Los expertos hablan: ideas para hacer más transitable la calle Marqués de Viana de cara a la instalación de un nuevo bulevar

Marqués de Viana

Tetuán va a estudiar las posibilidades que tiene la calle de Marqués de Viana de incluir un bulevar con arbolado y bancos. La propuesta, que de momento se limita a solicitar al Área correspondiente un estudio, se aprobó en el Pleno Municipal a instancias del Grupo Socialista y con el acuerdo unánime del resto de partidos.

En el espíritu de la propuesta late la necesidad de hacer de esta vía, una de las más importantes del distrito, un espacio más transitable a pie, algo que su propia fisonomía reclama por ser un importante eje de comunicación Este-Oeste (junto con Sor Ángela de la Cruz) y desembocar en el parque Rodríguez Sahagún, uno de los pulmones del norte de Madrid.

La necesidad de actuar sobre una calle que parece paralizada en un punto de cambio irresuelto es obvia para cualquier paseante, a la vista de sus solares y casas bajas, la mayoría abandonadas y fuera de la actual alineación de la vía.

Desde que se abriera la calle en 1891 (sobre lo que, aun antes, había sido una vía pecuaria) la calle de Marqués de Viana ha sido considerada la segunda en importancia del distrito. De hecho, Marqués de Viana absorbió el comercio callejero de Bravo Murillo muy rápidamente y, con distintas configuraciones, su actividad comercial se prolongó hasta que el rastro de Tetuán fue trasladado en 2005 a la Avenida de Asturias, donde se sigue celebrando cada domingo. El tejido comercial de la calle se resintió entonces, irremediablemente, y la vía, con otras hechuras por el túnel para el tráfico que se construyó, permanece a la espera de ser vestida con los ropajes que su ubicación e importancia reclaman.

En 2009 el arquitecto Ricardo Higueras de Cárdenas ya presentó una propuesta de revitalización de la calle, que se reactivó en 2015 y se presentó en la sede de la Asociación Vecinal de Cuatro Caminos Tetuán y en la Junta Municipal de Distrito. La propuesta, que aún se puede consultar, tenía algunas consideraciones interesantes, como la de aprovechar el caserío antiguo fuera de alineación:

 “Las condiciones geográficas y físicas de la calle Marqués de Viana, situada en la ladera noroeste de la ciudad, y expuesta directamente a los vientos ascendentes que provienen de la Sierra, y que se canalizan en la calle, haciendo muchas veces incómodo el tránsito por sus anchas aceras. En este sentido, debemos tratar de aprovechar las edificaciones antiguas existentes como cortavientos”

Igualmente, proponía actuaciones concretas para cada uno de los solares o edificios abandonados que la calle presentaba en aquel momento. A modo de ejemplo de oportunidad perdida, vemos al repasar el proyecto que proponía hacer una hospedería en el edificio histórico que había al principio de la calle y que se derrumbó recientemente tras años de abandono. Otros de los usos que presentaba eran el de un comedor popular, un cine de barrio, un invernadero y distintos espacios verdes.

Las propuestas sobre la calle también han llegado desde la administración, y así en 2018 el Pleno aprobó hacer un plan de actuación integral para la calle del que, en 2021, aun no se sabe nada.

Poner un bulevar y otras maneras de mejorar Marqués de Viana como vía para ser caminada

Lo primero que habría que plantearse es cuál es la mejor forma de convertir la calle Marqués de Viana en un espacio más amable para los peatones, pase o no por llevar a cabo un bulevar en la misma. La mayoría de opiniones pulsadas por Somos Tetuán coinciden en que no todos los bulevares son iguales y que, en cualquier caso, pueden ser una buena solución siempre y cuando se adecuen al análisis de necesidades concretos de la calle.

