Análisis

Menos voces, más mentiras y algo de racismo: así fue el debate Trump-Biden

El presidente de EE.UU, Donald Trump (i) y el aspirante demócrata a la Presidencia de EE.UU., Joe Biden (d) durante el debate presidencial en Nashville (Tennessee). EFE/EPA/SHAWN THEW

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El último debate presidencial de 2020 no ha sido una tortura para los que nos hemos quedado a verlo y eso ya es algo. A diferencia del primero, incluso hemos podido entender a la moderadora y a los dos candidatos casi todo el tiempo. Ha sido más educado, pero también nos ha recordado que para mentir sin parar no hace falta levantar la voz: los verificadores han tenido muchísimo trabajo esta noche

Si el objetivo de Trump era parecer más “presidencial” para recuperar a algunos indecisos, casi seguro que lo ha logrado. Si el objetivo de Biden era no cometer errores de bulto ahora que va por delante, probablemente también lo ha conseguido. No es un debate para la historia, se ha parecido más a un empate, pero aún así nos ha dejado grandes momentos.

Trump no ha aprendido nada del coronavirus

El presidente dice que el país está “doblando la esquina” de la pandemia, pero hoy se han declarado 71.000 nuevos casos, una cifra que va en aumento y ya se acerca al récord de julio. Ha hablado de tener una vacuna “en semanas” cuando no es así, y también ha acusado falsamente al principal epidemiólogo del país de ser demócrata. Trump dice que “estamos aprendiendo a vivir con él” con una enfermedad que le ha llevado al hospital y ha matado a 230.000 estadounidenses.

Por motivos obvios el bloque de coronavirus iba a ser difícil para Trump y la respuesta de Biden “estamos aprendiendo a morir con él” será una de las frases del debate. Sin embargo, el presidente ha estado mejor hablando de las consecuencias económicas del coronavirus y diciendo que su rival quería cerrar la economía de nuevo. Ahí hay votos. 

No hemos aprendido nada sobre el hijo de Joe Biden

El momento más esperado del debate era ver cómo respondía Biden a las acusaciones de corrupción contra su hijo Hunter y él mismo. Es cierto que las revelaciones que ha hecho sobre él el New York Post son bastante sensacionales, pero las dudas que ha levantado incluso en el propio FBI le han quitado fuelle. Lo único que nos ha aclarado el debate es Trump repitiendo las acusaciones y Biden respondiendo que todo es mentira.  

La inteligencia de los inmigrantes y los niños “bien cuidados”

Cuando decides separar a cientos de niños de sus padres y luego eres incapaz de volverlos a juntar, es difícil tener una buena explicación. El Gobierno de EEUU se declara incapaz de encontrar a 545 padres porque ha deportado a unos cuantos, pero sus hijos siguen en EEUU. El argumento de Trump de que “están bien cuidados” aunque les hayan dejado prácticamente huérfanos no parece muy a la altura de la desgracia.

Tampoco ha estado muy fino cuando ha dicho que solo el 1% de los inmigrantes irregulares se presenta cuando les cita en el juzgado (son más del 65) y menos aún cuando ha declarado que los que sí se presentan son los que tienen “el más bajo cociente intelectual”.

¿Sirve para algo un debate?

Probablemente no. A estas alturas apenas un 5% de los votantes se declara “indeciso” y los expertos nos dicen que la mayoría de ellos, en realidad, acabará absteniéndose. Incluso si han visto el debate, tampoco está muy claro que tenga utilidad. Más del 60% de los estadounidenses dicen que los debates son “útiles” para decidir el voto, pero diferentes investigaciones demuestran que en realidad su efecto a la hora de inclinar el voto a uno u otro lado es mínimo.

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Publicado el
23 de octubre de 2020 - 07:35 h

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