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La poderosa organización de Washington que suministra a Trump la munición intelectual para la guerra contra Irán

Donald Trump asiste a un acto en conmemoración de las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
15 de septiembre de 2026 07:03 h

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Nació como Emet (palabra que en hebreo significa verdad), un grupo de presión para defender los intereses y mejorar la imagen de Israel en EEUU, pero todo cambió hace justo 25 años, tras el 11 de septiembre de 2001. Entonces la organización cambió de nombre a Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD) y trató de dejar atrás su pasado como grupo de presión para convertirse en un respetado centro de investigación “no partidista” de política exterior y seguridad.

Sin embargo, pese a lo que pueda parecer por su nombre, FDD sigue interesado en la defensa de una “democracia” en particular: Israel. Una democracia que comete genocidio, ocupa territorios de otros países y es un Estado de apartheid. El think tank con sede en Washington lleva décadas convenciendo a la élite política de EEUU de la necesidad de no llegar a un acuerdo con Irán, de forzar un cambio de régimen y de bombardear el país. Y lo están consiguiendo.

Mientras el gran lobby proisraelí, AIPAC, riega con millones de dólares a los políticos afines, FDD suministra desde una segunda línea —a través de sus expertos— la munición intelectual que sirve a los representantes políticos para defender las posturas más duras contra Irán.

“Su misión es apoyar una guerra de cambio de régimen contra Irán y han sido muy claros al respecto”, me decía Matthew Duss, vicepresidente del think tank progresista Center for International Policy y exasesor de política exterior de Bernie Sanders. “Su argumento no se basa en hechos ni en la realidad. Es totalmente ideológico y, en esencia, irrefutable. Su argumento es que la fuerza militar puede resolver nuestro problema y, si nuestro problema no se resuelve con la fuerza militar, eso solo significa que no hemos empleado suficiente fuerza militar”.

Mark Dubowitz, el CEO de FDD, se ha dedicado en los últimos meses a defender en medios de comunicación la necesidad de la guerra hasta provocar un cambio de régimen y niega que Trump haya arrastrado a EEUU a otro conflicto interminable. “Ha sido una guerra de 47 años librada por la República Islámica contra Estados Unidos y ahora hemos contraatacado”, decía la semana pasada.

Imagen de archivo de Mark Dubowitz, ceo de la Fundación para la Defensa de las Democracias.

Dubowitz es una de las personas más influyentes de Washington a la hora de diseñar la política hacia Irán, tal y como reconocen prácticamente todos los medios estadounidenses. De hecho, su trabajo contra el acuerdo nuclear logrado durante el mandato de Obama se considera fundamental para la posterior retirada unilateral del mismo por parte de Trump. “Si quieres saber qué va a pasar en materia de política hacia Irán, es bastante probable que sea lo que haya aparecido en el último artículo de opinión de Mark Dubowitz o de FDD”, decía a Buzzfeed un alto cargo del Gobierno que trabajó en temas iraníes durante la primera administración de Trump.

Durante los meses en los que se debatió en el Congreso el acuerdo nuclear con Irán entre 2014 y 2015, los expertos de FDD testificaron un total de 17 veces en contra del texto. Por el contrario, los expertos del think tank conservador Heritage Foundation, que entonces superaba en 15 veces el presupuesto de FDD y que también se oponía al acuerdo, ni siquiera aparecieron por el Capitolio. En el caso del American Enterprise Institute, otra institución conservadora cuyo presupuesto era ocho veces mayor que el de FDD, solo testificaron una vez, según recogió John Judis, del Carnegie Endowment for International Peace. También aparecieron más de 35 veces en distintos canales de televisión para oponerse al acuerdo.

El argumento de FDD no se basa en hechos ni en la realidad. Es totalmente ideológico y, en esencia, irrefutable. Su argumento es que la fuerza militar puede resolver nuestro problema y, si nuestro problema no se resuelve con la fuerza militar, eso solo significa que no hemos empleado suficiente fuerza militar

Matt Duss Center for International Policy

“Esto solo demuestra lo estrechamente vinculado que está FDD con los miembros del Congreso. Eso no se debe a que hagan buenos análisis, sino a que caen bien a los grandes donantes. Hay muchos donantes ricos e influyentes que son muy belicistas, muy proisraelíes y los miembros del Congreso entienden que si colaboras con FDD, repites lo que dice FDD y llamas a expertos de FDD para que testifiquen en el Congreso, estos donantes te apreciarán”, me explicaba Duss. Otra razón clara de su éxito, según Duss, es que “Washington tiene una tendencia demasiado marcada en favor de la guerra todo el rato. En el momento en el que abogas por más guerra, eso atrae a los contratistas de defensa de Washington y, desafortunadamente, es una causa mucho más fácil de defender de lo que debería”.

