Pablo Alborán fue un kilómetro cero para Murcia
Los tiempos tan difíciles y abruptos que vivimos las personas, nos llevan a aquella necesidad que las sociedades de los siglos X y XI tenían, de buscar iconos a los que seguir para mitigar esos sinsabores de tiempos convulsos. Por entonces, esos iconos eran personajes como Carlomagno o El Cid Campeador, que se convirtieron en leyendas de esa mezcla que surgió entre la historia y el mito. Ahora, en las primeras décadas del siglo XXI, se viven en casi todo el Planeta situaciones muy parecidas; hechos que convulsionan a las sociedades y estas andan como sin rumbo o fehacientemente perdidas. En esos momentos es cuando tienen más vigencia que nunca esos iconos, mitos o leyendas. Personajes, que no por ello dejan de ser personas de carne y hueso como todos nosotros, que sin embargo poseen esa luz que nos ilumina el camino; que hacen realidad aquello de que mientras hay vida hay esperanza. Son los guías que nos sacan de la oscuridad o las tinieblas que azotan esta sociedad, para recuperar la luz y sensatez tapadas por el enorme ruido abrumador de conflictos e intereses destructores.
El lector se preguntará a qué viene tanta literatura fantástica. Pues tras presenciar lo que Pablo Alborán hizo en la plaza de toros murciana dentro del ciclo MURCIA ON en la noche del pasado viernes, 5 de junio, y tras comprobar la reacción de más de nueve mil personas que llenaron el aforo disponible del recinto, les puedo asegurar que tiene sentido esta liturgia a caballo entre la Alta Edad Media y la Plena Edad Media europea. Porque artistas como el cantante nacido en Málaga, se han convertido en los iconos sociales que las personas necesitamos para salir del bombardeo continuo y diario del excesivo ruido mediático provocado por políticos, guerras y desastres naturales o no que atormentan nuestros espíritus. Ya se sabe ese refrán de que “la música amansa las fieras”, al que habría que añadirle “y el espíritu y alma de las personas”.
Con una sensacional banda de siete músicos, Pablo Alborán apareció en un soberbio escenario (lo he descrito en más de una ocasión) espectacular para una actuación en directo, que desde el primer minuto supo acaparar y abrazar al tiempo, a todo ese público que animaba al unísono a su ídolo. Tras la introducción con referencia a Murcia, Alborán inició el despliegue de su ya extenso repertorio de canciones que lideraba Tabú, ante la que el aforo quedaba entregado sin discusión.
Tras este primer obús de ritmo y alegría, Pablo Alborán daba las gracias a las gentes de Murcia por lograr su regreso a una tierra, indicó el artista, “que siempre me hace sentir de una manera especial, que provoca el que siempre desee regresar. Esta tierra me inspira, siento todo el cariño que emanáis y espero que esta noche, de corazón os lo digo, encontréis el refugio, consuelo y la alegría que nos merecemos todos. Estamos vivos y hay que disfrutarlo”. La plaza se venía abajo. Naturalmente, después de escuchar a tu ídolo lanzar este tipo de halagos, no es para menos. Así que continuó desplegando sus canciones (la mayoría son piezas románticas) como ‘Quien’, ‘Me quedo’ el primer tema de su último disco ‘KM0 (Kilómetro Cero)’, ‘Vámonos de aquí’, para continuar con una pieza en la que Alborán solicitó que todos se pusieran de pie y bailaran con ‘No vaya a ser’. Como anécdota quiero contarles que durante esta pieza, el micrófono inalámbrico del cantante se quedó sin batería y tuvo que acudir rápidamente a los técnicos para cambiarlo por otro.
La música de Pablo Alborán pretende caminar por el pop y mezclar con otras tendencias de la denominada música latina (ritmos hispanoamericanos), pero en todo lo que escribe e interpreta siempre está el flamenco, la raíz musical de Andalucía y sobre todo de su Málaga natal. En su niñez estudió piano y canto, pero también tuvo tiempo para la guitarra clásica, flamenca y acústica. De los profesionales malagueños de la música aprendió los giros flamencos que siempre incluye en sus interpretaciones (en su concierto de Murcia hizo varias demostraciones) y domina muy bien el fiato para alargar su voz o cantar muy bajito sin desafinar (que no es fácil). En suma, la música es su vida y ha aprendido a base de trabajo y estudio, como bien recordó en un momento de su actuación en MURCIA ON.
