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The Guardian en español

La clave del voto oculto: cómo el 53% de las mujeres blancas llevó a Trump a la Casa Blanca

Imagen de archivo de Donald Trump rodeado de sus seguidores

L. Beckett/ R. Carroll/ C. Fishwick/ A. Jamieson/ S. Thielman

Durante meses, la imagen de los que apoyaban a Trump ha sido la encarnación de un hombre blanco cabreado. Pero fueron las mujeres blancas las que lo impulsaron hacia su victoria. Truncando las posibilidades de quien estaba llamada a ser la primera presidenta de EEUU, el 53% de las mujeres blancas votaron por el multimillonario, según las encuestas a pie de urna de la CNN.

Las mujeres blancas sin título universitario apoyaron a Trump en vez de a Clinton por una proporciónn de dos sobre una. Las mujeres blancas con título universitario dividieron su voto de manera más equitativa. El 45% apoyó a Trump y el 51% a Clinton.

“Ahí tienes el voto oculto a Trump”, tuiteó el martes por la noche la encuestadora republicana Kristen Soltis Anderson, apuntando que Trump solo había perdido votos de mujeres con títulos universitarios por un estrecho margen.

Por el contrario, las mujeres afroamericanas y latinas votaron masivamente a Clinton. Las primeras le apoyaron con un 94% y las segundas con un 68%. Aunque los datos de las encuestas a pie de urna tienen defectos, las primeras respuestas subrayan una evidente división racial entre las mujeres estadounidenses: la mayoría de las mujeres blancas abrazaron a Trump y su programa, mientras que las mujeres hispanoamericanas y afroamericanas lo rechazaron.

El gran apoyo para Trump entre las mujeres blancas sugiere que muchas de ellas, si no son “abiertamente racistas”, simplemente “no piensan que el racismo sea un gran problema”, explica Mikki Kendall, una crítica cultural feminista.

“Para ellas, esto no es real. No tienen que preocuparse por ello, por lo que el resto debe de estar exagerando. Es justo lo que decía Ivanka Trump: 'Yo nunca he sufrido acoso sexual', y resulta que ella solo ha trabajado en sus propias empresas o en las de su padre”, apunta.

La campaña de Clinton y muchos analistas sugirieron que el intento de Hillary de derrumbar “el mayor y más duro techo de cristal” de la nación atraería un gran apoyo por parte de las mujeres de todo el país. Pero en las entrevistas, las mujeres blancas que apoyaron a Trump dijeron que su bagaje como hombre de negocios y sus posiciones políticas resonaban con más fuerza que el hecho de que Clinton fuera una mujer.

Aimee Riley, una cirujana de 34 años de Richmond, Virginia, cuenta que no quería que el gobierno subiese los impuestos de las personas que más ganan. “He trabajado muy duro para escapar de la pobreza”, asegura. “Me criaron para que me labrase mi propio éxito y estoy convencida de que merezco cada dólar que vaya a ganar siendo cirujana”.

Cuenta que en su trabajo diario en el hospital ve a mucha gente que “piensa que se merece una limosna y que realmente no está dispuesta a hacer el trabajo que son capaces de hacer”. Trump tiene “una mentalidad de negocio y no una mentalidad de limosnas, y creo que esto inculcará un sentido de esfuerzo y de trabajo a nuestro país”.

Al igual que otros seguidores de Trump, las mujeres blancas destacaron la importancia de tener un presidente que nombrase al Tribunal Supremo adecuado. “Estoy encantada de haber votado a Trump porque es un defensor de la vida”, comentó Laurie Jones, una mujer de 45 años a las puertas de un centro electoral de Nueva York. A Jones le acompañaba su hija de siete años, Julliet McFadden.

Jones, una nutricionista que vive en downtown Manhattan, espera que la elección de Trump de los jueces para el Tribunal Supremo permita anular el caso Roe v. Wade y devuelva la cuestión del aborto al Estado.

“Voté a Trump porque Estados Unidos necesita un cambio en su economía”, afirma Lizzie Whitmire, una madre católica de 35 años proveniente de Dallas. “También quiero a alguien realmente enfadado con el terrorismo y el islam radical”, añade.

Abusos sexuales

Tras la publicación de un vídeo que mostraba a Trump jactándose de salirse con la suya después de besar y toquetear a las mujeres por ser famoso y acompañado por las acusaciones de abusos sexuales de 12 mujeres diferentes, la impresión era que Trump había perdido el voto femenino.

Pero las mujeres blancas que han votado a Trump han restado importancia a su comportamiento en diferentes niveles. Algunas dicen creer que él, en realidad, respeta a las mujeres. Otras no piensan lo mismo, pero creen que su sexismo no afecta a su habilidad para llevar a cabo el cambio que quieren.

Jones define a Trump como “una persona imperfecta, como todos nosotros”. “Creo que le gustan las mujeres. Se preocupa por sus hijas, su mujer y sus empleadas. Respeta a las mujeres”, opina.

Como otros votantes de Trump, las mujeres blancas que lo apoyaron cuentan que el registro político de Hillary Clinton y sus fracasos eran mucho más preocupantes que nada de lo que había hecho Donald Trump.

“La historia del encubrimiento de Hillary sobre Bengazi la convierte en una corrupta. Ella asumió la responsabilidad de la seguridad de un complejo en el que murieron cuatro estadounidenses y contó mentiras a los ciudadanos. Y estamos hablando del lenguaje de Trump...”, defiende Whitmire.

“No estoy de acuerdo con el lenguaje o con el comportamiento de Trump y está claro que eso no es por lo que le voté. Pero no me preocupa que el lenguaje misógino y su comportamiento sexista tengan ninguna interferencia con las razones por las que le quiero en la presidencia. Esto no es muy diferente a las acciones de otros presidentes pasados que eran exactamente iguales, simplemente que nunca fueron grabados con un micrófono oculto”, explica la mujer.

Yvonne Cipperly, una mujer de 64 años de East Norriton, Pensilvania, y que apoyó al Partido Demócrata durante muchos años, describió a Trump como “el menor de dos males”. “Puede que no sepa lo suficiente sobre política, pero mejorará”, señala. Cuando se le pregunta sobre las acciones de Trump con las mujeres, se encoge de hombros: “No ha matado a nadie”.

“Hay una suposición de que las mujeres blancas votan en base a su género, y no me lo creo. El patriarcado no se desaparece por poner ahí una vagina”, señala Kendall.

Traducido por Cristina Armunia y Javier Biosca

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