Los “teólogos de la corte” de Trump: cómo los evangélicos sionistas bendicen las políticas de EEUU en Oriente Medio
Ha pasado casi una década desde que Donald Trump asumió el poder en EEUU por primera vez. Tanto en su primer mandato como en este segundo, evidenció su predilección por Israel y sus lazos con los cristianos evangélicos. Estos grupos ultraconservadores, entre los defensores más fervientes de la causa israelí a nivel mundial, tienen peso creciente en EEUU y actúan como ‘brazo teológico’ para justificar acciones como su ofensiva contra Irán.
Muchos de los líderes evangélicos de EEUU, también promotores del nacionalismo blanco cristiano, engrosan las filas del llamado sionismo cristiano. Esta corriente defiende a ultranza al Israel moderno con base en una lectura literal de la Biblia, asociando su existencia a profecías que vinculan el relato del retorno del pueblo judío a Tierra Santa como paso para acelerar la segunda venida de Jesucristo y el Juicio Final. Esta visión impregna el imaginario de pastores con decenas de millones de seguidores que tienen las puertas abiertas en la Casa Blanca e influencia directa en las esferas del poder con una urdida ideología reaccionaria y derechista.
Quien relata con precisión los complejos entresijos de este mundo a elDiario.es es el historiador y teólogo estadounidense Robert O. Smith, vicepresidente y decano de asuntos académicos de la Escuela Luterana de Teología de Chicago. Nacido en la conservadora Oklahoma en 1974, Smith es también pastor luterano. Se crio en un entorno evangélico donde las creencias cristianas se acompañaban del apoyo indiscutible a Israel.
Ya de joven deconstruyó este imaginario, y su actividad para el diálogo interreligioso lo llevó a vivir en Jerusalén. Especializado en estudios islámicos, también es firme defensor de los derechos palestinos. Como autor, destaca su libro Más deseado que nuestra propia salvación: Las raíces del sionismo cristiano (Oxford University Press, en inglés), donde analiza la historia de esta corriente que hoy permea el Gobierno de Trump.
El sionismo cristiano impregna la Administración Trump
“Al movimiento sionista cristiano se le permitió infiltrarse totalmente en el liderazgo político de EEUU por vía de la Administración Trump”, dice Smith. Sus líderes, aunque sin poder directo de decisión en las acciones del presidente, sí condicionan sus políticas favorables a Israel. En el caso de Irán, “no fueron quienes encendieron la mecha de la ofensiva, aunque sí aparecieron como ‘teólogos de la corte’ para alabar las decisiones de Trump” una vez iniciada la guerra, explica el académico. Según este, “son extremistas con nula capacidad crítica que simplemente otorgan validación teológica a crímenes de guerra”. Sin embargo, “son muy influyentes en la sociedad de EEUU, donde 23% de adultos del país son cristianos evangélicos”, remarca Smith.
Prueba de su influencia se vio en marzo, cuando líderes evangélicos rezaron por el presidente en el Despacho Oval para apoyarle en sus ataques a Irán junto a Israel, una campaña que algunos evangélicos incluso vinculan a profecías bíblicas. El famoso pastor John Hagee, fundador del grupo Cristianos Unidos por Israel, aseguró que la ofensiva sucedía en el “momento justo” a nivel profético y declaró en su sermón: “Que Dios Todopoderoso sea llevado al campo de batalla y los enemigos de Sion y EEUU sean destruidos ante nuestros ojos”.
El sionismo cristiano más influyente es el más simplista, con un pensamiento que el literalismo ayuda a fomentar. Se asocia automáticamente al Israel bíblico con el Estado moderno de Israel, como si no hubieran pasado 4.000 años entre medias
En los últimos años, estos grupos ganaron peso entre los lobbies a favor de Israel. “La mayor base de apoyo a Benjamín Netanyahu en EEUU es la comunidad evangélica sionista, y a escala global es más relevante que la de los propios judíos, ahora más críticos con el sionismo”, dice el docente, que resalta la fuerte sintonía ideológica del movimiento evangélico conservador con el núcleo de planteamientos de la derecha de Israel.