Pablo Alborán anunció su siguiente canción. “Es una historia que no es de amor, pero viene a ser como un exorcismo al pasado porque su historia es la de algo que acaba y hay que desechar definitivamente. Por eso indico que es como un exorcismo. Pero ese final tiene que hacerse con un buen recuerdo de lo que ha sido esa historia y para eso sirve esta canción. Porque la música tiene que servirnos, también, para quitarnos mochilas”, matizó. La pieza era ‘¿Qué tal te va?’. Y en ese terreno de historias acabadas e introspección continuó el concierto, con otra de las canciones que describen esas y otras sensaciones que tan bien, según señalan sus seguidores y la crítica, sabe describir Pablo Alborán en sus letras. El tema era ‘Tanto’.
El cantautor de Málaga sabe perfectamente cómo mantener a sus seguidores muy activos en sus conciertos. Y también saber ser agradecido, como lo demostró dando las gracias a todos los que habían hecho una larguísima cola para acceder a la plaza de toros, a pesar de contar con sus entradas. Con una absoluta sencillez dijo: “La carrera de un artista no es absolutamente nada, sin vosotros. Gracias. Mi vida entera os la debo”; todo ello, mientras sonaban los primeros compases de ‘Mis 36’ incluida en el álbum que da título a esta gira internacional, KM0, que finalizará en mayo de 2027 y que además de España y algunos países de Europa, también llegará a Hispanoamérica y nueve grandes ciudades de Estados Unidos. Obviamente, Pablo Alborán habla de él mismo en esta canción en la que describe el momento de la vida en la que la madurez y reflexión, te llevan a tomar las decisiones con mayor conciencia de sus consecuencias.
Cuando se asiste a un concierto de este cantante y se comprueba que sus muchísimos seguidores -en una amplia horquilla de edades- corean durante dos horas sus letras completas, te reafirmas en lo que les señalaba al comienzo de esta crónica. Pablo Alborán es un icono inequívoco para muchas personas, porque es cercano, sencillo y sabe conectar desde el primer momento con la gente, a través no solo de su humanidad sino de sus letras y música. Sus canciones hablan de historias que nos suceden a todos cada día y son, al tiempo, sus propias historias.
Otro momento destacado fue cuando el cantante indicó que la canción que iba a continuación estaba hecha por y para los luceros de nuestra Sanidad pública; para todas esas personas que han salido adelante gracias a esa mirada que, sin poder tocarte, te abraza y se dejan la vida para salvar de la otros. Una descripción del peligro inminente que pende sobre este bien social tan preciado. Luego cambió de tercio (término muy taurino que viene bien, a propósito de celebrarse el concierto en la plaza de toros), para mantener bien atento al público. Se hizo una ronda de derecha a izquierda del escenario leyendo los muchos cartelones (algunos incluso con orna de lucecitas, muy trabajados), en los que se podían leer diversos mensajes. Uno de ellos indicaba: “Pablo, nuestros bebés quieren escucharte de cerca”. A lo que preguntó si estaba embarazada de dos y contestaron que no, que eran dos mamás que eran amigas. Las hizo subir al escenario con otra selección de mujeres de diversas edades y un niño, Raúl. Otro de los cartelones rezaba “Acho Pablo, déjame subir al escenario”, muy murciano como se puede apreciar. Mientras un encargado de Organización las recogía y hacía llegar hasta el escenario, Pablo Alborán cantó ‘Algo de mi’.
