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Crónica

“Sigo siendo aquel Raphael”

Así recibió el calor de los fans murcianos Raphael

Andrés Garrido

Murcia —
25 de mayo de 2026 12:17 h

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La noche resultó veraniega en cuanto a temperatura y muy tórrida en el calor humano, que recibió a Raphael nada más aparecer en el escenario. Impecable como siempre lo ha hecho, con su chaqueta oscura de brillos, camisa y pantalón negros y los brazos abiertos en señal de agradecimiento por la asistencia y, sobre todo, por esa acogida. Uno supone que no es fácil volver a los escenarios que tuvo que abandonar durante el pasado verano, para regresar a los cuidados médicos y pasar por otro periodo de recuperación con absoluta paciencia y tranquilidad.

Raphae tuvo que volver a parar, a ponerse en manos de los médicos y reflexionar de nuevo sobre su actual momento y su futuro. Y lo ha hecho con absoluta disciplina, como todo en su dilatada vida musical. Así que cuando ya le han indicado que podía reanudar su actividad, no lo ha pensado; o sí, desde el mismo momento que recibió las pautas para su recuperación. La gira que se suspendió a mitad del pasado año, se ha reanudado y llegaba a Murcia, en la noche del pasado sábado, 23 de mayo.

Unas 6.100 personas del aforo posible en el Coso taurino de La Condomina se dispusieron a abrazar al cantante que, ya emocionado (se apreciaba en las imágenes de las pantallas del escenario) recibía ese enorme calor humano que, como la música, le da vida y fuerzas como demostró durante las dos horas de concierto. ‘La noche’ era su tema de comienzo y, ciertamente, ese título iba a ser premonitorio del enorme espectáculo que Raphael dejó a su gente en Murcia.

Con el aplauso unánime de toda la plaza taurina, el cantante se despojó de su chaqueta que depositó sobre el piano, agarró una silla que desplazó hasta el micrófono y allí la situó, mientras comenzó a desplegar su amplio repertorio de canciones, que han perfilado sus casi 70 años en la música. ‘Yo sigo siendo aquel’ fue interpretada a modo de certificación sin dudas de que continuaba siendo el Raphael de siempre. Y en efecto, lo es y de qué manera tan rotunda lo demostró.

Tomó asiento en esa silla que antes les indicaba y nos cantó otras dos canciones de su amplio repertorio: ‘Cierro mis ojos’ y ‘Digan lo que digan’. El público lo arropaba sin descanso; coreaba sus canciones y él los dejaba y sonreía en un gesto de total complicidad. Se puso de pie nuevamente y cantó ‘Mi gran noche’. Bueno, bueno. Sus seguidores gozaban y se mostraban inequívocamente raphaelistas. Uno, que ya tiene sus años, desde siempre ha escuchado aquello de “A Raphael, lo quieres o lo odias. Pero no puedes negar su profesionalidad y popularidad”. Siempre ha sido y continúa siendo así. No he sido nunca raphaelista, pero tampoco lo he odiado; simplemente me ha parecido un gran profesional de la música que ha sabido, con absoluta entrega, cuidar todo su entorno. Sus canciones, su imagen, las condiciones para actuar, sus músicos, su staff, en definitiva. Y todo ese mimo y cuidado lo ha mantenido en todas estas décadas que ha transcurrido por los escenarios del mundo. Porque a Raphael lo conocen en todos los continentes de nuestro Planeta.

Raphael, dando lo mejor de su espectáculo

Bueno, de nuevo se sentaba en la silla para cantarnos ‘Amo’ y ‘Si no estuvieras tú’, en la que gesticulaba y hablaba parte de la letra o el estribillo, como de costumbre. Es su estilo, su personalidad sobre un escenario. Luego llegarían ‘Tema de amor’ y ‘Los hombres lloran también’ (él lo hizo en diversos momentos de su concierto emocionado tal vez no ya por ese calor humano, sino por comprobar que todavía puede subirse a un escenario y emocionar y emocionarse con la música).

Les señalaba al comienzo de esta crónica, que el cantante nacido en Linares (Jaén) y trasladado a Madrid con apenas unos meses de vida, ha tenido dos momentos sumamente delicados en su salud. El primero fue en 2003, cuando los problemas hepáticos que arrastraba desde 1985 culminaron con un trasplante de hígado, del que se recuperó satisfactoriamente. Tras aquel episodio, Raphael manifestó que iniciaba su segunda vida y se hizo un promotor destacado de la donación de órganos. El segundo momento delicado fue cerca de las Navidades de 2024, mientras grababa en el programa de David Broncano ‘La Revuelta’, que tuvo que ser conducido rápidamente a un hospital donde se le diagnosticó de un linfoma cerebral del que, como todos conocen ya, también pudo recuperarse. Lo de su indisposición por una gripe veraniega surgió durante el pasado verano de 2025, en pleno desarrollo de su gira ‘Raphaelísimo’. De nuevo una parada para descansar y recuperar fuerzas. Una gira que, precisamente tras ese último episodio, se ha reiniciado y que tiene puesto su punto final en abril de 2027, unos días antes de que el cantante cumpla 85 años de su primera vida, 24 de su segunda vida.

