El laberinto del menú escolar en La Rioja y el abismo de quedarse fuera
Las familias riojanas afrontan uno de los servicios de comedor más caros del país con unos umbrales de renta congelados que excluyen a la clase media trabajadora. La Federación de familias de la educación pública (FAPARioja) denuncia el control de un solo grupo empresarial sobre cuatro de los cinco lotes del servicio y la urgente necesidad de regresar a las cocinas in situ. El comedor escolar ha dejado de ser una simple herramienta de conciliación para convertirse en un pilar de resistencia social. Para muchos niños en La Rioja, la comida que reciben en el colegio es la mejor, y a veces la única, completa del día. Sin embargo, acceder a este servicio básico se ha transformado en una carrera de obstáculos económicos y burocráticos para muchos hogares riojanos.
A pesar de las “cantidades astronómicas” que el Gobierno regional anuncia para las partidas de becas, la realidad que aterriza en los hogares en este 2026 dibuja un panorama muy distinto: presupuestos congelados, umbrales de renta restrictivos y un servicio monopolizado por la gran industria del catering.
El último Consejo de Gobierno autorizó destinar 3,1 millones de euros a la convocatoria de ayudas de comedor escolar del próximo curso 2026-2027 para el alumnado que no tenga la consideración de transportado, escolarizado en Segundo Ciclo de Educación Infantil y Educación Primaria en centros sostenidos con fondos públicos de la Comunidad Autónoma de La Rioja. La cuantía final que recibirá cada familia se establece en función de los ingresos. Así se ha tipificado la ayuda tipo 1 con una cuantía máxima de 985 euros para familias con renta per cápita inferior o igual a 6.200 euros. La ayuda tipo 2, establece una cuantía máxima de 380 euros, para familias con renta per cápita superior a 6.200 euros y hasta 8.300 euros. Y la ayuda tipo 3, establece una cuantía máxima de 190 euros, para familias con renta per cápita superiores a 8.300 euros y hasta 9.000 euros.
El principal problema no es la cuantía de la ayuda máxima (Tipo 1), fijada en 985 euros por familia, sino el restrictivo filtro para acceder a ella: una renta per cápita inferior o igual a 6.200 euros. Ricardo Zaldívar es miembro de la junta directiva de FAPA Rioja y de la comisión de comedores y advierte de que “es muy difícil llegar a esa renta porque para entrar en esos baremos, prácticamente solo tiene que trabajar un solo miembro de la familia y a jornada parcial. En cuanto los dos progenitores trabajan, se quedan fuera”. Durante este curso 2025-2026 se benefician de este tipo de ayudas un total de 3.662 alumnos. En concreto, las ayudas tipo 1 llegan a 2.542 escolares; las tipo 2, a 876; y las tipo 3, a 244 estudiantes.
El problema, explica Zaldívar, es que “a pesar del aumento del presupuesto general de La Rioja y de la recaudación, la partida destinada a estas ayudas se mantiene igual que el curso anterior y no se tiene en cuenta el aumento del coste de la vida de forma que la clase media baja queda completamente desprotegida”. El presupuesto de La Rioja para este año 2026 es de 2.118,60 millones de euros, lo que supone casi 35 millones más que en 2025 y la partida destinada a estas ayudas, permanece estancada en los 3,1 millones de euros, tal y como denuncian desde FAPA Rioja.
Y además, añade Zaldívar, “las resoluciones de las becas suelen publicarse en noviembre de forma que, durante los meses de septiembre y octubre, las familias deben abonar el precio íntegro del servicio, obligando a los equipos directivos de los colegios a hacer encajes de bolillos y retrasar los cobros para evitar que los menores se queden sin comer”.
El abismo de quedarse fuera
¿Qué pasa con las familias que no logran una beca y quedan fuera de estas ayudas? La respuesta es la renuncia. “Ante la imposibilidad de pagar, el peso de la conciliación vuelve a recaer en la red familiar, en los abuelos o, de forma mayoritaria, en las mujeres que son quienes se ven obligadas a reducir sus jornadas laborales, sus ingresos bajan y se cronifica la brecha de género”.
