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ENTREVISTA

Mijailo Podoliak, principal consejero de Zelenski: “Creemos que la probabilidad de un conflicto nuclear es mínima”

El asesor principal del presidente Zelenski, Mijailo Podoliak, tras el comienzo de la invasión rusa de Ucrania, el 24 de febrero.

Mariangela Paone

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“Crimea, el puente, el comienzo. Todo lo ilegal debe ser destruido, todo lo robado debe ser devuelto a Ucrania”. Esto tuiteó Mijailo Podoliak (Novovolinsk, 50 años), cuando el pasado sábado una explosión golpeo el puente de Kerch que une Crimea a Rusia. Pero la celebración no es asunción de responsabilidad. Al contrario, el principal asesor de Volodímir Zelenski y negociador de Ucrania en las primeras semanas después de la invasión rusa, niega, en una larga entrevista a elDiario.es por videollamada desde Kiev, cualquier implicación de Ucrania en el ataque. Y repite que los bombardeos rusos de los últimos días solo han conseguido unir más a la población. 

Tras meses de una cierta calma en Kiev, los ataques del lunes han golpeado duramente la ciudad y otras ciudades alejadas del frente. ¿Cuál es la reacción de la población, que en estos meses había intentado recuperar algo de normalidad en la capital?

No podemos tener ningún tipo de normalidad. Estamos en una guerra intensa y a gran escala, la línea del frente es amplia. Rusia tiene una gran cantidad de armas. Y quiero explicar lo que está pasando ahora. Rusia está perdiendo en el campo de batalla. No tiene recursos suficientes para parar la contraofensiva y ha decidido cambiar el curso de la guerra, lanzando ataques a gran escala, ataques masivos contra muchas ciudades, centros urbanos, infraestructuras civiles y energéticas. Dicen abiertamente que quieren destruir a la población, destruir a la infraestructura energética de Ucrania, para que la gente se congele en invierno, y no tengan electricidad ni calefacción o agua caliente. Y esto sugiere que Rusia no ha entendido a Ucrania. Estos ataques del 10 de octubre solo han unido más a nuestra población, que ha decidido que tenemos que ganar esta guerra.

El Gobierno y el presidente Zelenski sabían que Rusia lanzaría estos golpes y nos hemos preparado. Tenemos equipos preparados para reparar las instalaciones, tenemos fuentes de suministro alternativas para la electricidad y el agua... Los ataques a los centros urbanos han sido un shock para nuestros aliados, que han entendido por qué hablamos constantemente de sistemas de defensa antiaérea. Esto nos ha ayudado a acelerar las negociaciones para obtener estos sistemas. 

Ha dicho que esperaba este cambio de estrategia, que ha coincidido con el nombramiento del general Sergei Surovikin al mando de las fuerzas rusas en la guerra en Ucrania. ¿Cree y teme que a partir de ahora será esta la estrategia militar de Rusia?

Los ataques del 10 de octubre no se han preparado en uno o dos días, sino durante al menos dos o tres semanas. Porque ha sido un ataque masivo en tres oleadas para sobrecargar a nuestra defensa antiaérea y para que no pudiera hacer frente a tal número de mísiles. Pero para estos ataques hace falta acumular una cierta cantidad de misiles de cierto alcance durante mucho tiempo. ¿Podrá Rusia seguir luchando así? La respuesta es que no. No tienen suficientes recursos para bombardeos masivos como estos contra nuestras ciudades. Rusia tiene una industria militar débil, no puede producir armas de largo alcance y usa viejos misiles soviéticos y drones iraníes. El general Surovikin tiene la reputación de luchar basándose en la cantidad, destruyendo y quemando todo. De aquí que entendamos que Rusia se ha saltado todas las normas de la guerra. Pero también antes de Surovikin no ha habido una gestión profesional del ejército ruso.

Con respecto a esto y hablando de cantidad, con la movilización parcial en Rusia, ¿están preparados para responder a un mayor despliegue de tropas por parte de Moscú?

Rusia ha perdido a su ejército profesional, que se estaba preparando para esta guerra desde hace años. Esta movilización se está haciendo con grandes errores. Cogen a gente sin experiencia, no la preparan y la mandan a zonas calientes. Rusia no tiene recursos para la guerra, y con esta movilización quiere ralentizar la contraofensiva ucraniana a costa de la muerte de un gran número de personas. Esta es la táctica de Rusia y creemos que cuando mueran los primeros movilizados la sociedad rusa se desmoralizará aún más.  