Durante su primer mandato, Trump promovió un plan que daba luz verde a la anexión israelí de gran parte de Cisjordania. También pasó a considerar Jerusalén como capital de Israel y trasladó ahí la Embajada estadounidense, un polémico paso que dejó en el aire el estatus aún por resolver de la Ciudad Santa, con su parte oriental palestina ocupada por Israel. En la inauguración de la sede hubo líderes evangélicos de peso que incluso rezaron y dieron discursos al público.
“Este hecho fue uno de los grandes logros de Netanyahu, paso previo a su gran sueño, la ofensiva contra Irán”, dice Smith. Según añade, hay altos cargos de Trump que son fundamentalistas cristianos y muy sionistas. En el pasado destacó el exvicepresidente Mike Pence, mientras hoy lo hace su secretario de Defensa, Pete Hegseth. Según el profesor, “Hegseth es un nacionalista cristiano blanco en toda regla”, quien incluso presentó la guerra contra Irán como un acto de origen divino y apeló también varias veces a la “providencia todopoderosa de Dios”.
Favorecer la colonización israelí
“El sionismo cristiano es un movimiento político que busca promover y preservar el control judío sobre la Palestina histórica con fines cristianos, aunque no se basa en fomentar la vida o bienestar judíos en sí mismos, sino en una interpretación bíblica y una forma política de creencia que son claves para su fe cristiana”, explica.
Según resalta el académico, también hay católicos o luteranos que son sionistas cristianos, aunque la mayoría de los que simpatizan con esta corriente son evangélicos, motivados por su lectura de la Biblia. Ante ello, cobran mucha importancia relatos como el retorno del pueblo judío a la tierra de Israel tras su exilio en Babilonia, presente en el Antiguo Testamento. Muchos evangélicos conectan este pasaje con la creación del Estado de Israel en 1948, y lo interpretan como una evidencia del cumplimiento de las profecías bíblicas.
“El sionismo cristiano más influyente es el más simplista, con un pensamiento que el literalismo ayuda a fomentar. Se asocia automáticamente al Israel bíblico con el Estado moderno de Israel, como si no hubieran pasado 4.000 años entre medias”, ironiza Smith, que también lamenta la “manipulación” interesada o la interpretación selectiva de los textos sagrados por parte de pastores e iglesias con anhelos de proyectar poder.
Esto, para Smith, muestra cómo los evangélicos crearon un marco teológico que llevó a un modelo de respaldo absoluto a Israel vacío de contexto y margen de crítica: “Tienen una agenda muy ligada al liderazgo israelí más extremista, desde Netanyahu a Itamar Ben Gvir, que ven como personajes que cumplen la voluntad de Dios”.
Además, añade, “apoyan a Israel como Estado esencialmente judío con su proyecto colonial de asentamiento”. Máximo exponente de este sector es Mike Huckabee, pastor evangélico y embajador de EEUU en Israel, que rechaza la solución de dos Estados o la propia existencia de la ocupación en los territorios palestinos. También usa la denominación bíblica de Judea y Samaria para referirse a Cisjordania, como los propios colonos, y “hace todo lo posible para promover las políticas del Likud [el partido de Netanyahu] como si fueran principios cristianos”, argumenta Smith.
En su opinión, este fervor evangélico hacia Israel “es una forma de demostrar fidelidad cristiana, ya que su meta es reforzar el poder cristiano con base en la idea de que el cristianismo sea una fuerza de dominio imperial”. Esta visión, recalca el profesor, “fomenta a su vez la proyección del poder estadounidense en Oriente Medio”, otro punto clave en el imaginario de estos sectores, también promotores de la preeminencia imperial de EEUU, una nación que, según creen, surgió con mandato divino y potestad moral para intervenir en el mundo.
Una alianza que viene de lejos
“Desde los años 70 y 80, los sionistas cristianos evangélicos ya tenían contacto muy estrecho con los sectores más activos del sionismo israelí a su más alto nivel. Menachem Begin, primer ministro israelí entre 1977 y 1983, regaló un avión al influyente pastor fundamentalista Jerry Falwell para que viajara y pudiera promover mejor los intereses de Israel”, explica Smith. Begin no era un líder cualquiera. Más allá de fundar el Likud y ser ideólogo de la tradición derechista que encarna Netanyahu, en los años 40 fue jefe de la milicia ultraderechista Irgún, uno de los grupos clandestinos judíos que luchó contra el Mandato Británico de Palestina (1920-1948). Entre otras acciones, ordenó el atentado al Hotel King David de Jerusalén en 1946, que entonces acogía el cuartel general de los británicos, en un duro atentado con explosivos que mató a unas 90 personas.
