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Asesinar a una prostituta para promocionar un videojuego: Media Markt tropieza con el machismo en Twitter

El tuit de Media Markt, ya borrado

Media Markt ha publicado desde su cuenta oficial de Twitter dedicada a la sección de videojuegos un mensaje en el que frivoliza con la violencia contra las mujeres. La multinacional ha vuelto a generar críticas por difundir un 'meme' con "las cuatro fases" en el Grand Theft Auto, un videojuego de acción con un mundo abierto en el que el jugador puede, entre otras cosas, robar, provocar conflictos o matar a gente.

Las "fases" del GTA para Media Markt consisten en contratar a una prostituta, tener relaciones sexuales con ella y asesinarla para así recuperar el dinero. Han borrado el tuit poco después de las 18.45.

Al margen de que esta sea, en efecto, una de las posibilidades que permite el mundo abierto de este videojuego  también protagonista de polémicas por su machismo, el mensaje ha sido criticado por frivolizar de esa forma con la violencia contra las mujeres, sobre todo porque no es la primera vez que ocurre en el Twitter de Media Markt. "Luego que por qué nos quejamos las chicas de las tiendas de videojuegos. Que por qué nos sentimos fuera de lugar. Esto lo dejas para tu Twitter personal, si te parece gracioso", dice una usuaria.

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El Festival de Cine de Málaga programa una muestra de cine clásico sin mujeres

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Contracartel de Colectiva.

El Festival de Cine de Málaga ha organizado 'La edad de oro', una muestra para poner en valor el "cine clásico". El ciclo, sin embargo, no homenajeará a ninguna mujer: los protagonistas son todos hombres. La Colectiva Observatorio Cultural Feminista de Málaga ha diseñado un contra cartel para denunciarlo. "Nos parece un micromachismo más de los que vemos cada día", lamenta su diseñadora, Carmen Moreno. En esta cita cultural se proyectarán 22 películas y albergará encuentros con Álex de la Iglesia, Javier Gurruchaga, Pepe Sacristán y José Luis Garci, del 6 al 13 de septiembre. 

"Siempre se recurre a los mismos nombres", asegura Isabel Garnelo, miembro también de Colectiva. Garnelo cree que esto se puede deber a que "en los equipos organizadores haya una mayoría de hombres" y critica que "no se tenga un poco de cuidado en ser más inclusivos, ver qué dicen las voces femeninas".

Ambas se muestran "sorprendidas" y pretenden "poner un toque de atención". Recuerdan que este 2018 es el centenario del nacimiento de las actrices Rita Hayworth e Ida Lupino, de las que el cine Albéniz de la ciudad sí programó películas pero fuera de este ciclo. Es lo contrario de lo que ha sucedido con el actor William Holden, incluido en la programación y cuyo aniversario también se celebra este año. 

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La publicidad sexista de Carrefour en Argentina: ellos campeones y constructores, ellas cocineras y coquetas

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Ellos campeones y constructores, ellas cocineras y coquetas. Este es el mensaje que reflejaba la polémica campaña que Carrefour ha tenido que retirar de sus locales en Argentina tras las críticas de machismo y sexismo.

Los eslogan de la campaña comercial de Carrefour en Argentina c on motivo del Día del Niño por el 19 de agosto eran: "Con 'C' de campeón, con 'C' de cocinera" y "Con 'C' de constructor, con 'C' de coqueta". En los carteles publicitarios colocados en sus locales, la empresa hacía una pronunciada diferencia sexista. Estos consistían en la fotografía de un niño junto a un coche y una niña jugando con una pequeña cocina, y otro en el que aparece un niño con herramientas vestido con un mono de trabajo junto a una niña sentada en una silla.

Al reproducir los estereotipos de género tradicionales en los que la mujer debe quedarse en casa cocinando y el hombre hacer el resto de tareas, las imágenes no han tardado en ser calificadas de machistas y sexistas por los internautas. Los estereotipos anacrónicos, sin tener en cuenta la equidad de género ni reparar en la sensibilidad social actual, fueron repudiados.

