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Más de medio centenar de manifestantes contra la tauromaquia en Mallorca: “Usan a los animales como juguetes”

Personas manifestandose delante de la PLaza de toros de Palma en contra de los festejos taurinos

Neus Bonacasa

Mallorca —

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Medio centenar de personas se han congregado este jueves en una manifestación antitaurina en la plaza de toros de Palma durante la celebración de la primera corrida mixta nocturna de toros del verano. Convocados por Satya Animal, Progreso en Verde, Mallorca Against Bullfighting (MAB), PETA y Foundation Franz Weber se han situado delante del Coliseo Balear y han expresado su “rechazo firme y coordinado” frente a la continuidad de la tauromaquia en la isla. “Infligirlos este sufrimiento, jugar con ellos de esta manera, no tiene sentido”, declara Enrique Gimeno, portavoz de Satya Animal, a elDiario.es.

El objetivo de esta movilización ha sido denunciar la persistencia de espectáculos basados en el maltrato animal y la normalización social de estas prácticas. Enrique Gimeno explica que están en contra de esta “mal llamada tradición”. “No podemos quedarnos mirando mientras usan a los animales como juguetes”, declara.

Los manifestantes se han situado en la calle contraria de donde se celebraba el festejo con lemas como “Tantas personas y tan pocas neuronas” o “Sangre y dolor nunca pueden ser tradición”, mientras los que iban a ver la corrida de toros debían bordear la zona, puesto que la Policía ha cerrado la calle para evitar altercados. Según las fuerzas de seguridad, han ocurrido con anterioridad, pero no en esta protesta.

En medio de la manifestación, los participantes han representado un acto simbólico en el que se ha formado una fila de protestantes con máscaras de toro que miraban a un hombre con el traje de torero dándoles la espalda arrodillado y con la cabeza baja y el grito “la tortura no es arte ni cultura” de fondo.

Una fila de personas con máscaras de toro mirando a una persona vestida con el traje de torero arrodillado y mirando al suelo en la manifestación antitaurina

Ante las protestas y los gritos de “catetos” “escoria” y “psicópatas” por parte de los manifestantes, varios asistentes al evento taurino han saludado con la mano a modo de burla. Más de un asistente incluso se ha intentado acercar con los brazos en alto y gritando, de manera que la policía le ha obligado a retroceder.

Al finalizar, Marina Sánchez, la cofundadora de Satya, ha leído un manifiesto en el que declaran ser “la parte correcta de la historia” y que son los que “eligen la empatía” y defienden la vida. Además, han reiterado que no se van a callar ni van a dejar de señalar el maltrato.

Denuncian, además, las legislaciones que permiten la celebración de este tipo de espectáculos y sostiene que la normativa “está regulada para que se pueda causar sufrimiento y una tortura absoluta a los animales”, algo que, según el portavoz de Satya, se presenta como una práctica positiva. En este sentido, considera que la legislación “está en contra de los intereses sociales y, particularmente, de los animales”.

La tauromaquia “debería estar prohibida”

Asimismo, la Federación Franz Weber (FFW), en un comunicado de prensa, lamenta que este Gobierno local ignore de forma deliberada el consenso internacional y científico alrededor de la exposición a la violencia y no haga absolutamente nada para desincentivar que niñas y niños de muy corta edad entren a estos actos de carácter taurino, incluso con actividades paralelas que adoctrinan en la futura violencia.

Desde la organización defienden que la tauromaquia “debería estar prohibida por su extrema crueldad”, puesto que se trata de una actividad en la que hay “muerte y sangre” y que resulta perjudicial “tanto para la sociedad como para quienes participan en ella y para los propios animales”.

Gimeno, por su parte, reclama que las administraciones replanteen este tipo de festejos y apuesten por alternativas de ocio que no impliquen el sufrimiento animal. “La única alternativa es dejar a los animales en paz. Los humanos tenemos actividades muy diversas para entretenernos”, afirma. Del mismo modo, pide “prohibir la crueldad y fomentar otras tradiciones que no hagan daño a nadie y que todos podamos disfrutar”.

El espectáculo se ha llevado a cabo en la Plaza de Palma que cuenta con sitio para unos 14.400 espectadores. Según trabajadores del evento, se han vendido aproximadamente 7.500 entradas, sin contar a los invitados.

El foco en los menores

De igual modo, la convocatoria ha puesto el foco en la asistencia de los menores a este tipo de eventos “sin supervisión adecuada ni una protección real frente al impacto psicológico y educativo que pueden generar”. “Que se permita la entrada a menores ha estimulado más las protestas, nos parece un punto especialmente sensible”, añade el portavoz.

El grito que más se ha escuchado durante la protesta ha sido: “Los niños al parque y no a ver matar”. “Nos parece un horror que en la educación de un niño se integre un espectáculo en el que se inflige violencia de manera gratuita y monstruosa contra un animal, está absolutamente contraindicado para su desarrollo emocional y psicológico”, alega Gimeno.