Miguel Álvarez (ingeniero de caminos, experto en movilidad sostenible y miembro del colectivo Nación Rotonda) no considera que un bulevar sea “una necesidad imperiosa en esta calle”. En su opinión, las aceras son anchas actualmente y probablemente sería más importante atender a la sección transversal de Marqués de Viana, “mirando los distintos puntos críticos, por ejemplo el mercado, donde quitando plazas de aparcamiento (o moviéndolas) se pueden mejorar mucho la accesibilidad peatonal de la calle”.

Miguel Álvarez considera que, siguiendo con una visión más a lo ancho que a lo largo de la calle, se podría acabar con muchos rodeos o cruces informales, ocasionados por la falta de cruces en bocacalles, especialmente complicados para las personas mayores”.

María Tula García, de Traza Territorio (una consultoría urbana y territorial con un enfoque ecológico y social radicada en Tetuán), coincide plenamente con la necesidad de trabajar desde la transversalidad de la calle, “utilizando plataformas elevadas para apaciguar el tráfico y facilitar los cruces, fomentando la permeabilidad de la calle y teniendo muy claro dónde están los equipamientos a lo largo de la calle”.

En la lista de equipamientos y puntos clave podríamos tener en cuenta el mercado, los dos colegios que hay (San José y Juan Ramón Jiménez) o la Huerta de Tetuán, que está en la aledaña calle del Matadero y debería quedar integrada en un escenario que busque potenciar su reverdecimiento y carácter de itinerario peatonal.

Gonzalo Navarrete es compañero de María en Traza y advierte que hay que tener cuidado con el diseño de los bulevares porque muchos de los que se hacen no son particularmente útiles, siendo espinas centrales para cruce no transitables –“rotondas alargadas”, añade María–. Gonzalo pone de ejemplo el diseño para el bulevar proyectado para la calle de Joaquín Costa tras el derribo del viaducto, que mereció un artículo por parte de la asociación A pie titulado El bulevar del siglo XXI no es un bulevar, en relación a la diferencia de espacio de algunos de los que hoy se proyectan comparado con los añorados bulevares del siglo XIX.

“Sin embargo –añade Gonzalo– una cosa que me gusta de los bulevares es que permiten recuperar la centralidad en las calles, como sucedía hace poco más de cien años. Lo ocurrido tras Filomena y con las últimas Revueltas Escolares ha puesto muy de manifiesto los privilegios de uso del espacio central por parte de los coches”.

Desde la Asociación Vecinal Cuatro Caminos Tetuán ven con buenos ojos un hipotético bulevar para la calle de Marqués de Viana. Antonio Granero, su presidente, cree que hay espacio para llevarlo a cabo de manera que pueda ser paseable y estancial y que, pese a que las aceras de la calle son anchas, tendría también un impacto estético y que daría posibilidades para reverdecer la calle. “Hay que estudiar bien la manera de hacerlo pero creemos que se puede reducir algún carril e incluso sus anchuras para que quepa también un carril bici, que es algo que tiene que ir seguro”.

En lo que todas las personas consultadas por este medio concuerdan es en la ocasión desaprovechada de la calle como pasillo de entrada al Parque Rodríguez Sahagún, como una vez fue. Un agradable paseo con la sierra madrileña al fondo que, en la actualidad, se topa con una acceso impracticable al parque. Alberto Tellería, de Madrid Ciudadanía y Patrimonio, lo explicaba en este medio con motivo de un artículo sobre el penoso estado de conservación del Canal Bajo:

“La construcción del túnel de la calle del Marqués de Viana, que modificó la pendiente natural del terreno y alteró de manera desconsiderada el principal acceso al parque -accesible ahora sólo mediante una empinada y serpenteante escalera que impide el paso a los discapacitados y dificulta el de los ancianos, niños pequeños, y demás ciudadanos- vino a prologar una intervención aún peor". En opinión del experto en patrimonio, las obras del entorno del Paseo de la Dirección, que se llevaron a cabo creando una plataforma artificial, dejaron los tramos de la importante obra arquitectónica enterrados y adosados a muros de contención, robándole al parque unas magníficas puertas de acceso.