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Regalos diferenciados por sexo, un niño no puede disfrazarse de mariposa y otros machismos que sufren niñas y niños

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Actividad al aire libre con niñas y niños.

En el cole de mi hijo de 3 años:

- Van con uniforme: el de deporte es igual para niñas y niños, pero el habitual se divide en falda para las niñas y pantalón para niños.

- Tiene dos WC dentro de clase, contiguos, uno es el de las niñas y otro el de los niños.

- Función de Navidad: ellas una falda, ellos pantalón y capa; ellas bailan la primera mitad de la canción, ellos la segunda.

- Carnaval: disfraz de cocineros, ellos con el traje habitual de un/a cocinero/a, ellas igual pero con falda.

- Semana Santa: hacen una procesión y se tienen que disfrazar de soldados romanos; ellos un traje normal de soldado romano, ellas igual, pero con falda. 

- Libro de religión de 3 años: un dibujo de un niño y una niña y ropa "de niño" y "de niña" (falda rosa) al lado y un enunciado que dice algo así '¿Con cuál te identificas? Pon la ropa a cada uno según corresponda'. 

- Cumpleaños: traen regalos para los amiguitos de clase del/la cumpleañero/a. Palas rosas para las niñas, palas de cualquier otro color salvo el rosa, para los niños. 

Almudena

Las situaciones machistas que he vivido son mil, pero ahí van las más particulares, que curiosamente en muchos casos han afectado a mi hijo varón:

1. Cuando mi hija era un bebé de pocos meses, una mujer me dijo algo así como “qué niño tan mono”. Yo le aclaré (amablemente y sin acritud) que era una niña. Indignada me dijo que debía ponerle pendientes.

2. Este año en el colegio, una compañera ha regalado por su cumpleaños bolsos de ganchillo a las niñas y juguetitos de Blaze a los niños.

3. Se rieron de mi hijo por querer ir disfrazado de mariposa ¡con 4 años! Yo le hice el disfraz y fue un éxito.

4. Cuando mi hijo tenía 4 años fuimos a ver “Frozen on Ice”. Una amiga no llevó a su hijo chico porque su marido dijo que “era una mariconada”.

5. Mi tía vino un día a casa y le regaló, como no, una muñeca a mi hija. Ese mismo día comentó que ella a su nieto sólo le compraba cosas “de niño”, “por si acaso”.

6. Hace poco mi cuñada llevó a mis hijos a un cumpleaños de un familiar de su novio. Me dijo: “por favor, vístemela de niña”.

María

Si tú también quieres compartir tu experiencia de machismo cotidiano escríbenos a micromachismos@eldiario.es o menciona nuestra cuenta @Micromachismos en Twitter. 

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Todas las situaciones machistas que ha vivido mi hija de cuatro años en vacaciones

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Los padres responsables.

Lo bueno del verano es que te coges vacaciones y puedes dejar en casa las preocupaciones. Lo malo es que hay dos cosas de las que no puedes escapar: el machismo y criar a tu hija de cuatro años libre de patriarcados. Lo que sigue son anécdotas reales ocurridas en las últimas dos semanas.

Día 1. Puerta del Mercado Central de Cádiz. Hora de comer. Una chica con un top en el que pone ‘Pepsi’ pasa frente a una obra. Uno de los trabajadores, rondaría los 30, le grita: “Por ti dejo la Coca-Cola”. Le grita aunque ella camina a un par de metros de distancia. Como no consigue que se gire, decide seguirla unos metros mientras repite gritándole: “Yo por ti dejo la Coca-Cola y lo que haga falta”. Mi hija me pregunta: “Papá, ¿por qué le grita ese chico a esa chica?”.

