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“Solo reciben una ducha a la semana”: una multinacional indigna a familiares y empleados de un geriátrico en Menorca

El geriátrico de Sant Lluís.

Santiago Torrado

Menorca —
28 de junio de 2026 22:09 h

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“Desde que aumentó el número de plazas, la atención ha bajado en todo sentido. La comida ha empeorado, las raciones son escasas y hay pacientes que solo reciben una ducha completa a la semana. Nuestros mayores merecen una atención digna”. J.M. Riutort, familiar de un residente de la Residencia Geriátrica y Centro de Día de Sant Lluís, al sur de Menorca, relata a elDiario.es la desatención que asegura sufrir esta persona.

No está solo en esta denuncia. La olla a presión explotó en los últimos meses del año pasado, aunque la tensión se venía acumulando desde mucho tiempo atrás, cuando decenas de familiares como Riutort se concentraron frente a las puertas del centro para denunciar que, tras el cambio de gestión del hogar de ancianos, reina en el lugar una “falta total de atención”. Algunos familiares en su momento llegaron a calificar el trato dispensado a los adultos mayores como digno de “un moridero”. 

Tras las protestas impulsadas por familiares y amigos de residentes –que tuvieron su auge a finales del año pasado–, los trabajadores del Centro de Día denunciaron ser objeto de una campaña de agresiones verbales por redes, insultos y amenazas. “Sabemos que hay mucha gente que respeta nuestro trabajo porque nos conoce y sabe de nuestro esfuerzo y dedicación, pero después de las manifestaciones el ambiente comenzó a cambiar y se nos acusaba a nosotras de cosas que estaban por fuera de nuestra responsabilidad”, ha señalado una ex trabajadora del centro.

“Recuerdo abrir redes sociales en ese momento y leer los comentarios, fue realmente horrible”, concluye esta sanitaria que ha solicitado a elDiario.es permanecer en el anonimato. La profesional cuenta que terminó por pedir el traslado a otro centro de salud por ansiedad. “Estaba mal, fui al médico de cabecera y me dio la baja automáticamente porque ya era público conocimiento lo que pasaba en el geriátrico. Yo estaba trabajando en contra de mi ética y me estaba afectando mucho. Acabé petando y me fui”, relata. 

Después de las manifestaciones el ambiente comenzó a cambiar y se nos acusaba a nosotras de cosas que estaban por fuera de nuestra responsabilidad. Recuerdo abrir redes sociales en ese momento y leer los comentarios, fue realmente horrible

Extrabajadora del Centro de Día

Por su parte, M.L., que es actualmente auxiliar del Centro de Día, ha reconocido en diálogo con elDiario.es algunas de las quejas planteadas por los familiares. “Sí, es verdad que hubo errores de medicación, somos personas y estamos saturadas”, ha señalado, aunque niega que se llegaran a servir alimentos en mal estado o se hayan reducido raciones. “Nunca se ha servido comida en mal estado, jamás. Sí hubo una época en la que no conseguimos una plantilla estable para la cocina, por lo que la comida no salía bien”, explica.

Sí, es verdad que hubo errores de medicación, somos personas y estamos saturadas. Nunca se ha servido comida en mal estado, jamás. Sí hubo una época en la que no conseguimos una plantilla estable para la cocina, por lo que la comida no salía bien

M.L. Auxiliar del Centro de Día

Añade que, a raíz de las denuncias y quejas, se constituyó un Comité de Alimentación del que actualmente forma parte cuyo objetivo es elaborar conjuntamente con los usuarios un programa de comidas saludables. “Decidimos impulsar todos los meses una encuesta entre los residentes y entre las personas que reciben el servicio de Cruz Roja, cuya comida también se prepara en la cocina del geriátrico, para dar seguimiento e ir modificando alimentos según sus preferencias”, señala. 

Expediente sancionador

Con todo, ambas trabajadoras confirman el deterioro de los cuidados en este Centro de Día que supo ser un ejemplo entre los geriátricos de la isla. En el mismo sentido que los familiares de residentes, señalan que el declive se produjo tras el cambio de gestión del espacio. “Esta residencia era pionera en Menorca, era una referencia para los siete geriátricos que hay en toda la isla. Hay sanitarios que llevan 14 años trabajando y nos hablaban maravillas del lugar. Era una de las mejor valoradas en cuanto a trato, gestión y organización, pero en marzo del año pasado terminó el contrato de la empresa que históricamente había dirigido el centro municipal y comenzó la de Serveo, entonces comenzó este drama”, explica. 

