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El acuerdo del Brexit, en el limbo mientras continúan las negociaciones en Bruselas

El primer ministro británico, Boris Johnson, en Downing Street, el 13 de diciembre de 2020.

Daniel Boffey

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Los negociadores del acuerdo comercial del Brexit parecen acercarse un punto de encuentro sobre los derechos de pesca. Pero se han vuelto a saltar un plazo importante, el marcado por el Parlamento Europeo este domingo, y así han aumentado las posibilidades de que no haya acuerdo para el 1 de enero. Podrían pasar semanas sin acuerdo aunque finalmente haya uno.

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Los equipos encabezados por David Frost, negociador jefe por el Reino Unido, y Michel Barnier, su homólogo por la Unión Europea, continúan con las negociaciones pese al aviso del Parlamento Europeo de que no votaría un acuerdo si no se producía antes de la medianoche del domingo.

"Las conversaciones siguen siendo complicadas y sigue habiendo diferencias significativas; seguimos explorando todos los caminos posibles para llegar a un acuerdo que cumpla con los principios fundamentales con que acudimos a la negociación", asegura una fuente del Gobierno británico.

Frost se reunió con Barnier el domingo por la tarde para hablar sobre las últimas propuestas de la UE en materia de pesca, y los británicos contestaron con preguntas, lo que indica ciertas esperanzas de progreso.

El secretario de Salud del Reino Unido, Matt Hancock, asegura que las conversaciones se han estancado en los últimos días porque la UE tiene "demandas no razonables" sobre la pesca, pero dice que todavía hay esperanzas de llegar a un acuerdo antes de Navidad. "Estoy seguro de que se puede llegar a un acuerdo, pero claramente hace falta que la UE se mueva".

Acuerdo provisional

El incumplimiento del plazo que fijó el Parlamento Europeo significa que, para evitar una salida sin acuerdo, los ministros del Consejo de la UE que representan a las capitales europeas podrían tener que "poner en vigor de forma provisional" un acuerdo el 1 de enero, hasta que se produzca el voto del Parlamento a finales de mes.

Pero si las conversaciones se extienden mucho más en el mes de diciembre, tal vez no haya tiempo para que las capitales de la UE traduzcan y examinen el texto acordado, dejando que el Reino Unido termine el período de transición sin nuevos acuerdos comerciales y de seguridad con Bruselas.

Para salvar la brecha hasta la entrada en vigor del acuerdo, habría que acordar medidas de contingencia. Pero ese es un escenario arriesgado porque abre la posibilidad de que los puertos y los servicios de seguridad queden en un limbo jurídico.

La comisión de Comercio del Parlamento Europeo es el órgano clave en el proceso de ratificación de la cámara. Su presidente, el alemán Bernd Lange, tuiteó el domingo: "La consecuencia de que no haya acuerdo esta noche es evidente: el Parlamento Europeo no conoce el texto consolidado, no está en condiciones de examinarlo antes del final del período de transición. Así que ahora prepárense para un período sin acuerdo y acuerden medidas de emergencia con el Reino Unido".

Un punto de fricción importante en las negociaciones sigue siendo la exigencia de la UE de poder aplicar aranceles, o de bloquear por completo la entrada, a los productos británicos si Londres cierra el acceso a los mares del Reino Unido cuando termine el período de transición programado antes de introducir, de forma paulatina, nuevos acuerdos de pesca para los buques europeos.

En la propuesta británica, Boris Johnson insiste en que los buques con pabellón del Reino Unido tengan acceso exclusivo a las aguas a una distancia de entre seis y doce millas náuticas de la costa británica, donde los buques franceses y belgas llevan siglos pescando. Según la propuesta de Bruselas, una medida así dejaría a algunas exportaciones británicas fuera de su mercado más grande.

"En este momento crucial para las negociaciones, seguimos trabajando duro con David Frost y su equipo", tuiteó Barnier. "La UE sigue comprometida con el objetivo de obtener un acuerdo justo, recíproco y equilibrado. Respetamos la soberanía del Reino Unido. Y esperamos lo mismo. Tanto la UE como el Reino Unido deben tener el derecho de establecer sus propias leyes y controlar sus propias aguas. Y ambos debemos ser capaces de reaccionar cuando se ponen en juego nuestros intereses".

Sus comentarios hacen pensar en algún tipo de acercamiento en el tema, con las dos partes dispuestas a tomar medidas en caso de que sus intereses se vean amenazados, pero fuentes británicas minimizaron cualquier idea de avances.

Pastelitos y vino caliente

Desde la residencia del embajador británico hicieron llegar el domingo mince pies (pastelitos tradicionales navideños rellenos de fruta seca) y vino caliente al exhausto equipo de la misión del Reino Unido en Bruselas. Muchos de ellos llevan las últimas dos semanas fuera de casa.

Para Clément Beaune, ministro para Asuntos Europeos de Francia, un acuerdo con el Reino Unido sigue siendo factible. "Nos hemos dado unos días más porque creemos que todavía es posible un acuerdo", dijo. "Es difícil, no estoy seguro, pero vale la pena intentarlo. Más que un acuerdo, queremos un buen acuerdo, especialmente para mantener la pesca y unas reglas justas para competir. Las negociaciones deberían terminar en los próximos días. Sabemos dónde están nuestras líneas rojas y cuáles son los intereses que no queremos sacrificar."

Excepto los verdes, todos los grupos políticos del Parlamento Europeo habían acordado en fijar el domingo por la noche como el plazo límite para un acuerdo. Philippe Lamberts, co-presidente de los verdes, dijo: "La posición que defendemos es que hay que permitir que los negociadores trabajen hasta el último minuto, y simplemente darnos tiempo en enero y febrero para examinar y ratificar cualquier acuerdo. Debo decir que estoy observando con alegría [los acontecimientos], porque estaba muy enfadado con mis colegas y ahora van a parecer estúpidos".

Traducido por Francisco de Zárate

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Publicado el
21 de diciembre de 2020 - 22:20 h

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