Los ataques a los centros urbanos han sido un shock para nuestros aliados, que han entendido por qué hablamos constantemente de sistemas de defensa antiaérea. Esto nos ha ayudado a acelerar las negociaciones para obtener estos sistemas

Ha dicho que los bombardeos del lunes son bombardeos preparados con tiempo, ¿no son una represalia por lo que ha pasado con el puente de Crimea?

Los ataques del 10 de octubre no son la respuesta al puente de Kerch. Es más probable que el FSB [los servicios secretos rusos] quisiera crear una ocasión de propaganda para decir que Ucrania es un estado terrorista, y lo hemos visto cuando Putin ha tratado de explicar el sentido de los ataques del 10 de octubre. Otra hipótesis es que lo ocurrido con el puente sea fruto de un conflicto en las estructuras de poder en Rusia. Por un lado los servicios secretos y por el otro, el Ministerio de Defensa. 

Pero no hay ninguna vínculo entre los ataques rusos y lo que ha pasado en el puente de Kerch.

Le quería preguntar precisamente por esto. Usted ya en agosto habló del puente como uno de los objetivos militares legítimos para Ucrania. Este miércoles, el servicio secreto ruso ha acusado al jefe de la inteligencia de Ucrania y se ha anunciado la detención de ocho personas de nacionalidad rusa, ucraniana y armenia. El portavoz del Ministerio del Interior ucraniano ha dicho que se trata de una investigación sin sentido. ¿Rechazan, entonces, la acusación rusa?

Nosotros y nuestros aliados compartimos la postura de que todos los objetivos en los territorios ocupados, incluida Crimea, son objetivos militares legítimos en el marco del derecho internacional. Y podemos destruirlos. Eso no significa que nos atribuyamos lo que los rusos han organizado para justificar mediante propaganda sus acciones terroristas. Así que dos cosas. Primero: todo lo dicho por los jefes del Comité de investigación de Rusia y del FSB no es verdad. Ucrania no tiene nada que ver con la explosión en el puente de Kerch. Segundo: estamos asistiendo al final del rígido control vertical de Rusia en los territorios ocupados. Y lo que ha ocurrido con el puente es la confirmación de que hay un conflicto interno.  

Hablando de los territorios bajo ocupación. ¿La declaración de anexión por parte de Rusia puede incidir en la situación sobre el terreno allí? Me refiero, por ejemplo, a ciudadanos que, con la movilización, puedan verse obligados a luchar contra el mismo ejército ucraniano...

No ha habido nada que se pueda llamar legalmente referéndum. Hay una ocupación militar de una parte del territorio de Ucrania. Los pseudo-referendos servían para eso: movilizar para la guerra a los ciudadanos de otro país. Pero nosotros ofrecemos a los ciudadanos ucranianos rendirse y pasar del lado de Ucrania. Hoy nuestras fuerzas armadas continúan liberando los territorios ucranianos y ninguna acción llamada “legal” ni los decretos de Putin nos lo impedirán. 

Este miércoles las fuerzas armadas ucranianas han anunciado que se han recuperado otras cinco ciudades en la región de Jersón. ¿La contraofensiva en el sur y el este del país se está desarrollando según sus planes? ¿Cuál ha sido la clave de esta contraofensiva que parece haber cogido a los rusos por sorpresa?

Todo va según los planes, según el plan del estado mayor ucraniano. Y quiero subrayar que la contraofensiva continúa en todas las direcciones. ¿Por qué conseguimos llevar a cabo una contraofensiva eficaz a pesar de que nuestros recursos son menores que los de Rusia? Primero, por la moral de nuestras fuerzas armadas y nuestro pueblo, estamos preparados para ir a liberar nuestro territorio; segundo, por la elevada preparación del ejército ucraniano para la guerra moderna; tercero, porque conocemos los puntos débiles del ejército ruso; cuarto, tenemos armas más precisas, más ágiles y más adecuadas a la guerra moderna, con las que nuestros aliados, incluida España, nos ayudan; y quinto, lo más importante: hemos destruido las líneas de suministro del ejército ruso. 