Día 2. Tienda de deportes en Conil de la Frontera. Entro buscando unos calcetines para Jimena. Yo a la de la tienda: “¿tienes calcetines de su (señaló a mi hija) tamaño? Lleva un 26”. La de la tienda busca en un estante, nos mira, piensa y finalmente dice: “tengo estos (señala unos negros)… pero claro negros para ella no... y de estos (señala unos rosas)no me queda su talla”. Al final encontró unos blancos. Menos mal, me ahorró llevar a una princesita con calcetines negros. 

Día 3. Playa de la Mangueta, Vejer de la Frontera. Una mujer en topless se levanta de la silla para pasear junto a la orilla. Su marido le dice: “tápate, no me gusta que vayas a pasear así”. Ella se pone el sujetador del bikini antes de ir de paseo junto a la orilla. Mientras camina se cruza con mujeres en topless, mujeres desnudas, hombres desnudos y varios perros.

Día 4. Asiento de atrás de mi coche, en algún punto de la A-92. Siete horas de coche son muchas así que dejamos que Jimena haga parte de viaje viendo dibujos en la tablet. Lleva la app de HBO y ella elige qué ver. Pone 'Los cuentos de Masha'. Va callada mientras nosotras hablamos de lo bonita que es la Andalucía interior y decidiendo si paramos en Ronda. Nos callamos un momento y oímos a Masha decir algo así como: “si no te importa trabajar duro y limpiar tu casa, podrás conseguir casarte con alguien que te haga muy feliz.” Limpiar para encontrar marido. Maravilloso.

Día 5. Feria de Torrevieja, media tarde. 10 euros y 20 patos después la feriante le ofrece a mi hija los regalos que le corresponden. A saber: una barbie falsa (rosa), unos muñecos de Peppa Pig (rosas), un maquillaje de la patrulla canina (rosa) y un pony blanco (con pelo rosa para peinar). Me quedo con ganas de decirle a le feriante que, a lo mejor, a mi hija le gustan los robots, los soldados de asalto o un balón de fútbol pero hace tiempo que mi hija pedía un “maquillaje como el de mamá” y no me las voy a dar de feminista del año para acabar cogiendo el regalo “de niña”.

Día 6. Playa de Torrevieja. Jimena saluda a una pareja de jubilados. Enseguida le preguntan que si tiene hermanitos. Mi mujer y yo estamos un  poco cansados de la pregunta así que intentamos cortar el tema: “No, nos hemos plantado”. A partir de ahí lugares comunes: “Claro, si no lo habéis tenido ya, no lo vais a tener”, “ya no os acordaréis casi ni de cambiar pañales”. Y el colofón (del señor jubilado): “Y que el papá no querrá ya quedarse sin dormir por la noches”. Pues la verdad es que no, pero mi mujer tampoco. Pero claro, a ella se le presuponen ganas de tener hijos, con los sacrificios que vengan, que para algo tiene matriz.

Día 7. A los postres, en una boda. La novia se acerca con una bolsa. Una vela y un ambientador de vainilla. Para mi mujer. El novio se acerca con otra. Una botella de licor de crema con un chupito para mí. Por lo menos no me ha dado un puro. Mi hija: “Papá, ¿por qué a mamá le dan eso (señalando) y a ti eso (señalando)?”. Los novios tienen 35 años y una hija, también, de 3 años.

Día 8. Sofá de casa. Ayer mismo, viendo el final de etapa del Tour. En la ceremonia de entrega de premios le digo a mi hija: “mira, ese es el que se escapó antes, que ha ganado” y ella me responde “¿por eso le dan un beso esas chicas?”

También hemos visto a camareros que me han traído la cerveza y la cuenta a mí y el agua a mi mujer. Hemos estado en restaurantes con el cambiador de bebés sólo en el aseo de mujeres. Hemos comprado en una perfumería en la que creen que hay cepillos de dientes para niños y cepillos de dientes para niñas.

Son todo pequeñas cosas pero pequeñas cosas que van construyendo una determinada forma de comportarse, de relacionarse, de estar en el mundo. Pequeños machismos diarios contra los que debemos luchar. Y todo en menos de dos semanas. De aquí a final de verano me sale un libro entero.

