eldiario.es

9

Todo queda en palabras, anécdotas e historias: una lectura en torno a 'Escenas olvidadas. La historia oral de Golpes Bajos' de Xavier Valiño

Escenas olvidadas. La historia oral de Golpes Bajos' de Xavier Valiño

 Era bello aquel momento

y el rodar era cariño

GERMÁN COPPINI

Seguir leyendo »

La literatura en la época de las redes sociales

Javier Moreno, autor entre otros de 'Null Island', 'Alma' o 'Acontecimiento'

¿Puede haber literatura en Facebook? Ante una pregunta tan directa y absoluta como esta se me ocurren dos respuestas opuestas, extremos en un debate que admite muchos más matices intermedios. La primera defendería no sólo la posibilidad de que ello ocurra, sino el hecho de que la web creada por Mark Zuckerberg (o por aquellos gemelos piragüistas que tan mal quedaban en la película sobre el origen de Facebook) es, al igual que el resto de redes sociales, el verdadero vehículo de la nueva literatura.

La respuesta contraria argumentaría la vigencia del libro como el único formato actual en el que el lector se acerca a la experiencia estética literaria, denostando las redes sociales como un patio de vecinos más propicio para el chamullo que para la creación artística. Dos opiniones contrapuestas que Umberto Eco definió ya hace unas décadas como integrada y apocalíptica en relación a los medios de comunicación de masas.

'Null Island', la nueva novela de Javier Moreno, se nos ofrece en parte como una respuesta afirmativa a esa pregunta sobre la posibilidad de que Facebook albergue textos de entidad literaria. Puede parecer paradójico que este autor tenga que usar el viejo invento de Gutenberg para pontificar sobre las bondades del de Zuckerberg. Sin embargo, se trata de algo lógico al encontrarnos en una etapa que podríamos llamar de transición entre el papel y lo digital.

Seguir leyendo »

Una mujer que escribe una verdad: una lectura de 'Las niñas siempre dicen la verdad' de Rosa Berbel

Rosa Berbel

“Un poco pronto”. Rosa Berbel, poeta, contestó así a la pregunta de cómo titularía un libro sobre su vida. “Un poco pronto”, escribió, dando una respuesta magnífica -no negarán que se trata de un título sugerente para una biografía- y admitiendo la verdad: es joven, y pese a haber firmado ya un libro de poemas muy celebrado por la crítica y los lectores sería, sin duda, demasiado precipitado pensar que ya hay más cosas por contar que por vivir.

Rosa Berbel nació en Estepa, Sevilla, en 1997. Esto quiere decir que tiene 22 años. Esto quiere decir que aún no está obligada a hacer la Declaración de la Renta y que, posiblemente mientras usted lee esta reseña, ella esté en una clase de la facultad, o tratando de llamar hogar al escritorio que le haya tocado en el reparto de habitaciones del piso de estudiantes en el que vive. 

Rosa, supongamos, sale y se divierte, bebe alguna vez más de lo cuenta, pide comida china, visita a sus abuelos -si los tiene- por amor, pero también para ver si cae alguna 'propinilla' con la que redondear las cuentas del mes, estudia, y escribe, por la noche y muy desordenada, poemas hermosos, poemas verdaderos, un nuevo libro que mejore, que lime, que elimine los pocos titubeos que hay en 'Las niñas siempre dicen la verdad' (Hiperión, 2018, XXI Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal).

Seguir leyendo »

Su revolución ha comenzado, señora Von Touceda: una lectura de 'Coito ergo sum'

La autora María Von Touceda

María von Touceda la tiene bien puesta. Con toda su cona (palabro que aquí hemos aprendido y ya no dejaremos de usar), nos presenta a una farmacéutica pija con ínfulas de ninfomanía, fumeta, perdida, entrañable, viciosa y con retranca, y la pone al frente de una novela de bildungsroman infestada de amor por las drogas blandas, las pollas gordas y el arte. El arte, lo único que "nos salva de nosotros mismos y de nuestra ignorancia", según asegura la decidida protagonista, subyace siempre entre esta gamberrada de relato a modo de manifiesto de la autora. 'Coito Ergo Sum', la última novela de la escritora gallega, como dicen en nuestro pueblo (y nunca mejor en este caso) por donde pasa moja.

