Prueba del Toyota Corolla Trek, el híbrido correcaminos

Toyota Corolla Trek.

Toyota ha añadido recientemente a la gama de su modelo más popular, el Corolla, una variante de look campero que cuenta con pocos competidores en el mercado. Concretamente, esta versión Trek deriva del modelo familiar, o Touring Sports, del Corolla, y rivaliza por tanto con el Skoda Scout y el Ford Focus Active Sportbreak, pero es el único de los tres que dispone de un sistema de propulsión full hybrid.

Con un precio de partida de 27.600 euros, está disponible en cuatro colores: Bronce Oliva (en las imágenes), Rojo Emoción, Blanco Perlado y Negro Azabache. El coche se presenta como el compañero de fatigas ideal para amantes del deporte, y en especial del ciclismo y el mountain bike. De hecho, su denominación, Trek, es la de la firma de bicicletas estadounidense del mismo nombre, si bien alude muy oportunamente también a su vocación campestre.

El Corolla Trek se combina con una motorización híbrida de 180 caballos y un cambio de engranaje epicicloidal, y solo puede incorporar tracción a las ruedas delanteras, como el Focus y a diferencia del Scout, que es tracción total. La altura libre al suelo es 20 milímetros mayor que en el Touring Sports convencional -se sitúa en 155 mm-, lo que lo habilita para circular con tranquilidad por caminos de tierra y pistas que no entrañen excesivas complicaciones.

En el diseño exterior destacan detalles de estilo crossover como las protecciones en la zona baja de todo el contorno de la carrocería, la parrilla delantera en forma de panal de abeja, las molduras protectoras en gris en el frontal y los laterales y unas llantas de aleación específicas, de 17 pulgadas.

En el interior, este Corolla pensado para aquellos que disfrutan de lo que ha dado en llamarse un “estilo de vida activo” luce una tapicería de material textil en dos tonos, a juego con los elementos decorativos de acabado en madera que presenta el salpicadero. El logo Trek está presente tanto en los pasos de puerta como en el portón del maletero. 

Las circunstancias han querido que podamos conducir el vehículo en todo tipo de terrenos y durante más tiempo del que las ocupaciones diarias nos suelen permitir. De ahí que podamos afirmar sin temor a equivocarnos que se trata de un modelo sumamente versátil, dotado de potencia sobrada para cualquier uso y que soporta todos ellos con un consumo sorprendentemente parco.

Como todos los híbridos, gasta poco sobre todo en ciudad y al circular a baja velocidad, por ejemplo en caminos, en tanto que en carretera la necesidad de hacer girar el motor de gasolina 2.0 a un régimen elevado incrementa el consumo, aunque no de manera excesiva. En autovía puede superar los 5,5 litros/100 km, pero basta un tramo de tráfico urbano para que baje rápidamente a los 5 litros. El promedio viene a situarse por debajo de los 5,3 litros/100 km.

No hay que olvidar que estamos al volante de un vehículo de 4,67 metros de longitud y con capacidad para alojar a cuatro -mejor que cinco- adultos y transportar su correspondiente equipaje en el más que amplio maletero de 581 litros de volumen.

El peso contenido, que no llega a los 1.450 litros en vacío, contribuye a buen seguro a que el sistema híbrido funcione con la frugalidad recién descrita, y también ayuda lo suyo la reserva de fuerza del motor 2.0, que aporta por sí solo 152 CV, si se lo compara con el 1.8 que anima a la versión híbrida menos potente que podemos encontrar en otras versiones del Corolla.

Debido a este tren de propulsión tan desahogado, el ruido mecánico que se cuela en el habitáculo se reduce de manera considerable, incluso cuando pisamos el acelerador con decisión para realizar un adelantamiento, pongamos por caso.

Regeneración de energía y modos de conducción

Lo único que hemos echado en falta durante la conducción ha sido una posición en la palanca de cambios para incrementar la regeneración de energía con destino a la batería, y con ella el freno motor, o bien un sistema de levas en el volante con que regular de manera manual esa misma recuperación. Para compensarlo, la transmisión sí dispone de un modo deportivo que en cierta medida nos permite emular dichas funciones.

Por lo demás, el coche cuenta con tres programas de conducción: Eco, que recorta prestaciones y poder de climatización, Normal y Sport, donde se prima la entrega de potencia. No se ha agregado un modo off road que apoye las especiales -aunque discretas- capacidades del Corolla Trek fuera de la carretera, pero la respuesta en estos terrenos nos ha parecido en general satisfactoria, y eso que la unidad de pruebas montaba neumáticos convencionales de asfalto. 

Completamos el repaso de este Corolla campero con un vistazo a su abundante equipamiento de serie, que comprende siete airbags, faros de led, cristales traseros oscurecidos, pantalla TFT a color en el cuadro de instrumentos de 7 pulgadas y la última versión de Toyota Safety Sense, el paquete de seguridad y sistemas de ayuda a la conducción de la marca.

Este incluye aquí sistema precolisión con detección de ciclistas de día y peatones tanto de noche como de día, control de crucero adaptativo con función de parada y arranque automáticos, avisador de cambio involuntario de carril, reconocimiento de señales de tráfico y control inteligente de luces de carretera.

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