Pero olvidemos esos momentos tan delicados por los que ha pasado Raphael, para regresar a lo que fue su concierto de Murcia. ‘Somos’ es una de las canciones que aparecieron en los años 70 y que perdura en el tiempo, como muchas otras, marcando uno de los momentos más románticos del concierto con este precioso bolero compuesto en su momento por el cantautor argentino Manuel Clavell. Le siguió un vals, ‘Padam, padam’, que mantenía la atención y el regusto de un público que había acudido, precisamente, a eso a disfrutar de las canciones de su ídolo, de RAPHAEL.

Canciones que se sucedían una a otra, sin que el cantante se dirigiera al público (sólo lo hizo brevemente, para expresar la inmortalidad de estas canciones). Agradecía con sus gestos y reverencias, eso sí, ese calor y entrega de sus fans incondicionales. Y prosiguió con ‘La vie en rose’ cantada en español, ‘Himno al amor’ y ‘Malena’, esta última un tango precioso.

Naturalmente, Raphael sabe dosificar como pocos los momentos alegres con los más románticos. Y la banda -por cierto, de primera, con pianista y teclista; batería y percusionista; chelo y violín además de coros femeninos; saxofonista y clarinetista, acordeonista y dos guitarristas además del bajista- atacó el comienzo de una pieza de The Beatles, ‘Day tripper’ para introducir una versión del famoso ‘Estuve enamorado’; compases ‘beatles’ que retomaron para finalizar esta canción. Bueno, la respuesta de los asistentes fue apoteósica.

Digan lo que digan sigue siendo Raphael

Vale. Tras el momento más festivo vuelta al romanticismo con ‘Amor mío, ‘Cuando tú no estás’ o ’Que nadie sepa mi sufrir’. Como pueden comprobar, el repertorio es un compendio de su extensísima lista de canciones que durante estas décadas ha grabado y llevado al éxito el cantante de Linares. Continuó con una pieza más intimista como ‘Llorona’, en la que fue acompañado por el piano y la guitarra española. Siguió con ‘Estar enamorado’ (de nuevo, los coros del público), ‘Ámame’ y ‘En carne viva’, que podía haber sido el final del concierto o, digamos, como el final de una primera parte.

Tras una larga y encendida ovación de esas algo más de seis mil almas que se citaron para ver y disfrutar de su ídolo, Raphael retomaba esta especie de segunda parte de su concierto para continuar con ‘Se nos rompió el amor’, ese precioso tema de Manuel Alejandro que han cantado, además de él, tantas otras voces como la recordada Rocío Jurado, José Mercé, Rosalía o David Bisbal entre otros muchos. Y continuó con ‘Qué sabe nadie’, en la que como siempre ha hecho el cantante, puso énfasis en la escasa o nula importancia que ha puesto siempre en las habladurías sin que, en efecto, nadie sepa la certeza de esos comentarios. No hay que olvidar que además de cantante, Raphael ha sido actor ya que ha protagonizado diez películas, unas cuantas series en Hispanoamérica y varios documentales, amén de colocar su voz en una producción de animación. Es decir, que también posee dotes interpretativas que desde siempre ha utilizado en sus conciertos.

Poco a poco, el final se iba acercando. Tras la breve salida de escenario coincidiendo con el final de ‘Qué sabe nadie’, el cantante regresaba a escena para recoger, de nuevo, otra muestra más del cariño y aprecio inequívoco de su público al que quiso mantener con él durante un rato más. Así que pidió a su orquesta que continuara el concierto con ‘Yo soy aquél’, ‘Escándalo’, donde el público se desató por completo, para culminar dando las gracias más grandes que un artista pueda dar a un público que lo quiere y lo atesora desde hace muchos años, con un título que para el cantante lo dice todo hacia sus seguidores: ‘Como yo te amo’.

En suma, noche con una temperatura ideal para disfrutar de un espectáculo total a cargo de una de las voces más internacionales que España ha dado al mundo, como es la de RAPHAEL. Una ocasión en la que la conexión entre músicos y público ya estaba asegurada desde el comienzo y con la que ambos disfrutaron y, por qué no, celebraron la vida. Gracias, Raphael. Y salud, mucha salud.

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