Serveo Servicios SAU es una multinacional con sede en Madrid especializada en la externalización y gestión de servicios esenciales para administraciones públicas y empresas privadas. Según indica en su portal oficial, opera en ámbitos como “sanidad, los servicios sociales, la restauración, la limpieza y el mantenimiento de infraestructuras”. Al aterrizar en Menorca, una de las primeras decisiones de la compañía fue habilitar una nueva planta para doblar la capacidad del centro que hoy alberga casi cincuenta residentes adultos mayores con distintos grados de dependencia, según los empleados.

“Cuando decidieron doblar el número de camas mantuvieron el mismo personal. Estábamos explotadas, no te daba la vida”, asegura la extrabajadora, quien sostiene que trasladó a la dirección sus quejas, a pesar de que nunca recibió respuesta. “Pasaba de todo: los usuarios no estaban debidamente identificados en el comedor, se cometieron errores en la administración de medicación e insulina y se comenzaron a multiplicar las caídas diariamente”, explica.

Además, señala que, ante la falta de respuestas de la nueva dirección, se incrementaron las renuncias. “La situación se volvió insostenible para todos, recuerdo una chica que entró poco después de mí y duró una semana y otra apenas un día”. Por último, comenta que vivió algunas situaciones durante los cuidados diarios que la llegaron a escandalizar. “Había días que tenía que hacer higienes yo sola. También vi cómo hacían la higiene a ciertas personas y me escandalicé, todo deprisa y corriendo, con movilizaciones bruscas. No es la manera de trabajar”, concluye. 

Cuando decidieron doblar el número de camas mantuvieron el mismo personal. Estábamos explotadas, no te daba la vida. Había días que tenía que hacer higienes yo sola. También vi cómo hacían la higiene a ciertas personas y me escandalicé, todo deprisa y corriendo, con movilizaciones bruscas. No es la manera de trabajar

Extrabajadora

A pesar de los intentos por recoger su versión de lo sucedido, ni los directivos de Serveo ni la actual dirección del geriátrico han respondido a las preguntas de elDiario.es sobre los hechos denunciados por familiares de pacientes y trabajadores. Por su parte, desde el Ayuntamiento de Sant Lluís han confirmado la apertura de un expediente contra la empresa por incumplimiento de contrato. “Tras las primeras denuncias solicitamos un informe de situación a la empresa concesionaria, que entregó un documento genérico y de carácter no profesional, por lo que decidimos abrir una vía sancionadora –que se encuentra actualmente en curso– por incumplimiento de contrato”, explican desde el Consistorio. 

Cinco auxiliares para 47 usuarios

M.L. es todavía –y desde hace varios años– trabajadora del Centro de Día de Sant Lluís. Vivió la transición de una gestión a otra y, según ha explicado a elDiario.es, años atrás el ambiente era muy distinto. “Este lugar antes era una casa, una familia, nos conocíamos todos por nuestros nombres: pacientes, enfermeros y auxiliares. Ahora, con esta lógica de saturación, es imposible. Después de las protestas y todo, seguimos siendo cinco auxiliares para 47 residentes. Estamos todas muy quemadas, cada vez venimos con menos ganas. Desde el Ayuntamiento nos han prometido incorporaciones, pero ninguna ha llegado. Primero dijeron que no serían dos, que serían cuatro, pero seguimos a la espera”, concluye. 

Seguimos siendo cinco auxiliares para 47 residentes. Estamos todas muy quemadas, cada vez venimos con menos ganas. Desde el Ayuntamiento nos han prometido incorporaciones, pero ninguna ha llegado

M.J. Trabajadora del Centro de Día

Fuentes del Consistorio han confirmado a elDiario.es que “se ha elaborado un informe desde el área de Servicios Sociales para la contratación de cuatro auxiliares a jornada completa y uno a media jornada”, aunque no han detallado plazos concretos. “En este momento el trámite sigue en curso. Se procederá a la ampliación del personal una vez que hayamos calculado la inversión económica que supondrá para las arcas municipales y se haya dado el visto bueno”, insisten desde el municipio.

Población envejecida

La crisis del geriátrico de Sant Lluís es una expresión concreta de un problema más general que atraviesa Menorca –y aún Balears–. Una larga y persistente crisis demográfica en la que hay cada vez menos nacimientos y la media de edad es cada vez más alta. Menorca es la isla más envejecida: hay un 34% más de personas mayores de 65 años que menores de 16, mientras que los nacimientos han caído un tercio en las dos últimas décadas, según cifras del Instituto de Estadística de las Islas Baleares (IBESTAT).

A pesar de que la población residente en la isla el año pasado superó los 102.000 habitantes –máximo histórico–, el crecimiento se sostiene gracias a la inmigración y no al relevo generacional. Este escenario aumenta la presión sobre los servicios destinados a la dependencia y los cuidados de larga duración como geriátricos, centros de salud y centros de día. 

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