes para intentar frenar su actuación”. 

En este sentido, la regidora de Igualdad, Lourdes Roca, ha afirmado que “ni este Ayuntamiento ni los artistas del Orgullo pueden aceptar amenazas de una entidad que debería defender la libertad, la diversidad y el respeto”, según el comunicado del Consistorio. Desde Ben Amics rechazan estas acusaciones y sostienen que su actuación se ha limitado a “trasladar a los artistas el contexto del conflicto” y las supuestas irregularidades en la contratación. A su vez, el Consistorio ha anunciado la revisión de los expedientes administrativos de las últimas diez ediciones del Orgullo, incluidos los vinculados a barras y actividades económicas asociadas. 

Mientras tanto, en el tejido asociativo LGTBI+ se abre un escenario de incertidumbre: una parte del colectivo teme una pérdida de capacidad de incidencia en el contenido político del Orgullo, mientras otra interpreta la ruptura como una oportunidad de replantear la relación con las instituciones. En este contexto, la edición de este año se celebra ya sin el modelo de coorganización de la última década, en un escenario que se consolida como un espacio de disputa sobre quién organiza el Orgullo, pero también sobre quién define su significado. 

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