La editorial murciana La Marca Negra ediciones sigue ampliando su catálogo con un abanico de tormentas generacionales valiente y atrevido que ya antes había filosofado con el sexo ('Suicida (no profesional) busca puente' de Loola Pérez) y la angustia del sentido de la vida retratado en resaca y latas de cerveza ('Mañana me largo de aquí' de Santini Rose). Ahora vuelve a abrazar la obra de von Touceda, y tras 'Crítica del vicio' (2018) y 'Morfología del encuentro' (2019) publica 'Coito Ergo Sum', una novela corta en forma de viaje existencial donde el sexo y las drogas, de nuevo, sirven de excusa para humanizarse.

María von Touceda (Santiago de Compostela, 1979) es una bicoca para cualquier periodista. Acidísima, de sinceridad tourettiana, escatológicamente culta y capaz de citar a Yung Beef y La venerable madre Jerónima de la Fuente de Velázquez en pocas páginas de diferencia, vuelve a abrirse en canal más allá de las redes sociales para traernos esta historia que es más que carne de paja cultureta, literal y metafórica.

Seguir leyendo »

"Les debemos respeto a los vivos. A los muertos, solo la verdad"

"Ángel Viñas practica el estilo elevado sin desdén por lo ligero y, a ratos, zumbón, sin ascos al chascarrillo un tanto flemático"

El título de la reseña es una cita de Voltaire. Aquí va otra, también empleada por el autor del libro que nos atañe, en este caso del evangelista Lucas: "Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto". Sí, solo hay que tener paciencia... y público interesado, lectores para quienes la revelación tenga la trascendencia precisa o sepan vérsela. Las historias de la Historia son caducas, acaban quedando obsoletas.

Hay muchos (bien o menos bien intencionados) que nunca entenderán que el ayer no está escrito sino por (re)escribir. La pregunta es: ¿Se sigue defendiendo lo indefendible porque no se lee lo suficiente... o aun leyendo? Y no, claro que no existe la imparcialidad. Pero la vergüenza (y su antónimo) sí. Deberíamos no confundirlas. "La mejor manipulación es la que contiene un poso de verdad", sentencia con razón Ángel Viñas.

Sigamos oyendo la voz del autor: "Una guerra no se prepara solo con retórica. Se prepara sobre todo con la seducción del Ejército y, tras ello, con las armas. Si no bastan las propias, o se teme que no basten, hay que recurrir al exterior. La Italia fascista fue, desde 1932, ese exterior con el que los monárquicos conectaron". Viñas, tras quemarse las pestañas navegando entre lo que se conoce en la historiografía como EPRE (Evidencias Primarias de Época), se dedica en este profuso ensayo a documentar la afirmación anterior hasta demostrarla.

Seguir leyendo »

El problema de ser pobre es que ocupa todo el tiempo

Miguel Ángel Arcas

Una colección de aforismos es una forma minimalista y sintética de golpear el cerebro. El libro de Miguel Ángel Arcas, 'Los tres pies del gato', cumple sobradamente con el requisito del género de estimular el pensamiento, y lo hace, además, provocando una sonrisa en el lector, pues la reflexión dosificada que nos ofrece está preñada de sentido del humor. Valga como ejemplo este aforismo: el problema de ser pobre es que ocupa todo el tiempo. O este: cuando un hombre está hecho una ruina no hay turista que lo visite. O bien, este otro: lo peor de que alguien te cuente su vida es que al final tienes que hacerte cargo del cadáver.

La naturaleza de la escritura, el binomio ficción/realidad, la política, el esquivo problema de la verdad, el amor y la amistad son algunos de los temas que salpican este inteligente y divertido conjunto. Hay aforismos que podríamos calificar de existenciales, Vivir sucede/ estar vivo es una decisión; junto a otros más enigmáticos, cuya interpretación exige de un lector participativo que se deje llevar cómodamente por la propuesta que el yo del aforismo –en palabras del propio autor–, le plantea.

El género del aforismo se caracteriza por concitar la gozosa emoción del descubrimiento, contienen un halo poético que encierra un hallazgo epifánico; el aforismo nos deslumbra con un saber que conecta al autor con el lector, ampliando nuestra mirada sobre la realidad.