Y llegó el gran momento soñado por todos los que se arremolinaban junto al escenario. La primera chica estaba tan emocionada y no cesaba de llorar, que apenas pudo pronunciar su nombre. Le siguió Silvia, María, el pequeño Raúl al que pidió a sus músicos que lo dejaran en la zona media de las escaleras en el escenario, Sonia que venía desde Almería. Una vez todos colocados sobre los tres anchos escalones, el cantante se situó en medio de este y les dijo: “Vamos a llorar un poquito”, en referencia a la canción ‘Perfectos imperfectos’ que fue fusionando con ‘Que siempre sea verano’ y ‘Tu refugio’. Un auténtico disfrute y logro de los que, junto a él, cantaron estas piezas de Pablo Alborán. Para terminar bien el momento, un ‘selfi’ con todo el público de fondo.
Ya se había llegado a la primera hora de concierto y el público se mantenía fresco y dispuesto a continuar todo el tiempo que fuese necesario. Así que Alborán, mientras no acababa de despedir a sus seguidoras en el escenario y expresando que tendría que venirse una semanita entera a Murcia, sus músicos ya dejaban sonar los primeros compases de ‘Perdóname’, durante la que pidió al público que volviera a bailar moviendo la caderita. Pues para continuar moviendo la cadera ‘Pasos de cero’, mientras más de nueve mil voces cantaban al unísono con Pablo Alborán. Increíble, si no se está presente. Y esta parte finalizaba con una canción que, según su autor, todavía no ha estrenado y se titula ‘Tiempos bonitos’; una clara muestra de esas fusiones con ritmos latinos que Alborán utiliza en sus creaciones.
Con ‘Saturno’, Pablo Alborán volvía a abordar el amor (prácticamente en todas sus canciones, sus letras abordan esta temática desde diversas perspectivas o experiencias vividas). A esta pieza le siguieron gritos de “¡Pablo, Pablo!” y una confesión del artista, en la que confirmó que “la música sigue siendo un instrumento muy potente para combatir situaciones difíciles. Para mí, para mi burbuja es una inmensa satisfacción comprobar que cabe tanta gente”. Bueno, bueno. Hasta se emocionó y el público era el borde de esa enorme burbuja. Las canciones continuaron sonando con ‘Solamente tú’ que, según confesaba Pablo Alborán, “siempre que la canto me tiembla la voz, porque me recuerda mis primeras actuaciones de garito en garito; de sala en sala con mi guitarra a cuestas y el trabajo que, gracias a vosotros y a otras muchas personas en otros lugares, me han traído hasta aquí. Gracias a mi equipo, me puedo subir cada día a un escenario y regalaros mi música. Gracias a todos los que trabajan hoy y siempre, para hacer posible estos conciertos y, por supuesto, a todo el público sin cuyo apoyo esto no sería así”.
Canciones con mucho sabor flamenco como ‘Por fin’, se pudo presenciar imágenes de un Pablo niño, de cuando le gustaba cantar rock o participaba en mini conciertos de piano. En suma, un compendio de su trayectoria musical y estudiantil hasta que triunfó con su primer disco. Un preludio, para que sonara el tema que titula su séptimo álbum de estudio: ‘Kilómetro Cero’. Su letra, al comienzo, ya indica que tras un tiempo de descanso se vuelve a retomar el trabajo. Una serie conformada por ‘Prometo’, ‘Copiloto’, ‘Vívela’, ‘La fiesta’ otra pieza con tintes latinos o ‘La vida que nos espera’ conformaron la recta final de su concierto, que culminó con ‘Si quisieras’.
En definitiva, una noche mágica para las algo más de nueve mil personas que asistieron, bailaron y cantaron todas las creaciones con Pablo Alborán, en su Gira Internacional ‘KM0 (Kilómetro Cero)’, que arrancó el pasado 2 de marzo en Santiago de Chile, y que durante los próximos meses del verano se desarrollará por diversas ciudades españolas y de Portugal. Sin duda, Pablo Alborán es uno de nuestros mejores y más destacados cantantes de las últimas generaciones españolas que puede ser -y es una opinión personal- el relevo de otra primerísima figura que nos visitó no hace muchas fechas, Raphael, cuando éste decida finalizar su presencia escénica. De momento, ambos colocan a España en unos muy altos niveles de los denominados cantantes románticos. El mundo, ahora, es de Pablo Alborán.
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