Y es que según los baremos establecidos una familia normal, de clase trabajadora no recibe esos 985 euros de beca. Por ejemplo, “si los dos progenitores trabajan, uno gana 14.000 euros al año y el otro 15.000 (sueldos netos que rondan los 1.000 o 1.100 euros al mes. En total, los ingresos de la casa son 29.000 euros anuales por lo que superan la renta per cápita exigida para recibir las ayudas tipo 1”. Esta familia recibiría las ayuda tipo 2, los 380 euros para todo el año.
La de Noelia es una de esas familias que se quedó fuera. Vivía en Santo Domingo de la Calzada y cuando se separó decidió trasladarse a Logroño con sus tres hijas. “En esos momentos, tenía casi asegurada plaza en un colegio público de Logroño, pero no tenía dónde vivir”. Cuando por fin encontró casa, el plazo para solicitar las ayudas había terminado. Por el servicio de comedor de las tres hijas, Noelia pagaba al mes cerca de mil euros. “Cuando llegué a Logroño tuve que montar mi propio negocio, una barbería en la calle República Argentina. Soy autónoma porque poder conciliar la vida laboral y familiar, sola y con tres hijas es bastante complicado así que trabajo cuando puedo”. Ahora, la situación es distinta porque Noelia ya está dentro de la red de las becas comedor. “Por el servicio de comedor de las tres pago unos 120 euros al mes”. Noelia comprende que tiene haber unos plazos de inscripción y unos tiempos, pero no entiende cómo personas que necesitan este tipo de ayudas se queden fuera como le ocurrió a ella, más aún cuando los de La Rioja están entre los comedores más caros de España.
Entre los más caros de España
La Rioja arrastra la fama de tener uno de los comedores escolares más caros de España. Actualmente, el precio del menú diario se sitúa en 7,17 euros en la tarifa mayoritaria, un coste que para una familia con dos hijos se traduce en un desembolso de unos 300 euros al mes. De hecho, solo Navarra, Cataluña y Baleares tienen un meno cuyo precio es igual o superior a los siete euros.
Y al elevado coste, desde FAPA Rioja denuncian también lo que califican de “anomalía administrativa en la licitación del servicio”. El concurso público de la región se dividió en cinco lotes para, “teóricamente, fomentar la competencia”, explica Zaldívar, pero “las exigencias técnicas, como acreditar contratos previos de más de un millón de euros, expulsaron a las pequeñas empresas locales”. El resultado de adjudicación, asevera, “un monopolio encubierto porque cuatro de los cinco lotes están en manos de un gigante empresarial, Mediterránea de Catering que concurrió utilizando dos empresas distintas, pero con una misma dirección, mismos proveedores... y esto no puede ser”. El quinto lote recayó sobre la empresa Seral.
Asimismo, el portavoz de FAPA Rioja denuncia otra trampa para la conciliación: un recargo en el precio para el alumnado esporádico. Y es que según una orden de 2006 de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, “el centro podrá establecer previo acuerdo del Consejo Escolar, el precio diario del menú para los comensales esporádicos, que no podrá exceder en un 30 por ciento el precio diario establecido para los comensales habituales. A estos efectos se considerará como carácter esporádico la no utilización del servicio todos los días”. Una penalización económica que desde FAPA Rioja tachan de “sinsentido”.
Otro de los “necesita mejorar” para esta Federación de familias son las cocinas centrales. Abogan por el regreso a lo cocinado in situ frente al sistema de cocinas centrales. “En coles de Logroño como el Obispo Blanco Nájera, el Bretón de los Herreros o el María Matute hay cocinas integradas y el servicio de comedor funciona mejor porque se garantiza el uso de verdura fresca y se elimina la dependencia de la gran industria alimentaria”. Zaldívar reconoce la dificultad de implantar cocinas en todos los centros escolares, pero no entiende “cómo se construyen colegios nuevos en La Rioja, como el de Rincón de Soto, sin cocina”. Y mientras el Gobierno de La Rioja construye nuevos colegios sin cocina, Zaldívar mira con envidia al Gobierno vasco que acaba de anunciar treinta cocinas propias y diez cocinas zonales en plena polémica por el modelo de comedores escolares de colegios públicos. Este anuncio, cuenta el portavoz de FAPA Rioja, llega en plena polémica por el modelo de comedores escolares en Euskadi, con especial presión en Vitoria-Gasteiz y Álava donde varias AMPA y plataformas han reclamado menos dependencia del catering centralizado.
En La Rioja, solo quince colegios públicos cuentan con cocina en el centro.
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