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MADRID

El Ayuntamiento de Madrid prevé reducir las emisiones un 20% sin saber cuántos coches más entrarán al centro

El plan de 86 páginas no incluye ningún dato de previsión de entradas de vehículos C con alta ocupación, con nuevo permiso de acceso, y su impacto en las emisiones

El consistorio trabaja sobre la tesis de que "promocionar la alta ocupación" reducirá el número de coches circulantes, pese a que el tráfico se abre a más vehículos

Las organizaciones ecologistas alertan de que las medidas se han presentado sin estudios detallados y el Ministerio de Transición Ecológica aún no ha valorado el plan, que no pasado por la Comisión de la Calidad del Aire

José Luis Martínez-Almeida, antes de la presentación de Madrid 360. / Eduardo Parra / Europa Press

José Luis Martínez-Almeida, antes de la presentación de Madrid 360. / Eduardo Parra / Europa Press

El Ayuntamiento de Madrid pretende reducir un 20% las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2) en 2023 abriendo el tráfico a más vehículos en el centro de la ciudad. El consistorio que dirige José Luis Martínez-Almeida permitirá la libre circulación de los vehículos con etiqueta C ocupados por dos o más personas por el área de bajas emisiones, pero desconoce cuántos coches con estas características van a entrar porque todavía no se han elaborado modelos de comportamiento del tráfico con esta nueva variable.

Fuentes del área de Medio Ambiente y Movilidad aseguran que el plan presentado este lunes bajo el nombre de Madrid 360 es solo un "avance" y en los próximos meses se desarrollarán "más estudios con múltiples datos". Los técnicos, según las mismas fuentes, han hecho de momento "estimaciones" utilizando como base de datos el último Inventario de Emisiones al Parque Circulante, del año 2016, y "los últimos estudios realizados por la Universidad Politécnica de Madrid".

De momento, el único argumento del Ayuntamiento de Madrid para justificar el recorte de las restricciones los coches con etiqueta C, que en la práctica deja parcialmente sin efecto Madrid Central, no está respaldado por los datos. El alcalde de Madrid mantiene la tesis de que el efecto de permitir la entrada de más coches será "neutro" en las emisiones porque los ciudadanos compartirán más el vehículo para poder entrar. Y eso, a su vez, "mejorará la circulación" porque habrá menos coches. El plan, de 86 páginas, no incluye ningún dato a este respecto, solo una línea de actuación que consiste en "promocionar la alta ocupación". 

Los coches con etiqueta C suponen el 36% del parque móvil en la ciudad de Madrid, según datos oficiales del Ayuntamiento. Hasta ahora, solo podían circular por el perímetro restringido el 5% del total (Cero y Eco). Una vez que los cambios sean efectivos el porcentaje se ensanchará hasta el 41%, salvando los residentes, VTC y taxis. El porcentaje es difícil de calcular porque estará parcialmente reducido también por la exigencia de una alta ocupación. A ello hay que sumar los nuevos permisos que tendrán 9.000 comerciantes, que con las modificaciones computarán como residentes. Es decir, podrán circular libremente y aparcar en superficie.

"Nos habría gustado conocer el modelo de tráfico con estas nuevas variables. Lo primero es evaluar cuál va a ser el impacto y no se ha hecho. La dirección general de sostenibilidad no ha hecho esa evaluación. Y el contrato con Deloitte no contempla esa evaluación", asegura Adrián Fernández, responsable de Movilidad de Greenpeace España, que considera una tendencia "lógica" que las emisiones "aumenten" cuando entren en vigor los cambios.

El plan presentado este lunes divide la ciudad en seis anillos de actuación y se ha diseñado de forma exprés tras el primer intento frustrado de modificar Madrid Central, tumbado por los tribunales en julio, con la ayuda de la consultora Deloitte, remunerada con 17.900 euros por el trabajo. El anterior equipo de Gobierno tardó dos años en perfilar un modelo de comportamiento del tráfico que determinó el tipo de restricciones de Madrid Central. 

Para Fernández, permitir la libre circulación de los coches C con alta ocupación no puede tener el efecto "neutro" en términos de contaminación que ha descrito el alcalde. "Se basa en una premisa que se ha demostrado falsa. Y es el efecto frontera. El PP sostiene que los coches C, como no podían ir por Madrid Central, circulaban por otras vías y eso aumentaba las emisiones fuera del perímetro y que ahora, si comparten, entrarán menos coches en el centro. Pero es una locura pensar que permitir que abrir la veda al acceso de más vehículos va a reducir las emisiones", añade.

Las organizaciones ecologistas consideran que esta medida, y otras de incentivos al uso del coche como la rebaja de precio de los aparcamientos, envía un mensaje "confuso" a la población. "El mensaje debe ser nítido, coherente y constante. Y es que se va a usar cada vez menos el coche. En cuanto te sales de esa directriz, en el mínimo resquicio, aumenta el tráfico", sostiene Paco Segura, de Ecologistas en Acción.