Seguir leyendo »

El desengaño de una generación

Carlos Catena

Las primeras veces que leí 'Los días hábiles', de Carlos Catena Cózar (1995), estaba en un momento laboral poco satisfactorio y leerlo me soltaba en ese escenario que ya es incluso el cliché de mi generación: el de quienes crecimos a la misma vez que crecía la economía, pasamos la adolescencia viendo que al acabar de estudiar se encontraba trabajo estable e independencia y el de quienes vimos cómo llegó nuestro turno y bajó el telón. Al volver al libro hace poco, la lectura me ha dejado en otro escenario que también he vivido como propio. Leído en un momento laboral distinto, también me parece la carta de amor (o de cariño) que alguien con trabajo y lugar de residencia inestables quiere escribirle a veces al origen.

A pesar de la cercanía que se siente al leer el poemario, podría decirse que la incomunicación es un tema base. La escritura parece la única forma de romper el silencio. En la mayoría de imágenes, la voz poética sólo mira o escucha. Y cuando habla, lo que no se dice sigue teniendo más peso que lo dicho. Las preguntas que (se) hace no se responden.

El libro se abre con un dicho popular que parece definir la situación de muchos jóvenes en la actualidad: no se pasa hambre pero no se trabaja. La memoria y el origen personal se presentan contrapuestos a un futuro impersonal: (“tras de sí [de la abuela] las tierras que sembró para nosotros / frente a mí la ciudad que no construyó nadie”). Las referencias a la familia son numerosas. La madre y aún más la abuela reciben especial atención, cariño y respeto. Y sin condescendencia. Aparecen como mujeres de origen humilde que luchan, trabajan y cuidan pero sin caer en el tópico de personajes secundarios que sacrifican todo por los demás y nunca se quejan. Son los únicos miembros de la familia que aparecen con nombre propio. Hablan por sí mismas y la voz poética necesita que ellas le hablen.

Seguir leyendo »

Una época en la que lo natural era negar: una lectura de 'La noche de Auschwitz', de Piera Sonnino

'La noche de Auschwitz' de Piera Sonnino

Piera Sonnino nunca quiso ser escritora. No fue, ni mucho menos, Ana Frank. No quiso, es evidente, haberse visto en el contexto que se propició para que ella se viera obligada a redactar 'La noche de Auschwitz'. Si nos ha llegado este texto no ha sido por su propia voluntad. Nunca lo fue. Ella, así se entiende, lo escribió para no olvidarse de aquello, para no olvidarse de haberlo vivido. En una época en que lo natural era negar. Que lo racional era pensar que nada de aquello iba con ellos. ¿Les suena de algo? Las teorías negacionistas del Holocausto. Ese escupitajo en toda la cara al siglo XX y a sus atrocidades. Que las hubo, no dejemos que se olvide. Aunque Instagram no pueda refrendarlo.

Por lo tanto, no es 'La noche de Auschwitz' un testimonio revelador de lo que pasó allí, en aquellos días en que los alemanes quisieron borrar la Historia. Es un sumidero de recuerdos repetidos en voz alta por uno de los miles de testigos de lo que sucedió. Que no quiso decirnos nada. La vergüenza que la propia familia Sonnino mantuvo hasta el final de su vida obliga a Piera, la única superviviente, a esconder el texto, su texto, su testimonio, hasta mucho después de su muerte. Culpa y vergüenza. Dos sustantivos que observo siempre que leo testimonios de los judíos supervivientes. La lectura de Sonnino, como la de Ginzburg un poco también, es la de que los judíos eran conscientes de lo que sucedería, presumían lo que vendría después de los guetos, que aquello, como decimos ahora, tenía muy mala pinta y no podía acabar bien para ninguno de los suyos. Que los nazis se la tenían jurada y, a pesar de ello, no quisieron creerlo, no asumieron el espanto que todo aquello les representaba. Que alguien quiera acabar con toda tu raza por un capricho. Que eso sucediera en el siglo XX. Que los alemanes, que estaban perdiendo mientras tanto una guerra mundial (la segunda, por cierto), hicieron todo lo imposible por tener bien repletos los crematorios a cada hora. 

Piera, una italiana corriente a la que la Historia quiso hacer protagonista de la manera más cruel, escribe su propio testimonio para ella, para que aquellas imágenes que comenzaban a diluirse en su memoria estuvieran vigentes. Para, quizás, no negarse a ella misma lo que otros le negaron. Escribió para decirse: “No, existió, al menos para mí, porque lo viví, y estas cuartillas así me lo atestiguan”. No se lo dio al mundo, ya que a ella le daba lo mismo que el mundo lo supiera o no. El Holocausto, a comienzos de los 60, ya se había negado bastante. Y continuaría siendo negado. Como tantas cosas que hoy se niegan en 2019. Y las que nos quedan por negar. Que esto solo es cuestión de cogerle el gusto. Si todo el mundo lo niega, ¿cómo sabremos que ha existido?