Si tú también quieres compartir tu experiencia de machismo cotidiano escribe a micromachismos@eldiario.es o menciona nuestra cuenta @Micromachismos en Twitter.

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El machismo cotidiano de una lesbiana: del "sed discretas" al "¿puedo participar?"

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Dos mujeres se dan la mano.

Era el cumpleaños de Pedro, un gran amigo, y le hacía mucha ilusión celebrarlo con su gente más allegada. Recuerdo cuando, años atrás, le conté que me gustaban las chicas, el temor inicial ante un posible rechazo, el pinchazo en el estómago por si podía decepcionarlo. Éramos jóvenes y yo aún tenía mucha homofobia interiorizada. Sin embargo, su reacción me sorprendió gratamente, ya que me mostró su tristeza por no haber confiado antes en él y haberse perdido parte del crecimiento y desarrollo de mi identidad. Para Pedro, mi lesbianismo no suponía ningún problema, para él lo importante era que yo fuera feliz. Tenía el típico argumento de quien cuenta con personas LGTB entre sus amistades: a mí no me importa con quién te acuestas, lo importante es que tú seas feliz, mi amistad contigo está por encima de todo, etc.

Pedro sabía que en aquellos momentos yo vivía una historia con una chica, es decir, que tenía pareja y estaba enamorada. Conocía a mi novia y habíamos compartido alguna que otra cerveza juntxs.

Se acercó el momento de la gran fiesta de cumpleaños en la que nos mezclaríamos familia y amistades. La familia de Pedro era muy conservadora y, aunque él había crecido en ese ambiente, a priori no cultivaba los mismos prejuicios.

Cuando se acercó a mí para invitarme personalmente me dio la gran sorpresa: "Las espero el sábado en el local, a ti y a Ana". Le sonreí emocionada porque sabía lo importante que era aquella ocasión para él y le dije antes de que terminara: "Allí estaremos. Cuenta con nosotras". La sonrisa me duró poco, porque acto seguido sus palabras fueron: "Solo te pido que seas discreta". Me dejó helada, sin capacidad de movimiento ni de respuesta. Con la misma alegría con que me había invitado, dio media vuelta y se marchó.

Esa misma noche lo llamé para salir de dudas: "Pedro, ¿a qué te refieres con que sea discreta?". Y me respondió:""Bueno, pues ya sabes, a mi familia no le gustan y solo te pido que no te pongas de relajos con tu chica, que no se muestren cariñosas ni estén dándose besos".

Evidentemente en esa fiesta no me colé. Yo no estaba invitada, ni estaré nunca invitada allí donde se avergüencen de mí.

Los casos de micromachismos se acumulan en nuestro haber en el día a día. Este es uno de los primeros que tengo registrados en mi historia. Sin embargo, de entre los últimos que tengo guardados se encuentra el siguiente. Me lo trajo a la memoria una noticia reciente de la Comunidad Valenciana, en donde dos chicas fueron agredidas por un hombre que las interpeló por estar besándose en la calle.

Paseaba yo con mi pareja por una avenida comercial de noche. Estábamos de viaje en una ciudad nueva. Había poca gente, pero el lugar no era solitario. Íbamos de la mano y un hombre que se acercaba de frente en dirección contraria clavó la mirada en nosotras y la mantuvo fijamente mientras nos sonreía. Yo opté por meternos en el patio interior de un edificio que me llamó la atención para detenerme más en su arquitectura. Al darnos media vuelta para salir del portal, el hombre, que ya estaba dentro, se acercó a nosotras y comenzó a hacer gestos insinuantes con la boca, soltando besos al aire e invadiendo nuestro espacio al tiempo que nos impedía continuar. Nos preguntó: "¿Puedo participar? Os los haré pasar bien". No entiendo cómo no lo maté con la mirada de asco y furia que me salió. Afortunadamente, conseguimos sortearlo y salir de allí a la calle principal donde había más gente paseando bajo la luz de las farolas.