Un estudio realizado por Ecologistas en Acción constata un crecimiento de las emisiones en los meses de verano que la entidad achaca a justamente eso: las contradicciones en los mensajes institucionales. En este periodo el nuevo equipo de Gobierno, de PP y Ciudadanos, aprobó una suspensión de las multas hasta septiembre que fue frenada en los tribunales. La justicia actuó en contra de la medida y obligó a reestablecer las sanciones.

"A esto lo llamamos el efecto Almeida. Hasta Alberto Ruiz-Gallardón mandaba un mensaje más claro y era un gobierno del PP. A hora se manifiesta querer luchar contra la contaminación pero se afirman cosas como que cualquier madrileño que quiera entrar al centro en coche podrá hacerlo. Y esa invitación expresa a los madrileños a que vuelvan a hacerlo", añade Fernández, de Greenpeace, que alerta de que, además, los coches con etiqueta C "irán en aumento". "En pocos años, los B serán minoritarios y tendremos una zona de bajas emisiones insulsa", augura.

Un plan secreto que depende de Vox

Con esta y otras 199 medidas, que van desde los aparcamientos disuasorios y dos líneas gratis de autobús hasta las ayudas para renovar los coches y las calderas, el Gobierno quiere transmitir ante la Comisión Europea que Madrid "está plenamente comprometida" en la lucha contra la contaminación. El objetivo es más ambicioso que el del Plan A de Manuela Carmena: reducir un 15% más las emisiones de dióxido de nitrógeno que con Madrid Central. En total un 20% en 2023.

La Comisión Europea tendrá que dar el visto bueno a este nuevo plan, que sustituye al Plan A. El Plan A fue, en la práctica, el contrato firmado entre España y la Unión Europea para evitar la denuncia por exceder los máximos permitidos de dióxido de nitrógeno (NO2), un gas nocivo para la salud que provocó la muerte de 15 madrileños al día en el año 2015.

Europa ya actuó de inmediato cuando el Ayuntamiento aprobó la moratoria de multas y condujo a España ante el Tribunal Europeo por los excesos. Esta presentación no ha frenado de momento el procedimiento, a la espera de que el plan se remita a Bruselas.

Ecologistas en Acción y Greenpeace confían en que no será aceptado por la Comisión Europea, que todavía tiene que constituirse. "Antes de haberse presentado tendría que haberse enviado porque es el documento contractura del estado español con Europa. Confiamos en que el criterio será estricto y una respuesta contundente. También del Ministerio de Transición Ecológica", apunta Adrián Fernández. El Ministerio que dirige Teresa Ribera, sin embargo, no se ha pronunciado aún sobre Madrid 360.

El plan tampoco, desarrollado con total secretismo dentro del equipo de Gobierno, no ha pasado por el filtro de la Comisión de la Calidad del Aire, un órgano formado por concejales de todos los grupos políticos municipales por el que deben pasar los "documentos estratégicos, planes, programas y protocolos de actuación que el Ayuntamiento elabore para la mejora de la calidad del aire".

Más Madrid pidió el 9 de septiembre una reunión de la comisión que no fue aceptada. Este lunes, el partido ha criticado que el nuevo plan "dinamita" Madrid Central y continúa, a su juicio, con la lógica de "destrucción de lo encontrado", según la portavoz, Rita Maestre. Para el PSOE, Madrid 360 es "una burla a los ciudadanos". "Las medidas anunciadas son un desprecio a la salud de los madrileños", ha denunciado Pepu Hernández. 

Tampoco lo ha conocido hasta este lunes Vox, un socio imprescindible para que salga adelante y que manifestó hace dos semanas que PP y Ciudadanos actúan con "tibieza para enfrentar Madrid Central". La modificación de los permisos de acceso al área de bajas emisiones requiere un cambio en la Ordenanza de Movilidad Sostenible aprobada por el Gobierno de Carmena que debe ser ratificado con el apoyo de una mayoría en el pleno del Ayuntamiento de Madrid. Tras la presentación de Madrid 360, el portavoz de la formación de extrema derecha ha saludado con agrado las medidas "eficaces" en apoyo "a comerciantes de Madrid centro, a la libertad y a la movilidad". 

Casi un año después de su implantación, el nuevo Ayuntamiento pone los pilares para dejar parcialmente sin efecto Madrid Central, situada por un informe europeo de Transport and Environment como la zona de bajas emisiones más eficiente de la UE con una reducción de las emisiones del 32% (según mediciones de una única estación). El plan para desmontar una parte de este gran Área de Prioridad Residencial, eso sí, aún tendrá que superar algunas barreras para hacerse efectivas, como la del pleno del Ayuntamiento y la más difícil, el visto bueno de Europa. 

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