La IA permitirá automatizar el seguimiento de la polilla del racimo de la vid sin acudir al campo

Viña recién plantada

Europa Press

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Un nuevo dispositivo, creado por las empresas Insectaria, SpectralGeo y Bodega Classica (Bodega Hacienda López de Haro), contando con 3D y con inteligencia artificial, permitirá monitorizar a distancia la afección en el campo de la polilla de la vid, posibilitando de este modo un “notable” ahorro en desplazamientos sobre el terreno, además de un ajuste mayor de los tratamientos necesarios.

Este nuevo dispositivo está en una primera fase de desarrollo con “resultados prometedores” y listo para una segunda fase en mayor campo de acción -que se prevé durante este año 2026-, de cara a su posible comercialización para el próximo ejercicio 2027 “a unos costes menores” que los de otras herramientas similares.

Los responsables de dos de las empresas desarrolladoras -Luis Rubén Román, de Insectaria, y Carlos Tarragona, de SpectralGeo- han dado cuenta en una comparecencia ante los medios de comunicación de estos primeros resultados del denominado Proyecto 'Trampeo Remoto y Automatizado de la Polilla de la Vid (TRAPVID)', sobre el que posteriormente se ha llevado a cabo una jornada divulgativa.

TRAPVID es un proyecto innovador desarrollado por las tres firmas riojanas -que han contado con el apoyo del Gobierno de La Rioja en el marco de la convocatoria de ayudas RETOS-, en un consorcio que reúne conocimiento científico, desarrollo tecnológico y validación del sistema, reuniendo, como ha afirmado Tarragona, “una solución que combina entomología aplicada, inteligencia artificial e implementación en condiciones reales de cultivo”.

En palabras de Román, TRAPVID “nació con una pregunta muy sencilla: ¿Sería posible automatizar el seguimiento de la polilla del racimo de la vid sin acudir al campo?” La respuesta se materializa en un sistema desarrollado permite monitorizar la presencia de la plaga mediante trampas automatizadas que capturan imágenes en campo y las procesan con visión artificial, generando datos objetivos sin necesidad de revisiones manuales continuas.

Esto abre la puerta a una gestión más precisa, con menos desplazamientos, menor coste operativo y una aplicación más ajustada de tratamientos fitosanitarios. En el desarrollo del sistema, el equipo ha trabajado tanto en la parte tecnológica como en el diseño físico del dispositivo.

Para la creación del hardware y de la carcasa de la trampa se contó con la colaboración externa de Laboratorios 3D Print y la Universidad de La Rioja, cuya participación resultó relevante para garantizar un diseño funcional y adaptado a las condiciones reales de campo.

De forma paralela, se ha desarrollado una aplicación que procesa automáticamente las imágenes capturadas por la trampa y que integra un modelo de visión artificial que permite automatizar la monitorización del vuelo de la polilla. El resultado se materializa en una solución económicamente más accesible para el usuario que permite reducir significativamente los costes asociados al seguimiento de la polilla en campo. Se trata, en definitiva, de “una trampa inteligente que permite ahorrar un gran número de desplazamientos en campo y que combina diferentes tecnologías”.

En concreto, implementa “un modelo de reconocimiento con el que podemos cuantificar el número de polillas que caen en las trampas sin necesidad de ir a campo”. Para ello, el prototipo toma una fotografía “con el intervalo que nosotros le establezcamos, que puede ser diaria, cada ocho horas, cada seis, cuando se considere”.

En este tramo horario establecido, se toman varias imágenes que se suben a un servidor, “donde se analizan mediante una IA para tratar de contabilizar las polillas que han caído y con ello tratar de posicionar los tratamientos fitosanitarios más adecuados para su control”.

De este modo, han calculado que el tiempo que se tiene que tomar para llevar a cabo el seguimiento en campo de la polilla de la vid en una revisión sobre el terreno “cada siete días” y con unas 30 ó 40 trampas que “en una bodega de tamaño medio, están a kilómetros una de otra”, lo que causa “gastos en desplazamiento, combustible y horas”.

Frente a ello, este nuevo dispositivo daría resultados casi en tiempo real. “En el campo, el dispositivo nos ha dado resultados muy prometedores, con una precisión de casi el 90 por ciento”, han dicho sus creadores, reseñando sobre todo “el ahorro notable” que supondría su aplicación.

A ello han añadido también como ventaja la posibilidad que ofrece de “ajustar los tratamientos, hacerlos más acordes” a la situación de la viña y de la presencia de la polilla de la vid, una plaga que, una vez que se introduce en la uva es difícil de combatir “porque no se pueden meter fitosanitarios” dentro del fruto, algo que se evitaría con su detección temprana.

El dispositivo ha desarrollado con éxito, con esos resultados de un 90 por ciento de precisión, en su primera fase, durante un periodo de unos nueve meses, “una duración bastante corta para la complejidad que tiene”, puseto que ha conllevado el diseño “integral” del dispositivo. Ahora, como han señalado Tarragona y Román, se pretende llevar adelante una segunda fase, seguramente a lo largo de este año 2026, aplicando el sistema a una superficie más amplia de terreno.

Sería una vez finalizado con éxito este proceso, cuando se podría llegar a comercializar el dispositivo, algo que sus creadores fechan ya para 2027, a costes que prevén “muy asequibles”.

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