Recuerdo cómo me temblaban las piernas y unas inminentes ganas de vomitar. Al recuperar nuestro camino no sabía siquiera cuál era nuestra dirección inicial. Seguimos andando sin mirar atrás, preguntándonos si persistiría en su intento, temiendo que nos siguiera y con el susto en el cuerpo de lo que podía haber sido y no fue. Pero con el miedo aún de una posible reaparición.

Entre las indefensiones a las que nos vimos sometidas estaba la incertidumbre de qué hubiera pasado si la agresión hubiera ido a más: ¿alguien nos habría ayudado? ¿Sentirían que la culpa era nuestra por manifestar públicamente nuestra relación paseando de la mano? A la inquietud por lo que acabábamos de vivir se le unieron la tristeza de la discriminación y el desamparo por sentir que, a la hora de la verdad, aún estábamos desprotegidas y nuestro amor tenía un precio que debíamos pagar si optábamos por vivirlo en libertad.

A nosotras nos salió bien la jugada, pero a la pareja de lesbianas del barrio de Patreix, en Valencia, no.

Las lesbianas estamos expuestas a una doble discriminación: por mujeres y por lesbianas. Ser disidentes de la heterosexualidad y no desear ni amar (en el sentido estricto de pareja) a los hombres hace que estos sientan amenazada su virilidad y se sientan de alguna forma rechazados. Enfrentarse a la evidencia de no tener acceso al cuerpo de dos mujeres que se expresan públicamente deseantes y deseadas entre ellas, la idea (que no la certeza, porque lo intentan hasta la saciedad) de que no son eróticamente bienvenidos ni deseados por mujeres, los desestabiliza, los deja fuera de juego. Y saberse fuera de un juego erótico con mujeres es superior a ellos, como si fuera un insulto. La visibilidad lésbica aún supone un acto de riesgo para nosotras, las mujeres lesbianas. Es por ello que necesitamos referentes públicos y visibles en todas las esferas de la vida cotidiana para ir naturalizando la visibilidad, es decir, las muestras de afecto entre mujeres sin este plus de peligrosidad que recogen estas historias: la mía y la de las chicas valencianas.

En la semana del Orgullo, Micromachismos quiere visibilizar el machismo cotidiano específico que sufren las mujeres lesbianas por serlo. Si tú también quieres compartir tu historia escríbenos a micromachismos@eldiario.es o menciona nuestra cuenta @Micromachismos en Twitter.

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"Novio no tenemos aún, ¿no?": la entrevista de Onda Cero a la campeona del mundo de boxeo

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Joana Pastrana es desde el pasado viernes campeona del mundo de boxeo del peso mínimo. La boxeadora madrileña lo consiguió tras imponerse en combate a la alemana Oezlin Sahin. Un logro por el que está concediendo entrevistas a los principales programas deportivos.

Pero sus éxitos no han impedido que los tópicos machistas se cuelen en alguna de las preguntas que ha tenido que responder. Como le ocurrió con José Ramón de la Morena en El Transistor, en Onda Cero.

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Burger King retira un anuncio que ofrecía hamburguesas y dinero a las rusas que se quedasen embarazadas de futbolistas

La división rusa de Burger King  ha retirado de sus redes sociales un anuncio machista en el que animaba a las mujeres a quedarse embarazadas de futbolistas del Mundial a cambio de hamburguesas gratis para "garantizar" el éxito de las futuras selecciones del país. En concreto, en su promoción ofrecía 3 millones de rublos (algo más de 40.000 euros) y un suministro de Whoppers de por vida.

"Las mujeres que consigan los mejores genes de fútbol garantizarán el éxito de las próximas generaciones", decía el anuncio, acompañado de la imagen de una mujer embarazada,  según ha publicado la BBC. La compañía de comida rápida se ha disculpado por la campaña, que circula todavía a través de capturas en las redes sociales, tras la multitud de críticas recibidas. En un comunicado emitido horas después, explican que se han eliminado todos los materiales relacionados con la promoción y reconocen que era "claramente ofensivo".

