Los vehículos eléctricos se concentran en hogares con altos ingresos y nivel educativo
Una investigación conjunta de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) y el centro BC3 revela que los vehículos eléctricos se concentran en hogares con altos ingresos, mayor nivel educativo y ubicados en entornos urbanos, lo que evidencia una brecha social en su acceso. Los actuales programas de ayudas públicas no corrigen esta desigualdad, por lo que sería deseable vincular las subvenciones al nivel de ingresos, todo ello según un trabajo que firman concretamente la Facultad de Economía y Empresa de la EHU y el centro vasco de investigación sobre el cambio climático, el BC3.
Mercè Amich, investigadora de ambas entidades, analiza en su estudio los factores que influyen en la compra de vehículos eléctricos en nuestro país, así como la eficacia de los planes Moves, los principales programas de subvenciones (a la espera de concreción del Auto Plus+) destinados a fomentar su adquisición.
“Necesitamos entender qué está pasando, porque, al ritmo que van ahora, no se van a conseguir los objetivos. En otros contextos europeos la adopción de vehículos eléctricos sí está funcionando. No hace falta irse a los países nórdicos. Portugal, por ejemplo, lo está haciendo mucho mejor. Lo que hemos visto en nuestro estudio es que la mayoría de los vehículos eléctricos se encuentran en entornos urbanos, en hogares con altos ingresos y estudios superiores. Existe una brecha social significativa en la adquisición de los vehículos eléctricos y los programas de subsidios actuales contribuyen a esta desigualdad. Si no se democratiza el acceso a estas tecnologías, no se cumplirán los objetivos climáticos”, expone Amich.
Según su investigación, los factores que más influyen en la adquisición de vehículos eléctricos son los ingresos económicos, el nivel educativo y el lugar de residencia. “A mayor nivel de ingresos, mayor propiedad. Es en los hogares con rentas muy por encima de la media donde más vehículos eléctricos hay. La mayoría de las personas propietarias tienen estudios superiores y viven en grandes ciudades, sobre todo en Barcelona y Madrid”, detalla la autora.
Los resultados son novedosos en la medida en que analizan por primera vez datos reales de propiedad de vehículos eléctricos. Hasta 2021, la información disponible se limitaba a encuestas sobre preferencias y no reflejaba el comportamiento real de la población. Por ello, este trabajo ofrece “la primera radiografía de lo que sucede de verdad” en la transición hacia la electromovilidad, asegura una nota hecha pública por la EHU.
Sobre la eficacia de los planes Moves, el informe concluye que no han cumplido adecuadamente su función. Analizando conjuntamente los datos de propiedad y la distribución de las ayudas económicas a nivel territorial, el equipo investigador ha observado que los recursos públicos no están llegando a quienes más los necesitan ni están impulsando una renovación efectiva del parque automovilístico.
“Nosotros no tenemos datos que detallen si las personas que poseen vehículos eléctricos se acogieron a los planes Moves. Pero como hay tan pocos en el mercado, sabemos con bastante seguridad que los datos están vinculados. Por lo tanto, si relacionamos la información vemos que las ayudas se están dando a personas que se podrían permitir un vehículo eléctrico sin ellas. Esto significa que no están cambiando el comportamiento de compra, que es precisamente el objetivo de este tipo de políticas públicas”, señala Amich.
Además, los resultados indican que muchos usuarios no reemplazan sus coches de combustión, sino que añaden el vehículo eléctrico a la flota, lo cual disminuye el efecto ambiental de las ayudas.
Mejorar los programas de ayuda
El estudio propone varias recomendaciones para hacer frente a la ineficiencia social y ambiental de los programas de subsidios. Por ejemplo, para fomentar un acceso más equitativo a los vehículos eléctricos, sugiere introducir un límite de renta para poder optar a las ayudas y así asegurar que lleguen a quienes más los necesitan.
“Actualmente, una persona de Madrid con una gran fortuna que se quiere comprar un Tesla recibe la ayuda de la misma manera que alguien que no tiene tantos recursos económicos. Se está destinando mucho dinero público para subvencionar vehículos bastante exclusivos y caros a segmentos de la población muy pequeños que seguramente ya tienen la capacidad económica para hacer la inversión. Se debería poner una renta tope como se hace en otro tipo de ayudas”, indica Amich.
A nivel medioambiental, se aconseja reevaluar el requisito de desguace de los vehículos de combustión antiguos, de modo que los eléctricos sustituyan efectivamente a los coches más contaminantes. Este criterio ya se contemplaba en algunas convocatorias de los planes Moves, pero fue suprimido como condición necesaria para optar a las ayudas.