Seguir leyendo »

Y todo empezó a hacerse añicos

Alberto Chessa, autor de 'Un árbol en otros'

Alberto Chessa vuelve a demostrar en este libro que es una de las voces más importantes de la poesía contemporánea española. Desde su primer poemario (La osamenta) que fue accésit del premio Adonáis en 2011, hasta su penúltimo (La impedimenta), que fue finalista del Premio Nacional de la Crítica, Chessa se ha definido como un poeta de gran ambición, que no entiende el poema como orfebrería, sino como forma de pensamiento en la que el símbolo y la emoción se convierten en vías de conocimiento y de expresión.

Lo visceral, lo sensorial, lo simbólico y lo conceptual se enredan en la expresión poética del autor, como declaraba abiertamente en un poema de La impedimenta: “la mirada olfatea / y el gusto toca // pienso con la osamenta / y me vertebro con los pensamientos”. Esa línea de trabajo se vuelve a mostrar en este libro que es, no obstante, más variado en sus formas y motivos poéticos que los anteriores libros, caracterizados por una unidad simbólica central en torno a la que se desarrollaba el pensamiento. Esa diferencia respecto a sus libros anteriores se materializa en varios aspectos: por un lado, en una mayor presencia de los elementos biográficos asociados al “yo” lírico; por otro lado, en una variedad formal y expresiva mayor que en sus libros previos.

La abundancia de material biográfico, que incluye nombres y apellidos, así como anécdotas concretas tiene, no obstante, pese a su apariencia heterogénea y dispersa, unos focos o polos de atención temática que terminan ofreciendo un sentido, un discurso, algo parecido a un autorretrato o a una declaración de identidad. Trasluce la idea de madurez, de pacto con la vida, de asombro, pero también de asunción de lo inevitable como una especie de felicidad hecha de renuncias. Así, por ejemplo, la soledad esencial del sujeto frente a la realidad inasible de las cosas y del tiempo, origen de todo pensamiento trágico, se asume como un límite dentro del cual se intenta aprender a vivir, renunciando al mito de la unidad o del absoluto: “Todas las cosas andan esperando que empañemos su espejo tan solo de mirarlas. / Con apenas un par de versos se puede contribuir al desorden del mundo y su escalera. / Solo pretendo darles la vida a dos palabras / unas pocas palabras a la tarde. / Ya no disparo contra los relojes”. 

Seguir leyendo »

Escribir un presente: Insurrección, de José Ovejero

José Ovejero, autor de 'Insurrección'

Con las enésimas elecciones en el horizonte, entramos en la espiral de las campañas (pre/post)electorales y, con ellas, en el eterno retorno de la crisis económica: quien avisa (amenazante), no es traidor, dirán algunos economistas, como si realmente esa crisis no hubiera llegado para quedarse.

Con la de hace una década aproximadamente algunos críticos literarios en España llegaron a hablar de "la literatura de la crisis" (ya se sabe, con defensores y detractores). Se trataría de aquella que, aun a través de géneros y estilos dispares, buscaría plantear en la ficción cuestiones que se encontrarían entonces a pie de calle. La calle en la que se cruzan, por ejemplo, quienes han perdido el trabajo o la casa, pero también quienes siguen en su trabajo en condiciones cada vez más precarias (y no al revés) o quienes se encuentran en otros espacios (por ejemplo, un CSO, un Centro Social Okupado). Esa situación hoy no es un espejismo del pasado sino que está porque se ha quedado, y es la elegida por José Ovejero para escribir el/un presente en su última novela, Insurrección, publicada en septiembre de este año en Galaxia Gutenberg.

Ovejero es el escritor de ensayos como La ética de la crueldad (Premio Anagrama de Ensayo en 2012), de novelas como Las vidas ajenas (Premio Primavera de Novela en 2005), pero también de teatro y poesía. Y es que este escritor no ha permanecido ajeno al cruel teatro del sistema político-económico imperante, en el que la ética no tiene valor porque no tiene precio.

Seguir leyendo »