The now deleted promotion pic.twitter.com/mg7xETHfQW

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Una habitación compartida en un hostal: cuatro chicos eyacularon en mi maleta

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Varios hombres caminan por la calle con sus maletas.

Me fui a trabajar a Londres un verano para aprender inglés. Vivía en un youth hostel con habitaciones mixtas por las que iban pasando muchas personas diferentes cada día.

Un día llegaron unos chicos franceses que se empeñaban en hacerse mis amigos. Siempre me interrumpían mientras leía en la cama superior de la litera, me invitaban a acompañarlos aquí y allá y se ponían a rezar muy alto para llamar mi atención. Yo iba capeando con sonrisas vacías, casi sin mirar, rollo "dejadme en paz". 

Su última noche en el hostal llegaron borrachos, yo estaba dormida y justo coincidió que estábamos solos en la habitación. Hicieron mucho escándalo, yo estaba asustada porque sabía que estaba indefensa ante esos cuatro tíos. De repente sentí como me apretaban un colchón de otra cama encima mientras coreaban frases que no podía entender. Yo ni me moví, hice como si no estuviera o no me diera cuenta y casi milagrosamente la cosa no fue a más. 

A la mañana siguiente sabía que se iban, así que me quedé custodiando mis pertenencias mientras "hacía que leía en mi litera". Los escuchaba animarse unos a otros de una manera extraña, pero una vez más ni les dirigí la mirada. Finalmente  fueron desfilando con sus maletas y me dijeron "bye" al salir. Yo les respondí con el mismo "bye", sin apartar el libro de la cara. 

Cuando me vi liberada bajé de la litera y me encontré su semen bien esparcido en mi maleta. Me di cuenta de que mientras se animaban unos a otros estaban masturbándose colectivamente para castigar mi pasotismo y dejarme su "huella" en mi maleta y en mi memoria.

Llamé a una de las chicas que estaban como yo por una larga temporada y se lo expliqué. Me dijo, "¡Va, corre! , vamos a recepción a decírselo", pero cuando bajamos ya se habían ido. Así que tuve volver a subir con la maleta a cuestas, aguantarme mis escrúpulos y limpiar yo misma sus secreciones.

Creo que la mujer que soy hoy no hubiera aguantado ni la primera de estas cosas. Al reescribirlo me ha sorprendido que no me hubiera asustado más en su momento considerando que era una persona joven, falta de experiencia y estaba sola  en un país extranjero. 

Mar

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'El camarero machista', en la prueba de selectividad de la Universidad Pública de Navarra

Un artículo publicado el pasado 30 de agosto en Micromachismos, 'El camarero machista', ha sido uno de los dos textos escogidos por la Universidad de Navarra para el análisis de texto de Lengua y Literatura de la evaluación de Bachillerato, antigua selectividad. El testimonio, que fue enviado por una lectora, Leyre, aparecía en la cara B; en la A, había una columna de la sección Retina de El País.

Los alumnos que se examinan pueden elegir cualquiera de las dos opciones. En la que tenían que trabajar con 'El camarero machista' iban referidas tres preguntas, además del comentario lingüístico: el ejercicio de comprensión, que incluía el razonamiento de la frase "no sé qué nos ofende más, si la discriminación en sí o la reacción del encargado"; y otra que pedía una opinión crítica acerca de si existe justificación para los actos del camarero. La última era la cuestión literaria, sobre la obra de Antonio Machado.

La autora del testimonio contaba cómo fue a pedir su comida cuando un camarero comenzó a hacerle preguntas personales y le insistió para saber su nombre y su teléfono. Cuando ella y una amiga con la que repitió la actitud se quejaron al encargado, éste les ofreció un helado gratis como compensación.

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