Las negociaciones pueden comenzar cuando todos volvamos a las reglas del derecho internacional: los rusos salen de nuestro territorio y se sientan en la mesa de negociación. De lo contrario, es imposible

El otoño se augura complicado en Europa también por los efectos de la guerra. ¿Teme que las dificultades por la crisis energética hagan disminuir el apoyo de la opinión pública europea hacia Ucrania y, en consecuencia, el de los gobiernos? El martes, en Madrid, el Alto representante para la política exterior de la UE, Josep Borrell, dijo que la unidad europea se ha mantenido hasta ahora pero que no sabe hasta cuándo durará. Y se ha referido a Hungría, que presiona para que no se prorroguen las sanciones a Rusia.

Si Europa quiere librarse de todo tipo de chantajes y presiones de Rusia —y no es solo la guerra de Ucrania, es la crisis migratoria, la crisis energética, económica, financiera y política— debemos poner fin a esta guerra de una manera justa. No debemos dejar que Rusia esté en condiciones de abrir estas crisis. Si hoy Europa, junto con Ucrania, no llega al final de la guerra de la manera correcta, seguirá teniendo los mismos problemas, pero a mayor escala, porque Rusia considerará que ha derrotado a Europa. La posición de los líderes europeos, incluido Borrell, me parece correcta. Entienden todas las consecuencias de un final equivocado de la guerra. Y entienden que no hay vuelta atrás.

Usted habla de Hungría, pero Hungría es una democracia joven. Pueden estar equivocados, a diferencia de las democracias asentadas europeas. Esas democracias asentadas entienden que la guerra debe terminar adecuadamente. Ucrania debe ganar.

Usted ha sido el negociador de Ucrania en las semanas posteriores a la invasión. El presidente Zelenski ha dicho que no se puede volver a negociar mientras Putin esté al mando en Rusia y ha firmado un decreto sobre ello. ¿Qué contesta a quien pide que se abra una vía diplomática de solución del conflicto para evitar una escalada militar?

Rusia no ofrece negociaciones. Rusia ofrece un ultimátum: hemos entrado a tu territorio, estamos matando a tu pueblo y queremos que nos des una parte de tu territorio, de tu soberanía. Es imposible ponerse de acuerdo cuando el ejército de otro país está en nuestro territorio. Porque sería una solución temporal. Después Rusia trabajaría sobre los errores y continuaría luchando contra Ucrania. Para nuestro país esta es ya la segunda fase de la guerra después de 2014. Si hay fronteras reconocidas, nadie puede entrar y llevarse nada. Por ese motivo, las negociaciones pueden comenzar cuando todos volvamos a las reglas del derecho internacional. Hay fronteras, los rusos salen de nuestro territorio y se sientan en la mesa de negociación. De lo contrario, es imposible.

¿Teme que Rusia pueda usar armas nucleares?

Rusia firmó una vez un tratado de no proliferación nuclear bajo el cual no puede usar armas nucleares contra un estado que no las tiene. La posición oficial de los países vinculados al club nuclear, incluido el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, es que Rusia debe entender que bajo el protocolo de la doctrina de la disuasión nuclear, cualquier intento de utilizar armas nucleares tendrá una respuesta adecuada.

Y hoy ya empezamos a ver que Rusia ha rebajado el tono sobre esto. Creemos que la probabilidad de un conflicto nuclear es mínima.

¿Les preocupa el despliegue conjunto de fuerzas de Bielorrusia y Rusia cerca de la frontera? Por Bielorrusia entraron las tropas rusas en febrero...

Hemos construido una buena línea de defensa en la frontera con Bielorrusia, pero creemos que se trata de declaraciones de propaganda del líder bielorruso. No participarán directamente en la operación terrestre contra Ucrania.

En agosto dijo que la guerra podía durar seis meses más. ¿Qué previsiones hace ahora?

El final de la guerra, y lo hablamos constantemente con nuestros aliados, depende de dos factores. Primero, un número verificado matemáticamente de ciertos tipos de armas, incluidos sistemas de armas, vehículos blindados y MLRS [un sistema de cohetes de lanzamiento múltiple]. Se trata de volúmenes pequeños, pero es exactamente lo que necesitamos. Y luego, algo que todavía no se entiende en Europa: la élite política y la sociedad de los países europeos debe creer en una cosa simple, que Rusia puede perder. Es necesaria la preparación psicológica de los países europeos al hecho de que Rusia perderá.

Con la traducción de Oleg Burkot.

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