¿Es esta diplomática de Costa Rica la próxima secretaria general de la ONU?
La diplomática y exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan, hija de refugiados del Holocausto, se perfila como la inesperada favorita para convertirse en la primera mujer secretaria general de Naciones Unidas.
Grynspan, cuyos padres emigraron de Polonia a Centroamérica —y cuyos abuelos maternos fueron asesinados por los nazis—, dirige actualmente la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), organismo que ha documentado exhaustivamente los daños económicos causados por la ocupación israelí de los territorios palestinos.
El actual secretario general de la ONU, António Guterres, concluirá su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026 y, según un sistema informal de rotación regional, se espera que su sucesor proceda de América Latina.
En una primera votación preliminar secreta del Consejo de Seguridad de la ONU, se pidió a los cinco miembros permanentes y a los 10 temporales que indicaran si apoyaban, se oponían o se mostraban neutrales respecto a cada uno de los siete candidatos.
Los siete candidatos son, además de Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett, excanciller de Guyana; Rafael Grossi, diplomático argentino y director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos; María Fernanda Espinosa, excanciller de Ecuador y expresidenta de la Asamblea General de la ONU; Macky Sall, expresidente de Senegal; y Olara Otunnu, excanciller de Uganda y antiguo alto funcionario de Naciones Unidas.
La elección llega en un momento crítico para la legitimidad del multilateralismo. La ONU afronta un recorte del 20% de la plantilla y el papel de mediación del secretario general lo están asumiendo otros actores
Grynspan obtuvo 10 votos a favor, cuatro de “sin opinión” y uno en contra. Se desconoce qué país emitió este último voto, pero el hecho de haber recibido una sola objeción la sitúa en una posición de partida muy favorable. Se espera que el proceso concluya en octubre.
La principal rival de Grynspan es Carolyn Rodrigues-Birkett, exembajadora de Guyana ante la ONU, que obtuvo nueve votos a favor, dos en contra y cuatro “sin opinión”. Al término de un debate celebrado el mes pasado en la Asamblea General y patrocinado por Bloomberg, Rodrigues-Birkett obtuvo el 49% de los votos de los asistentes, frente al 14% de Grynspan, que quedó en segundo lugar.
“Algunos ven a Grynspan como la candidata de continuidad, ya que cuenta con el apoyo tácito de Guterres”, afirma un diplomático occidental: “Pero la clave está en el origen de los votos en contra de la candidata: si [los votos] proceden de Rusia, China o Estados Unidos (miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU), existe el riesgo de que se produzca un punto muerto”, advierte.
La elección llega en un momento crítico para la legitimidad del multilateralismo. La ONU afronta un recorte del 20% de la plantilla y el papel de mediación del secretario general lo están asumiendo otros actores. El organismo mundial corre así el riesgo de quedar relegado a una conciencia moral en gran medida ignorada o a un foro en el que las distintas partes se limitan a escenificar sus desacuerdos de siempre.
Si resultara elegida, Grynspan sería la primera mujer en toda la historia de la ONU que accede a este cargo y la primera secretaria general judía. La organización ha recibido críticas por centrarse excesivamente en Israel en sus debates, pero Grynspan ha invocado su herencia judía para defender la importancia de poner fin al conflicto.
Su hermana se mudó a Israel a los 17 años, pero durante el mandato de Grynspan la UNCTAD ha documentado de forma contundente el daño económico causado por la ocupación de Palestina
Durante la presentación de su candidatura ante la Asamblea General de la ONU en abril, declaró: “La paz es lo que hizo posible que mis padres, dos refugiados de la Segunda Guerra Mundial, encontraran respeto y dignidad en un pequeño país, Costa Rica. Soy hija de esa paz, una demostración de lo que la paz hace posible”.
Su hermana se mudó a Israel a los 17 años para estudiar química en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Como consecuencia, su sobrina y su sobrino realizaron el servicio militar obligatorio en las Fuerzas de Defensa de Israel.
A pesar de este vínculo con Israel, bajo el liderazgo de Grynspan, la UNCTAD ha documentado de forma objetiva y contundente el daño económico causado por la ocupación a largo plazo de los territorios palestinos por parte de las fuerzas israelíes.
En un informe de referencia publicado en febrero de 2026, la UNCTAD estimó que “entre 2000 y 2024, la economía palestina perdió, en términos acumulados, unos 212.200 millones de dólares (aproximadamente 184.000 millones de euros, al cambio actual), calculados en dólares constantes de 2015. Este potencial económico perdido, una estimación parcial equivalente a casi 20 veces el PIB total palestino de 2024, se deriva directamente de las políticas de ocupación israelíes, las restricciones, los cierres y las recurrentes operaciones militares”.
En noviembre de 2025, Grynspan señaló que el PIB per cápita de Gaza se había desplomado hasta apenas 161 dólares por persona y año (unos 140 euros), una caída que representa una de las contracciones económicas más graves de la historia moderna.
Rivales con problemas
Otros tres candidatos, entre ellos Michelle Bachelet, se han topado probablemente con una oposición demasiado influyente como para hacerse con el puesto. Bachelet, expresidenta de Chile y excomisionada de Derechos Humanos de la ONU, se enfrenta al rechazo del Gobierno de EEUU, que sostiene que se mostró indulgente con el historial de China en materia de derechos humanos. Pero la sugerencia reciente del Ejecutivo de Trump de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, debería ocupar el cargo simboliza el alejamiento de EEUU de la corriente principal de la ONU.
El secretario general es elegido para un mandato inicial de cinco años, una vez que la Asamblea General —integrada por 193 Estados miembros— aprueba la candidatura recomendada por el Consejo de Seguridad. Para ser recomendado, un candidato necesita al menos nueve votos de los 15 miembros del Consejo y no ser vetado por ninguno de sus cinco miembros permanentes: China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia.
El próximo secretario general deberá ser elegido antes de que termine el año, y el Consejo de Seguridad celebrará nuevas votaciones preliminares para medir el respaldo a los distintos candidatos.
Traducción de Emma Reverter
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