Otro veterano líder evangélico con conexiones en las altas esferas de EEUU e Israel es Mike D. Evans, creador del Friends of Zion Museum en Jerusalén, cercano a Benjamín Netanyahu y Trump. De hecho, el apoyo evangélico se consideró clave para los triunfos electorales del republicano. “El ascenso de Trump no lo impulsó Israel, sino millones de votantes evangélicos que pidieron acciones en asuntos de fe y valores”, apuntó Evans en un artículo reciente donde elogia la alianza con el mandatario. Lo considera “el mejor presidente de la historia estadounidense en lo que respecta al apoyo al Estado de Israel y la lucha contra el antisemitismo”.
“Somos creyentes bíblicos. No apoyamos a Israel por política, sino por fe. Es una obligación moral, un mandato bíblico y algo innegociable para millones de estadounidenses” que “se toman en serio las sagradas escrituras”, remarcó Evans, autor de varios libros superventas, entre ellos una novela de la dinastía familiar de Netanyahu, a quien conoce desde los 80, y con quien se le veía a menudo en numerosos eventos durante los últimos años.
No es solo la colonización de Palestina: este movimiento respalda la colonización de pueblos indígenas a nivel mundial y fomenta la ideología colonial en todo tipo de contextos
Pero las acciones evangélicas por Israel no acaban aquí. Cada año, la Embajada Cristiana Internacional de Jerusalén, una entidad sionista con largo recorrido, celebra la Marcha de Jerusalén, en que miles de peregrinos de todo el mundo se juntan en un gran desfile donde muestran su devoción por el país.
Grupos evangélicos también hacen recaudaciones financieras y organizan misiones de solidaridad con Israel, entre ellas voluntariados en colonias agrícolas de Cisjordania ocupada ya existentes desde hace muchos años. Muchas de estas entidades se sumaron también a los esfuerzos de guerra del país tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, cuando llevaron a voluntarios para actividades como la preparación de comida para soldados y la cosecha de fruta en zonas de cultivo israelíes cercanas a Gaza, todo ello en plena ofensiva bélica.
Más allá de EEUU
Según Smith, pese a la casi total destrucción de Gaza y los más de 73.000 muertos por la ofensiva israelí, el movimiento sionista cristiano no cambió de bando. Tampoco tuvo en cuenta a la comunidad cristiana palestina, muy golpeada por los ataques de Israel en la Franja y la agresividad de los colonos en Cisjordania. “Su lógica es simplista. Para ellos, Hamás es un grupo terrorista que atacó a judíos inocentes, y cualquier respuesta es justificable”, dice el profesor. También recalca “la percepción totalmente negativa sobre el islam” que tienen estos grupos. “Siempre fue una corriente antislámica. Para ellos, la religión islámica no tiene cabida en Europa ni EEUU” y, ante ello, “apoyan a un Estado —Israel— en la perpetuación de la violencia”.
De hecho, la extensión del evangelismo sionista va más allá de la comunidad blanca, y cada vez se acerca más a la población latina, afroamericana o incluso nativa americana, señala Smith. Entre los líderes latinos de peso está Samuel Rodríguez, uno de los pastores pujantes en la comunidad evangélica hispanohablante de EEUU, quien estuvo entre los religiosos presentes en el rezo colectivo por Trump en la Casa Blanca del pasado marzo.
Smith advierte de que el sionismo cristiano va mucho más allá de EEUU, y líderes de ultraderecha en otros países donde el evangelismo crece lo han usado para ganar apoyos, como Trump. Este es el caso del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro, que más allá de su apoyo a Israel, “se inspiró en las enseñanzas de los sionistas cristianos para promover la destrucción de la selva tropical y el robo de tierras de comunidades indígenas”. “No es solo la colonización de Palestina: este movimiento respalda la colonización de pueblos indígenas a nivel mundial y fomenta la ideología colonial en todo tipo de contextos”, sentencia Smith.
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