ANÁLISIS

"He vuelto": el coronavirus no ha cambiado a Trump ni al trumpismo

Donald Trump en la suite presidencial del centro médico militar Walter Reed donde permaneció ingresado el fin de semana pasado.

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Había quien pensaba que el contagio de coronavirus de Donald Trump podría servir como lección de humildad para el presidente; que vería la luz y animaría a los estadounidenses a tener cuidado con el virus. Duró lo mismo que la esperanza de que Trump giraría hacia una Presidencia normal tras asumir el cargo.

En vez de humildad, Trump ha vuelto con sus intentos de proyectar una imagen de hombre fuerte. Tras su vuelo en helicóptero de regreso a la Casa Blanca en pleno atardecer, se detuvo en el balcón para quitarse la mascarilla (aunque sigue siendo contagioso), para alardear de que se sentía mejor que hace 20 años y pedir a los ciudadanos que no temieran al virus ni le permitieran dominar sus vidas.

'Si yo puedo vencerlo, tú también puedes' es el espíritu de los correos electrónicos que su equipo de campaña ha estado enviando para recaudar fondos estos días con la esperanza de transformar un desastre personal y político en una ventaja electoral frente al cauteloso Joe Biden. No es ninguna sorpresa para un presidente que considera la enfermedad como una debilidad y que todos los días está tratando de convertirse en el héroe de su propio reality show.

Posados de caricatura

Según Gwenda Blair, autora de una biografía sobre los Trump, el actual presidente "ha operado a lo largo de toda su carrera con caricaturas tipo dibujos animados y con imágenes y símbolos icónicos sobre lo que significa ser un magnate: tener un equipo de fútbol, una aerolínea, casinos, Mar-a-Lago…". "Todos estos símbolos de riqueza han tenido mucha fuerza, una maniobra muy exitosa que ha sabido mantener. Así que ahora estos posados que parecen ridículos y peligrosos tienen cierta repercusión; y por supuesto que va a seguir haciéndolo".

"Ahora se va a convertir en un 'experto': ha tenido el virus, así que nadie puede decirle nada", señala Blair. "Si en el pasado escuchó alguna vez un consejo médico, eso ya no va a volver ocurrir. Él sabe más sobre las guerras que los generales y ahora va a saber más sobre el coronavirus que cualquier médico".

Aunque eso ponga en peligro a su personal, explica Blair, Trump parece decidido a seguir con los principios expuestos en el libro 'El poder del pensamiento positivo', de Norman Vincent Peale, y hacer que su enfermedad desaparezca solo con desearlo. "Toda la gente a la que expone haciendo eso… Los pobres miembros del Servicio Secreto, el personal médico, los pilotos del helicóptero, todo el personal de la Casa Blanca... Es alucinante".

¿Me echabas de menos?

Después del alta de Trump el lunes por la noche en el hospital militar Walter Reed de Bethesda, Maryland, su equipo de campaña se dedicó a enviar correos electrónicos de recaudación de fondos con los siguientes encabezamientos: "¡HE VUELTO!", "¿Me echabas de menos?" y "¡Nunca me he sentido tan bien en 20 años!". "Te lo digo yo: no tengas miedo de la COVID. ¡No dejes que domine tu vida!", decían los correos dirigidos a sus simpatizantes.

Como tantas otras veces, sus aliados republicanos y los medios conservadores se dedicaron a amplificar el mensaje. El congresista de Florida Matt Gaetz tuiteó: "El presidente Trump no va a tener que recuperarse de la COVID. La COVID va a tener que recuperarse del presidente Trump. #MAGA".

La senadora Kelly Loeffler, de Georgia, tuiteó un vídeo antiguo de Trump en el que aparece golpeando a un hombre fuera de un cuadrilátero de boxeo. Superpuesta en la cabeza del hombre, había una imagen del coronavirus. "@realdonaldtrump ha demostrado que es un LUCHADOR y un GANADOR", escribió después Loeffler. "Luchó contra el engaño de Rusia y GANÓ. Luchó contra la farsa de la moción de censura y GANÓ. Ahora está luchando contra el virus y sigue GANANDO".

El presentador de Fox News Sean Hannity llegó a comparar a Trump con Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, líderes de la Segunda Guerra Mundial, cuando sugirió que el presidente estaba encarnando la famosa frase de Roosevelt: "De lo único que tenemos que tener miedo es del miedo mismo".

El propio Trump, aún bajo tratamiento y con la posibilidad de sufrir una recaída, volvió el martes a sus hábitos de siempre publicando un aluvión de tuits. Además del "¡SINTIÉNDOME GENIAL!", prometió en la red social que participaría en el debate presidencial de la próxima semana, se burló de "Mini Mike Bloomberg" y suspendió hasta después de las elecciones la negociación con los demócratas sobre la financiación del paquete de ayuda económica por la COVID. En los mercados financieros, las acciones se desplomaron.

Como ejemplo de salud pública, Trump ha sido descrito como irresponsable rozando su comportamiento en lo criminal. Justo lo contrario de lo que un profesional médico habría aconsejado.

"Lo que me sorprende tanto no es que las señales que Donald Trump está enviando al quitarse la mascarilla y no respetar las medidas de distanciamiento sean claramente perjudiciales desde el punto de vista de la salud pública por el desastroso ejemplo que representan, sino que también son perjudiciales desde el punto de vista político", dice Zac Petkanas, representante de la campaña política de Protect Our Care, un grupo de presión a favor de la atención sanitaria.

"El pueblo estadounidense está poniéndose claramente de parte de los expertos y de la ciencia y quiere que sus líderes les animen a tomar decisiones inteligentes para mantener a salvo a sus familias. Donald Trump no sólo está prolongando la pandemia cuando dice a sus simpatizantes que llevar una mascarilla es una declaración política antes que una necesidad de salud pública, sino que de hecho se está perjudicando a sí mismo con los votantes a los que ahora mismo debería cortejar para que lo mantengan en la presidencia", considera Petkanas.

"Es desconcertante en todos los frentes", opina el experto. "De no ser porque esta es la forma en que se ha comportado desde que bajó de la escalera mecánica en 2015 y anunció su candidatura, lo atribuiría a la medicación que le han dado. Pero él es así".

Las encuestas negativas

Trump lleva gran parte del año minimizando el virus, celebrando mítines con pocas medidas de distanciamiento y burlándose de Biden por usar la mascarilla. Pero según una encuesta de CNN publicada el martes, el exvicepresidente tiene una ventaja de 16 puntos sobre Trump entre los probables votantes de todo el país.

"Esto tiene el potencial de animar a sus simpatizantes", sostiene Larry Sabato, director del Centro de Política de la Universidad de Virginia. "Uno de los grandes problemas de Trump es conseguir que acudan a las urnas la clase obrera blanca que le apoya; su índice de participación no es alto y ahí es donde está su voto".

En opinión de Sabato: "Tal vez esto le ayude con ese grupo, pero esta no es una forma de ganar votos. Ha sido muy irresponsable y todo el mundo lo ha visto, todo el año ha sido igual; creo que está enfadado con el virus porque estropeó sus posibilidades de reelección."

Moe Vela, que fue asesor de Biden en la Casa Blanca, afirma: "Es sólo otra parte de su mentalidad divisiva, nosotros-contra-ellos, pero le distancia del resto de los ciudadanos. Y tengo una mala noticia para Trump y los suyos: el resto de los ciudadanos representa un número mucho mayor que su base".

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