Rubén Rosón, víctima de la agresión fascista de Oviedo: “Un alcalde no puede justificar la violencia como lo ha hecho, no está a la altura”
El pasado jueves por la noche ocho personas dieron una paliza a dos miembros de las Fiestes Populares de Oviedo en plena celebración de San Mateo. Los agredidos eran el exconcejal Rubén Rosón y Jorge Fernández, ambos miembros de la asociación AMA Asturies, una de las promotoras de la programación festiva alternativa que intenta mantener unos festejos con base popular y vecinal, restringidos por el gobierno del alcalde Alfredo Canteli desde el año 2021. Ese mismo alcalde ha desdeñado este domingo la agresión fascista restándole importancia y defendiendo a los presuntos autores (de los que no se conoce públicamente su identificación): “No creo que sean tan mala gente”. Y sus palabras son consideradas por los afectados “de una vileza inhumana, parece que no tiene corazón”.
Rubén Rosón atiende a elDiario.es en la vorágine de unos días muy intensos, agradecido por el apoyo recibido tras sufrir la paliza con patadas y puñetazos y llevarse una brecha de varios puntos. Exconcejal de Oviedo por Somos y médico de profesión, Rosón valora que “para lo que pudo ser estamos bastante enteros, con abolladuras y una brecha ahí en la cabeza, pero bien”. “Por suerte, no fue más allá porque podían haberlo matado”. Se refiere a su compañero Jorge Fernández, que recibió golpes en la cabeza, “esas patadas a la cabeza, esa imagen que todos vimos, una patada mal encajada, pues, igual ahora mismo no estaría aquí. Por eso ante la gravedad, al menos por lo menos estamos aquí”.
Su móvil ya no da más de sí tras haber recibido cientos de mensajes de solidaridad. “No puedo usar WhatsApp ni Telegram prácticamente porque no paran de llegar mensajes”, explica para mandar un aviso muy contundente sobre todo lo que ha pasado desde la paliza, incluida la polémica política creada por el alcalde ovetense.
El apalizado lamenta las palabras del alcalde Canteli, “es una barbaridad lo que dijo, rebaja la agresión a una anécdota. Dijo que los chavales no serán tan malos como si los conociese de algo, no sé si los conoce o no, pero es gravísimo. Luego ya me atacó a mí intentando como embarrar el debate. Yo no dejo de ser un médico que se gana la vida con su trabajo en la sanidad pública”. “Ves el vídeo (de la agresión) y se te encoge el corazón, independientemente de quien sea nosotros condenaríamos si fueran sus nietos o sus hijos. ¿Qué pasa? ¿La agresión cómo tiene que ser? ¿Por qué él no lo hace? ¿Qué pasa en esa cabeza?”, añade. “Si ha sido para ganar unos votos de la extrema derecha es terrible, es que no tiene ni una pizca de corazón”.
“El alcalde de Oviedo no puede justificar una violencia como lo hizo, no está a la altura del cargo que ostenta como el mayor representante público de la capital de Asturias”, sentencia. Por eso piden al PP de Oviedo y de Asturias, del que Canteli no es afiliado ya que es independiente, que rechacen sus declaraciones y piden que Feijóo se pronuncie sobre si piensa lo mismo: “Si tiene un poco de humanidad que salga a rechazar las declaraciones de Alfredo Canteli y a solidarizarse con las víctimas, que es lo mínimo. El alcalde tiene que rectificar o que le hagan rectificar”.
AMA Asturies y la totalidad de la izquierda asturiana respaldaron una protesta el pasado sábado en el lugar de la agresión, la plaza de la Catedral de Oviedo, seguida de forma multitudinaria por miles de personas que rechazaron la violencia fascista. Rosón no tiene dudas en a quién responsabilizar del clima de odio local y lo hace en varios dirigentes de Vox en el Principado. “Días antes de empezar las fiestas Sonsoles Peralta (portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Oviedo) señaló en redes a las casetas de fiestas populares, a nosotros, como lo hace constantemente con otros eventos. Que qué hacemos y además diciendo que estas casetas son una vergüenza, etcétera. Todo un discurso de odio señalando directamente a través de redes sociales”.
Rosón relaciona también lo sucedido con otros polémicos llamamientos violentos como el del diputado asturiano de Vox José María Figaredo a “cazar inmigrantes”, “Es esto, es lo de salir a dar palizas la extrema derecha a la gente. Esto ya lo vivimos. Lamentablemente parecía ya olvidado, en los 80 y 90 se vivió muy intensamente, y parece que quieren volvernos a esa época más gris, casi predemocrática en la que estamos”.
Rosón relata que los ocho agresores “sabían muy bien lo que estaban haciendo”. “Vinieron a vandalizar una caseta con un faldón con una bandera arcoíris en defensa del movimiento LGBTI, a vandalizar una caseta antirracista y arrancar pancartas antirracistas. Vandalizar todo una serie de movimientos en defensa de los derechos humanos”. “Lo más importante no es si cabe estos ocho energúmenos que al final pues son ocho sinvergüenzas, lo que pasa es que están inyectados y turbo acelerados por el odio que le inculca todo un movimiento mediático y de partidos que están amparando la violencia”.
Vox se ha negado a condenar los hechos amparándose en la justificación de condena de “todo tipo de violencia'. ”Que una paliza sea una anécdota es una barbaridad. Les están diciendo a estos energúmenos que no pasa nada, seguid pegando palizas por la calle. Y luego sucede lo que sucede“, señala el agredido.
En su opinión, el clima de odio promovido por algunos partidos y medios de ultraderecha lo acaban pagando personas normales y corrientes. ¿Y cómo se puede parar esta espiral? “Primero, condenándolo y poniéndose del lado de los agresores y no puede ser que haya ningún equívoco en las declaraciones públicas que ampare, defienda o blanquee a los violentos o los que generan odio en la sociedad”, incide Rosón. “Y la segunda es lanzar un mensaje de esperanza, porque sabemos que somos más y defendemos mejores valores, como se vio en la protesta del sábado con miles de personas. Compartimos una serie de valores cívicos y sociales que son los que hacen avanzar a la sociedad”.
La paliza tuvo lugar en una plaza donde cuelga un cartel gigante del Ayuntamiento de Oviedo con la palabra 'Amabilidá'. Se trata del eslogan escogido por la ciudad ovetense para promover su candidatura a Capital Europea de la Cultura 2031. El consistorio aseguraba que esas palabras buscaban “reimaginar cómo nos relacionamos y cómo creamos un nuevo modelo de ciudad y sociedad en Europa, conciliando diferencias y sin voluntad de imponer, generando diálogo social e intergeneracional”. Para Rosón las palabras del alcalde no han podido ir más en contra de lo que promueve su gobierno y cree que incluso “ponen peligro la candidatura y todo el trabajo detrás de la misma” por ser todo lo contrario a lo que promueven estas distinciones europeas. La 'amabilidá' no tiene mucho que ver con la violencia ni con la justificación de la misma.
Pero pese a lo sucedido Rosón cree que “tenemos la obligación de ser optimistas, incluso después de una paliza. Incluso después de una agresión, porque Asturias siempre fue una tierra de acogida y una tierra solidaria. Una tierra también de luchas por los derechos humanos y los derechos civiles de las personas y creo que en el resto del Estado también se darán y se dan expresiones de lucha contra esto”.
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