El mal está hecho y es complicado de enmendar satisfactoriamente pero cualquier intervención para hacer el eje más peatonal que no aborde la necesidad de reconectar el nuevo paseo con el parque se quedará a medio camino de su objetivo.

Como también será un apaño mientras no aborde la transitabilidad de las calles aledañas a Marqués de Viana. Si el ensanchamiento hecho en su día del eje formado por las calles Sor Ángela de la Cruz y Marqués de Viana contribuyó a separar más físicamente los barrios de Tetuán que delimitan (Berruguete y Almenara en este caso), cualquier operación encaminada a que sus vecinos puedan caminar Tetuán deber pensar en reconectarlo. Las calles que desembocan en la acera norte tienen grandes pendientes y, las de uno y otro lado, aceras muy estrechas que, además, muestran un mal estado de conservación. Obstáculos que, como recordaba Miguel Álvarez, se tornan en insalvables para la población mayor y con problemas de movilidad.

En la calle Matadero, por poner un ejemplo concreto, llegando ya a Marqués de Viana y junto al colegio Juan Ramón Jiménez, una torreta de la luz ocupa todo el ancho de la angosta acera, haciendo absolutamente imposible pasar sin bajar a la calzada entre la hilera de coches aparcados. De carritos de bebé o personas en silla de ruedas ni siquiera pensamos, por supuesto.

Lo cierto es que la calle Marqués de Viana ofrece en sus aceras actualmente espacios que invitan a imaginar soluciones imaginativas que mitiguen el cansancio inherente a una vía larga y con una pendiente continua. Hay edificios fuera de alineación que siguen en uso (como Casa 42, antiguo Casa Morán) que no molestan en absoluto al tránsito pues las aceras son amplias frente ellos; hay también algunos solares pequeños y espacios anchísimos, como el que ha quedado frente a la librería Alcaná. En definitiva, espacios muy amplios (la acera en el tramo entre las calles Cáctus y Ceuta tiene un ancho de 18 pasos, por ejemplo) que invitan a pesar lugares estanciales más ambiciosos que los pocos bancos que actualmente motean la calle con los coches a las espadas. Áreas que podrían mirarse en la zona estancial junto al mercado instalada la pasada legislatura, que cuenta con bancos, fuente y una pequeña zona infantil, y quizá ir más allá para jugar con los muros y medianeras que surcan la calle y que, como recordaba el proyecto de Higueras, actúan como cortavientos naturales.

Poniendo verde Marqués de Viana

 Para recabar ideas sobre la mejor manera de reverdecer Marqués de Viana, hemos consultado con Te Estoy Poniendo Verde. Paula Nieto y Marta Burgo son, además de vecinas, expertas en jardinería, agroecología y educación ambiental, y nos trasladan la idea de que Marqués de Viana debe ser entendido como “una ventana a la sierra de Madrid.”

“El ajardinamiento de Marqués de Viana es una oportunidad para acercar la naturaleza al medio urbano, conectando el paseo con la montaña y la parte más urbana del barrio (Bravo Murillo) con una de las zonas verdes más importantes del distrito (Parque Rodríguez Sahagún)”

Piensan que un hipotético diseño de bulevar tendría que huir de los parterres efímeros de planta de temporada, vallados, para acercarse a una naturaleza más silvestre y características de la región. “Especies que nos transporten a un día en el campo siempre que cumplan con la premisa de adaptación al medio”

Ellas apostarían, así mismo, por ampliar la propuesta a las aceras laterales para restar protagonismo al asfalto. Una propuesta que, entienden, tiene que potenciar la diversidad de especies, fruto “de un estudio profundo de las características y condicionantes del entorno, así como de los objetivos del proyecto (usos, localización, tamaño de los alcorques, adaptación al medio, etc.)”.

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