Nos parece un horror que en la educación de un niño se integre un espectáculo en el que se inflige violencia de manera gratuita y monstruosa contra un animal, está absolutamente contraindicado para su desarrollo emocional y psicológico

Enrique Gimeno Portavoz de Satya

Por parte de los asistentes, no han faltado familias con niños de todas las edades. Óscar Ortiz ha venido con su mujer y su hija y dice que su amor por los toros viene de “herencia” y que no afectan a los niños de ninguna manera. Por otra parte, Tina Sánchez declara que las corridas de toros son una “fiesta nacional” y que se tiene que “respetar todo”. “Me parece muy bien que vengan los niños si vienen acompañados de sus padres a una fiesta nacional como son los toros”, añade.

Por su parte, la FFW ha calificado como “aberrante” la promoción de la empresa organizadora de las corridas de toros de Palma de plantear ofertas dirigidas a personas menores de edad, también de franjas muy tempranas, para presenciar violencia real sobre animales en horarios intempestivos. Además, destacan que diferentes especialistas han advertido acerca de la exposición de las personas menores de edad a contenidos violentos, comprobando alteraciones en su comportamiento y midiendo diferentes niveles de agresividad y ansiedad posterior.

Ni la empresa promotora de la corrida de toros ni el Coliseo Balear ha contestado a las preguntas de elDiario.es en el momento de publicación de este reportaje.

Cambios normativos

Los menores de edad pueden acceder a las corridas de toros en el archipiélago tras la normativa aprobada por PP y Vox. En 2024, Parlament aprobó modificar la ley de regulación de las corridas de toros para permitir la entrada de menores de edad a los festejos taurinos, una exigencia de los ultraderechistas, que condicionan el Govern de Marga Prohens (PP).

Antes de que la derecha gobernase en las Islas, el Ejecutivo de Francina Armengol (PSIB-PSOE) aprobó una norma que de facto prohibía las corridas de toros, la conocida como Ley de 'Toros a la balear'. Sin embargo, el Tribunal Constitucional anuló parcialmente la normativa sobre bienestar animal que obligaba a respetar la vida de la res durante los festejos gracias a un recurso del Gobierno de Mariano Rajoy (PP), que recurrió en el último momento porque consideró que la tauromaquia es competencia del Estado al ser patrimonio cultural.

La ley de Armengol supuso un “avance” para las entidades animalistas: suponía bloquear las partes más conflictivas de una corrida, que son los puntos de mayor sufrimiento del animal en el que se incluye su muerte, y establecieron otros puntos donde se garantizaba el bienestar del animal. “Como avance era muy significativo, pero no era la línea de meta a la que se tenía que llegar”, añade el portavoz animalista.

Nos parece un horror que en la educación de un niño se integre un espectáculo en el que se inflige violencia de manera gratuita y monstruosa contra un animal, está absolutamente contraindicado para su desarrollo emocional y psicológico

“Una falsa sensación de resurgimiento”

Según las Estadísticas de Asuntos Taurinos del Gobierno central, en 2025 hubo un total de cinco festejos taurinos en Balears. Hubo dos corridas de toros, un festival y dos corridas mixtas con rejones, repartidos entre la Plaza de toros de Palma, la de Inca y en Muro, que marcó el regreso de los festejos taurinos al municipio tras ocho años sin corridas.

Según el último estudio estadístico anual de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos, el 2025 cerró con 21.569 festejos en España. Esto ha supuesto un aumento de 619 celebraciones respecto al 2024. Este crecimiento del 3% consolida una tendencia al alza. La tauromaquia ha sumado 68 nuevos municipios a su mapa de actividad, entre los que se encuentra Balears, hasta alcanzar los 2.170 ayuntamientos con programación taurina.

Morante de la Puebla, torero que ha participado en la corrida de Palma/ Europa Press

Por otro lado, el estudio de la Fundación BBVA publicado en febrero de 2025 muestra que el 77% de los españoles rechaza las corridas de toros. Solo un 8% de la población muestra aceptación por la tauromaquia, reflejando un aumento de la empatía hacia los animales en el país. Además, la serie temporal de estudios muestra una tendencia decreciente en el nivel de aceptación de diferentes usos de los animales como para la alimentación, en investigaciones médicas y científicas y el uso de los animales en el circo, entre otros.

Frente a los datos de resurgimiento de la tauromaquia, el portavoz de Satya asegura que es “una falsa sensación de apoyo”. Gimeno defiende que la sociedad española “tiene claro” que el maltrato animal no tiene cabida y considera que “cuanto más avanzamos como sociedad, más evidente es que acuchillar y desangrar a un animal delante del público está mal”. En este sentido, afirma que el incremento de corridas genera una “falsa sensación de apoyo” que, según sostiene, no se corresponde con la asistencia a los festejos

En su opinión, el aumento de festejos acabará evidenciando la falta de público. “Cuantas más corridas organicen, mejor, porque se verá que las plazas no se llenan”, sostiene, al considerar que mostrar apoyo puntual a la tauromaquia no implica que exista una afición suficiente para mantener una programación continuada. Incluso afirma que plazas de gran capacidad, como la de Palma, “no las van a llenar nunca” y que el “efecto novedad” ya empieza a diluirse.

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