Las Diócesis de Tortosa y La Rioja desmienten cualquier petición para devolver el botín carlista de Cenicero
La Diócesis de Tortosa no ha realizado ninguna petición, ni formal ni informal, de devolución del botín de la Toma de Morella que se conserva en la parroquia de San Martín de Cenicero, en La Rioja, tal y como han asegurado en sendos comunicados la dióciesis catalana y la de Calahorra y La Calzada-Logroño.
Ambas entidades de la Iglesia han negado que se haya producido una reunión entre Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa, y Mons. Santos Montoya, obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño en la que se haya decidido cuestión alguna relativa a una supuesta devolución de dichas piezas, como había publicado algunos de medios de comunicación.
El único movimiento en este sentido, como ha recordado la diócesis riojana, fue una comunicación recibida desde Ayuntamiento de Morella, con fecha de 30 de enero de 2025, en la que se solicitaba información sobre el estado de las piezas. Aquella comunicación no planteaba una solicitud de restitución o devolución, aunque se planteó entonces que podría haber sido el primer paso para una reclamación formal de las piezas.
Entonces, la Diócesis riojana se limitó entonces a confirmar el “perfecto estado” de las piezas y desmienten haberse negado “rotundamente” a devolverlo, sino que explican que “desde el primer momento han dicho que, si recibe la solicitud, la estudiará y la consultará con los abogados”.
Los detalles del botín y por qué están en Cenicero
La parte del botín de la Toma de Morella, de la I Guerra Carlista, que se conserva en Cenicero incluye una custodia de metal dorado con diferentes labores, un incensario de plata, una bandeja de plata hecha a martillo, una navetilla de plata labrada con una cucharilla para el incienso, tres cálices, un copón labrado con su caja y una caja labrada para los óleos.
En 1840, con la I Guerra Calista prácticamente decidida a favor del bando isabelino, un grupo carlista liderado por el general Cabrera se resistía y se refugió en Morella. Pero el ejército de Espartero tomó también este territorio, consiguiendo con su saqueo un importante botín de guerra.
Seis años antes, la localidad riojana de Cenicero había resistido a las tropas del general carlista Zumalacárregui. Varios vecinos, apodados los Urbanos, se habían refugiado en la iglesia, sufriendo los continuos ataques de los carlistas que llegaron a incendiar el templo. A pesar de ello y de su superioridad numérica y armamentística, el bando carlista tuvo que retirarse de Cenicero.
Es por ello, que Espartero -por petición de su esposa la Duquesa de la Victoria, según cuentan algunas crónicas- decide donar a la parroquia de Cenicero su parte del botín de guerra conseguido en Morella. Es decir, una parte de este botín de guerra llega a Cenicero como una donación en agradecimiento por su valía y en compensación por los destrozos provocados por los carlistas.
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