Rioja2

11 de junio de 2026 11:52 h

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El epicentro de las fiestas de San Bernabé es la Muralla del Revellín y el acto central es el Reparto del pan, el pez y el vino. Así lo demuestran las filas que desde la 8 de la mañana se han comenzado a formar en este entorno para coger una de las 26.000 raciones que se esperan repartir durante toda la mañana.

Este reparto recuerda los alimentos que sirvieron de sustento a los logroñeses de 1521 durante su resistencia al asedio de las tropas francesas. Se celebra en las inmediaciones de la única puerta que queda en pie, en lo que fue la muralla de la ciudad y es una de las tradiciones más arraigas durante la fiesta de San Bernabé aunque, según las primeras noticias documentadas sobre la existencia de la Cofradía del Pez y el tradicional acto datan sobre principios del siglo XX.

Precisamente, es la Cofradía del Pez quien se encarga de preparar y llevar a cabo este acto. Tras cumplir previamente con la misa y el reparto de migas, los organizadores del acto han acudido hasta El Revellín para comenzar el acto que ha sido bendecido por el padre consiliario de la Cofradía del Pez.

950 kilos de peces, 1.500 barras de pan y 1000 litros de vino

Por su parte, el Cofrade Mayor de la Cofradía del Pez, Fernando Azofra, ha señalado con emoción que es un día importante para cualquier miembro de la misma, porque supone “la rememoración del sitio de Logroño del 11 de junio de 1521, que es una cosa que llevamos dentro y que es, a la vez, nuestro objetivo, el rememorar aquella fecha del sitio de Logroño por parte de los franceses y que quedó liberada tal día como hoy”.

Ha admitido que la noche anterior cuesta dormir, antes “cuando éramos más jóvenes porque se salía hasta tarde, pero luego había que estar a tope para el reparto, y ahora, como Cofrade Mayor, le doy vueltas a los problemas que puedan surgir”, si bien ha señalado que “todo está bastante rodado y todo está preestablecido, ya que a lo largo de tantos años se han ido limando las cosas”.

Sobre el número de raciones que se repartirán, ha señalado que serán más de 26.000, para lo que cuentan “con 950 kilos de alevines de trucha de la piscifactoría 'Riverfresh' de Viguera, a lo que sumamos unos 1.000 litros de vino que nos lo proporciona la familia 'Vivanco', unas 1.500 barras de pan sobado de La Rioja, también para celiacos, a través de 'ARFEPÁN' (Asociación Riojana de Fabricantes-Expendedores de Pan), y aceite de Almazara Rioja de Aldeanueva de Ebro”.

Una tradición de varias generaciones

Pero como ha querido dejar claro, esto no sería posible “sin el pequeño milagro que ocurre cada año” los amigos y los familiares que se enfundan el delantal desde primera hora y, como si fueran un cofrade más, “nos ayudan a que todo salga perfecto”. “Evidentemente esto solo los cofrades no podemos hacerlo pero con ellos es todo más fácil. Es más casi podríamos decir que nos sobran manos, pero siempre son bienvenidas”, ha agradecido.

De hecho, la tradición está traspasando generaciones y entre los preparativos se encuentran cofrades de 93 años, como Alejandro Bezares, que lleva desde 1967 asistiendo sin falta a la tradición hasta Diego y Andrés de 11 años, que esta mañana reparte peces y vino. Hijo de cofrade, Andrés lleva ya seis años asistiendo a la tradición y este año ha invitado a su amigo a colaborar y no dudará en repetir el año que viene.

Por su parte, Bezares, uno de los cofrades más veteranos, que fue ya cofrade mayor durante seis años, asegura “celebrar con ilusión y alegría aquel episodio del asedio francés”. “Me ha tocado ya hacer de todo, aunque a veces los peces los han freído soldados del ejército, la Cocina Ecnómica, y ahora ya se encarga la Cofradía”, aunque ya a su edad y gracias a la ayuda de tantos familiares, “los cofrades cada vez tenemos menos trabajo”. “Todos quieren venir a repartir, tiene bastante gancho”.

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