Cuando Trump decidió retirarse del acuerdo nuclear con Irán, Dubowitz fue uno de los principales objetivos de los ataques de los críticos con la decisión. “Usted es un moderado que fomenta el extremismo. Un moderado que difunde mentiras y medias verdades. Un moderado que contribuye a socavar un acuerdo constructivo y viable en favor de un unicornio. Usted es responsable de esto. Diga lo que quiera. Usted es responsable de esto”, dijo Jon B. Wolfsthal, máximo responsable de control de armamento en la Casa Blanca del presidente Barack Obama, en declaraciones recogidas por The New York Times.

Los vínculos con la Casa Blanca

La organización es el producto de Clifford May, un periodista del New York Times que posteriormente se convirtió en director de comunicaciones del Comité Nacional Republicano. Tras el 11S fue fichado para levantar FDD. May niega incluso que Cisjordania sea un territorio ocupado. Entre sus investigadores y directivos también está Toby Dershowitz, que fue directora de comunicaciones de AIPAC durante más de una década, o incluso Jonathan Conricus, que hasta hace poco era portavoz del Ejército Israelí en pleno genocidio en Gaza. Reuel Marc Gerecht, antiguo responsable de objetivos iraníes en la CIA, también forma parte del equipo. El propio Gerecht presumía en 2010 de haber “escrito unas 25.000 palabras sobre bombardear Irán”. “Incluso mi madre piensa que he ido demasiado lejos”, bromeaba.

El 6 de octubre de 2024, cinco días después del ataque de Irán contra Israel como respuesta al asesinato del líder de Hizbulá, Hasan Nasrala, FDD publicó un mapa recomendando objetivos civiles iraníes que atacar, entre ellos puertos y refinerías. Israel bombardeó Irán el 26 de octubre.

La organización está llena de antiguos cargos públicos, como Miad Maleki, que trabajó como estratega principal en materia de sanciones de EEUU y responsable de seguridad nacional. En su propia web, FDD presume de que a Maleki “se le reconoce por haber diseñado y puesto en marcha algunas de las campañas de sanciones más trascendentales en el Departamento del Tesoro” contra el régimen iraní. “Miad desempeñó un papel fundamental en la coordinación de las campañas de sanciones del Departamento del Tesoro contra el régimen iraní”.

Washington ha pasado años debilitando su propia capacidad de negociar con Irán. Y esto no fue un accidente. Ha sido el producto de campañas sostenidas por grupos de línea dura y la red del lobby israelí en Washington (FDD, UANI, WINEP...), que han presionado abiertamente a favor de políticas destinadas a matar cualquier posibilidad de diplomacia

Sina Toossi Center for International Policy

Pero el movimiento no solo se produce de lo público a FDD, sino también al revés. La Casa Blanca fichó en mayo a Nick Stewart, directivo de FDD, como parte del equipo negociador de Washington. “Contratar a un miembro de FDD para tu equipo sugiere claramente que alcanzar un acuerdo diplomático no es el objetivo de Trump”, denunciaba entonces Trita Parsi, vicepresidente del think tank Quincy Institute.

“Cada vez que Trump ha seguido los consejos de FDD y del Gobierno israelí, ha acabado alejándose aún más de un posible acuerdo. Y es que los consejos que le dan están pensados para impedir que se alcance un acuerdo”, denunciaba Parsi el pasado mes de junio.

Duss señala que FDD dice defender las democracias, “pero no tiene ningún problema en trabajar con regímenes autoritarios como Emiratos Árabes Unidos y otros siempre y cuando sean proisraelíes”. “Pero al fin y al cabo, su misión principal es oponerse a la diplomacia con Irán porque lo ven como algo que evitaría la guerra”, concluye.

Sina Toossi, investigador especializado en Irán del mismo think tank que Duss, sostiene: “Washington ha pasado años debilitando su propia capacidad de negociar con Irán. Y esto no fue un accidente. Ha sido el producto de campañas sostenidas por grupos de línea dura y la red del lobby israelí en Washington (FDD, UANI, WINEP...), que han presionado abiertamente a favor de políticas destinadas a matar cualquier posibilidad de diplomacia”.

Este lunes, Trump publicaba lo siguiente en sus redes sociales: “La fracasada nación de Irán quiere llegar a un acuerdo con urgencia y a toda costa. Yo decidiré si Estados Unidos opta por participar o no —una posibilidad a la que nos mostramos abiertos—”.

Tienes que ver...

Operación Canadá (Canadian Bacon). Es tremendo, pero hace 30 años el director Michael Moore escribió y dirigió una película satírica en la que un presidente de EEUU más tonto que un zapato y hundido en las encuestas trata de recuperar su popularidad iniciando una guerra fría contra Canadá. No sé, igual te suena de algo. Esta semana, Mark Carney, el primer ministro de Canadá, dará un discurso ante el Parlamento Europeo tratando de escenificar su aproximación a Bruselas en un contexto de tensiones anexionistas por parte de Washington.

Gracias por llegar hasta aquí.

¡Hasta la semana que viene!

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