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Una represaliada por la dictadura griega, un excandidato de Falange y dos Mussolini: algunos de los eurodiputados que te puedes encontrar tras el 26M

Las elecciones europeas han sido históricamente un espacio en el que participan candidatos que no lo harían en otros comicios

La circunscripción única por país, la menor participación y la posibilidad de que los electores sean menos leales a su voto tradicional hacen de las europeas unas elecciones singulares

Silvio Berlusconi y Alessandra Mussolini.

Silvio Berlusconi y Alessandra Mussolini. Riccardo Antimiani

El Parlamento Europeo es el ágora en el que todas las causas del continente tienen cabida. Las causas que se defienden en el continente, sean o no europeas. ¿Por ejemplo? Venezuela. Si ha habido un asunto que ha ocupado a los eurodiputados en la última legislatura ha sido Venezuela, hasta el punto de que el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani –Forza Italia, PPE–, apoyara recientemente las maniobras del autoproclamado Juan Guaidó con militares en el país. 

Venezuela ha sido uno de los iconos de la derecha en las elecciones europeas. Y seguramente seguirá siéndolo: Esteban González Pons y un grupo de eurodiputados del PP han viajado varias veces a título individual en los últimos meses. 

Pero no sólo Venezuela. Cualquier asunto, cualquier causa. Hay dinero, recursos humanos y materiales para hacerlo posible. De hecho, es una de las razones de ser que tiene el Parlamento Europeo, ser la Cámara de las causas, en tanto que carece de capacidad legislativa y de iniciativa única –es colegisladora–, y todos sus asuntos terminan estando condicionados por el Consejo –los Estados miembros–. 

Ni siquiera el apaño pseudodemocrático de los spitzenkandidaten –los candidatos a presidir la Comisión propuestos por las familias políticas en el contexto de las elecciones europeas– tiene el futuro asegurado por el afán de los Gobiernos de decidir todo. 

Y en tanto Cámara de las causas –perdidas, ganadas y medio pensionistas–, a menudo el Parlamento Europeo es más célebre por sus resoluciones no vinculantes que por sus debates parlamentarios, que suelen ser una sucesión de monólogos de uno o dos minutos por interviniente. Incluso a menudo se da el caso que intervienen en el mismo debate más de un diputado del mismo partido político –no grupo, partido–, como si ni siquiera se sintieran representados por el compañero de lista.

Así, los partidos independentistas han aprovechado para colocar a sus líderes, uno en prisión y otro en Waterloo, como cabezas de lista. Oriol Junqueras, por ERC –Ara Repúblicas– y Carles Puigdemont –Lliures per Europa– encabezan las listas. Es más, Junqueras es el spitzenkandidat de ALE –Alianza Libre Europea–. ¿Por qué? Para internacionalizar el conflicto, para llevar a Europa desde el minuto uno su causa: la independencia de Catalunya. 

Vox también tiene el procés como prioridad, aunque en este caso de su diana. Y qué mejor que su líder en Catalunya, un excandidato de Falange, Jorge Buxadé, para encabezarla, de la mano del periodista Hermann Tertsch, condenado por vulnerar el honor de la familia del líder de Podemos, Pablo Iglesias. Ese es el escaparate de Vox para Europa.

Pero Catalunya el procés no sólo está en la agenda de la extrema derecha. También del resto de partidos: por eso Josep Borrell encabeza la lista del PSOE –además de por su experiencia en la UE–; y Dolors Montserrat, la del PP. 

Pero no todo va a ser Catalunya. Hay otras causas: el Brexit, por ejemplo. ¿Quién es el rostro más identificado con el Brexit en el Parlamento Europeo? El ultra Nigel Farage. Y da igual que haya roto con el partido que le aupó, UKIP, porque ha montado otro, el Brexit Party, con el que se presenta a las elecciones europeas, tres años después de haber ganado el referéndum para dejar la UE. Y las encuestas apuntan a que puede ganarlas.

Pero si hay un apellido asociado con lo ultra en la historia, no es Buxadé ni Farage. Es Mussolini. Y, por primera vez, podría haber hasta dos en la Eurocámara. Alessandra, nieta del dictador fascista y actual eurodiputada del Partido Popular Europeo repite en las listas de Forza Italia, que encabeza un resucitado Silvio Berlusconi a sus 82.

Alessandra Mussolini recientemente se ha visto enredada en Twitter con Jim Carrey, a quien llamó "bastardo", después de que el actor tuiteara una viñeta antifascista con el dictador colgado.

Pero, además, el partido ultra Fratelli D'Italia, presenta a un bisnieto del dictador que pariecera llevar el saludo romano incorporado en sus tres nombres: Caio Giulio Cesare Mussolini, argentino de nacimiento y a quien Facebook le cerró la página por su apellido. Este Mussolini parece que acabaría en el grupo parlamentario ECR, junto con Vox, previsiblemente. Caio Giulio Cesare afirmó en Il Messaggero que "muchos quieren un Mussolini en su papeleta", y dijo a Il Fatto Quotidiano que él era "un posfascista que se referencia en esos valores de una forma no ideológica".

Otro que tiene un apellido con mucho significado en la política europea de los últimos cinco años es Yannis Varufakis. El exministro de Finanzas griego que protagonizó un pulso largo con las instituciones europeas y el FMI para eludir –en vano, al final– el diktat de la austeridad, se presenta a estas elecciones europeas con Diem25-European Spring, una plataforma con alianzas en varios países europeos –Benoît Hammon, en Francia; Gaspar Llamazares y Francisco Frutos, en España–. 

Varufakis llama a "parar el fascismo" con vistas a las elecciones europeas

Varufakis. EFE

Varufakis concurre por Alemania, el país que más eurodiputados elige, para intentar garantizarse entrar en la Eurocámara. En principio, se enrolaría en el GUE, la Izquierda Unitaria Europea, donde está Syriza, el partido al que perteneció, liderado por el primer ministro griego Alexis Tsipras.

Precisamente Tsipras, que representa el combate frente a la arquitectura institucional europea para desbordarla por la izquierda con un proyecto alternativo y que acabó derrotado por la troika, presenta en la lista de Syriza otro símbolo: Luciana Castellina, quien hace dos semanas en la presentación de la candidatura, dijo: "Me siento honrada por estar en esta lista. Tengo el honor de haber sido la primera periodista arrestada por los coroneles durante la junta, y en Grecia me siento como en casa". Castellina, de 89 años, fue arrestada en Atenas y expulsada del país con motivo del golpe de Estado de los coroneles en 1967.

Si Castellina puede convertirse en la eurodiputada de más edad –en la anterior legislatura lo fue otro histórico partisano griego, Manolis Glezos–, el más joven podría ser el candidato elegido por Marine Le Pen para encabezar la lista del ultraderechista Agrupación Nacional para las europeas: Jordan Bardella, líder de las juventudes del partido y nombrado portavoz tras la derrota en la segunda vuelta de las presidenciales ante Emmanuel Macron.

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