Nuevos vídeos y testimonios muestran las ejecuciones de soldados rusos a ucranianos en Bucha

Captura del vídeo donde se ve a soldados rusos con nueve prisioneros ucranianos en Bucha, haciéndolos marchar hasta un patio trasero donde serían ejecutados.

Lara Lema


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Soldados rusos ejecutaron a prisioneros ucranianos el pasado 4 de marzo en Bucha, una ciudad periférica de Kiev, según muestran vídeos grabados por cámaras de seguridad, verificados por The New York Times, y relatos proporcionados por varios testigos.

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Los vídeos e imágenes publicadas por el diario estadounidense muestran a paracaidistas rusos que hicieron marchar a punta a de pistola a los prisioneros ucranianos hacia un patio trasero. Algunos de ellos iban encorvados, sujetando los cinturones de las personas capturadas que caminaban delante, mientras otros tenían las manos sobre la cabeza. Según la investigación del medio, las fuerzas rusas ejecutaron intencionadamente a los hombres en el patio.

“Los rehenes están tirados ahí, contra la valla”, dice la persona que graba uno de los vídeos. Y se escucha cómo cuenta: “Uno, dos, tres, seguro, cuatro, cinco, seis...”. En total, aparecen nueve personas retenidas.

Los hombres, entre los que destaca uno con una sudadera azul, son obligados a tirarse al suelo. En este momento el vídeo termina pero, según relatan testigos al New York Times, a continuación los soldados llevaron a los prisioneros a una zona trasera de un edificio de oficinas próximo, que los rusos habían tomado y habían convertido en una base improvisada. Según los testimonios, se oyeron disparos.

Un vídeo grabado con un dron un día después, el 5 de marzo, y obtenido por NYT, confirma estos relatos. Muestra los cadáveres tendidos en el suelo junto al edificio de oficinas de la calle Yablunska 144 mientras dos soldados rusos hacen guardia junto a ellos. Semanas más tarde, tras la retirada de tropas rusas, la fotografía de las víctimas yaciendo en el patio trasero recibe atención mundial como una de las evidencias de las masacres ocurridas en Bucha.

The New York Times consiguió identificar a los hombres ejecutados y habló con testigos y familiares de las víctimas, que cuentan lo sucedido. Según estos testimonios, antes de que comenzase la guerra las víctimas eran civiles, trabajadores de supermercados y fábricas, pero se unieron a diversas fuerzas de defensa tras la invasión rusa. Casi todos ellos vivían a poca distancia del patio en el que más tarde yacerían sus cuerpos.

Capturados

Las fuerzas rusas entraron por primera vez en Bucha a finales de febrero pero fueron detenidas por la resistencia ucraniana. Regresaron el 3 de marzo tras reagruparse y se dirigieron a la calle Yablunska, una larga vía que atraviesa la ciudad. Las imágenes de las cámaras de seguridad obtenidas por el medio estadounidense muestran que los soldados, al igual que los que fueron emboscados por las fuerzas ucranianas previamente, eran paracaidistas. El vídeo les muestra conduciendo vehículos, como los BMD-2, BMD-3 y BMD-4, que son utilizados casi exclusivamente por las Fuerzas Aerotransportadas rusas, según expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos y del Real Instituto de Servicios Unidos.

Los paracaidistas patrullaron la zona, realizando registros casa por casa y operando dentro y fuera del número 144 de la calle Yablunska, un edificio de oficinas de cuatro plantas que los rusos convirtieron en base y hospital de campaña.

A unos 300 metros, en el número 31 de la calle Yablunska, Ivan Skyba, un constructor de 43 años, y otros cinco combatientes estaban vigilando un puesto de control improvisado cuando volvieron los rusos. Tenían una granada, chalecos antibalas y un rifle entre ellos, cuenta Skyba al NYT. Tras ser avisados por radio de que los rusos habían vuelto, los hombres se escondieron en la casa junto al puesto de control, junto con el propietario, Valera Kotenko, de 53 años, que había estado llevando a los combatientes té y café, según relata Skyba. Más tarde se unieron otros dos combatientes, Andriy Dvornikov y Denys Rudenko, el hombre que lleva la sudadera azul en el vídeo. En total, nueve hombres. Permanecieron escondidos hasta la mañana siguiente, el 4 de marzo.

Alrededor de las 11:00 horas, los soldados rusos encontraron a los hombres y obligaron a los nueve, incluido el propietario, a salir de la casa a punta de pistola, relata Skyba. Los soldados registraron a los hombres en busca de tatuajes que pudieran indicar una afiliación militar y obligaron a algunos de ellos a quitarse las chaquetas y los zapatos de invierno. Luego los acompañaron a la base rusa de la calle Yablunska 144.

Los testigos con los que habló The New York Times dijeron que vieron al grupo de cautivos en el aparcamiento frente a la base rusa con las camisas puestas sobre la cabeza y algunos con las manos atadas. Los soldados rusos les hicieron arrodillarse y luego dispararon a uno de los hombres, Vitaliy Karpenko, de 28 años, casi inmediatamente, dice Skyba. Uno de los testigos que vive enfrente del edificio donde sucedieron los hechos dijo que también presenció los disparos.

Skyba dice que él y otro prisionero, Andriy Verbovyi, fueron llevados al interior del edificio, donde fueron interrogados y golpeados antes de que Verbovyi fuera asesinado de un disparo. Los soldados llevaron al Skyba de vuelta al aparcamiento, donde los otros guardias del puesto de control seguían retenidos.

Según Skyba, uno de los guardias del puesto de control confesó a los rusos que eran combatientes, y ese hombre fue liberado. Ahora está siendo investigado por las autoridades ucranianas por “alta traición”, según un documento del Gobierno al que ha tenido acceso el NYT.

Los soldados debatieron qué hacer con los hombres restantes. “Deshazte de ellos, pero no aquí, para que sus cuerpos no queden tirados por ahí”, dijo uno, cuenta Skyba.

Fingir estar muerto

Dos soldados rusos llevaron a Skyba y al resto de prisioneros a un patio en el lado del edificio, donde ya estaba el cuerpo de otro hombre muerto, dice Skyba.

“Me dispararon y me caí. La bala se me clavó en el costado”, relata Skyba. Las fotos que compartió de sus heridas muestran un orificio de entrada y salida en el lado izquierdo del abdomen. Un médico de Bucha que le atendió y un informe médico revisado por The New York Times confirman la lesión.

“Me caí y me hice el muerto”, dice. “No me movía y no respiraba. Hacía frío fuera y se podía ver el aliento de la gente”. Skyba se quedó tumbado mientras los soldados disparaban otra andanada contra los heridos que aún se movían, esperó unos 15 minutos hasta que ya no pudo oír las voces de los soldados y entonces echó a correr.

Los cuerpos de los hombres asesinados en el aparcamiento y en el interior del edificio fueron llevados al patio trasero. Varios testigos que hablaron con NYT confirmaron haber visto los cadáveres en el patio en los días posteriores al 4 de marzo. Los cuerpos permanecieron ahí durante semanas, hasta la retirada de las tropas rusas.

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