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Murcia y aparte es un blog de opinión y análisis sobre la Región de Murcia, un espacio de reflexión sobre Murcia y desde Murcia que se integra en la edición regional de eldiario.es.

Los responsables de las opiniones recogidas en este blog son sus propios autores.

La verdad evidente

Fragmento de la Declaración de Independencia de Estados Unidos

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Sostengo como evidente esta verdad: que todos los hombres no son creados iguales, pues son dotados por su Creador de facultades diferentes: uno es sano y otro enfermo, uno es sabio y otro necio, uno es fuerte y otro débil. Que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza no confieren igual potencia para desarrollar la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Que la semejanza entre los hombres se asemeja a la de Heracles e Íficles, quienes nacidos del mismo vientre habían de tener destino tan dispar.

Sostengo como evidente esta verdad: que todos los hombres no nacen iguales, pues unos vienen de alta cuna y otros de la indigencia. Que ya antes de nacer la fortuna condiciona la estación que ocupará el hombre, quien no sin gran esfuerzo puede sustraerse al destino que le viene marcado. Que quien nace a la opulencia goza de bienes que le están vedados al pobre. Que algunos luchan por riquezas, gloria y parabienes, mientras otros se han de contentar con lograr el diario sustento.

Sostengo como evidente esta verdad: que no se observan en la vida derechos inalienables que nadie pueda quitar. Que toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a hacer padecer que a hacer justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Que una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, cualquiera que sea la época y el lugar.

Que los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados, y que se instituyen entre los hombres para garantizar los derechos de estos, traicionan su función imponiéndose por la fuerza contra sus propios ciudadanos. Que lejos de servir al pueblo, ejercen la tiranía, restringen las libertades, se alían con los poderosos en nombre de la libertad de mercado y actúan en contra de los menesterosos a los que habían de socorrer.

Sostengo como evidente esta verdad: que cuando el pueblo, de acuerdo con la soberanía que le es propia, se ha dado a si mismo gobiernos según principios democráticos, ha elegido regidores de entre sus propios ciudadanos para ejercer las funciones de gobierno, y que tan pronto estos regidores se han visto en situación de poder abusar de sus conciudadanos han olvidado su origen y su función, imitando el comportamiento de príncipes cuya cuna les impelía a creerse por encima de la ciudadanía, resultando por tanto indignos de ser gobernantes de un pueblo libre.

Sostengo como evidente esta verdad: que cuandoquiera el pueblo ha invocado su derecho, su deber, a derrocar un gobierno despótico y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad, cuando ha recurrido a la revolución para instaurar un nuevo orden político que proteja el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, nuevos amos se han impuesto, quienes en nombre de esa misma revolución han redoblado la servidumbre.

Que en nombre de la revolución han atentado contra la vida con guillotinas, con fusiles, mediante la provocación de hambrunas y con purgas ciudadanas.

Que en nombre de la revolución han atentado contra la libertad, han esclavizado a los ciudadanos en gulags y en campos de concentración, han construido muros que dividen ciudades y separan familias, han convertido a los ciudadanos en delatores de sus hermanos y han emprendido guerras en las que muere su pueblo en el pérfido intento de esclavizar al vecino.

Que en nombre de la revolución han perseguido la búsqueda de la felicidad instaurando regímenes de terror, generando gran pobreza y sumiendo en el horror.

La igualdad y los derechos postulados en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos no son un punto de partida, sino un punto de llegada. Incluso puede que sólo sean una referencia hacia la que tender asintóticamente, acercándonos sin jamás lograr alcanzarlos. Los gobiernos y las revoluciones cuya función es hacer estos valores efectivos reproducen fácilmente patrones tiránicos, necesitando una vigilancia constante por parte de un pueblo activo políticamente. Sólo avanzaremos hacia la igualdad y hacia los derechos que dignifican al hombre si nos esforzamos activamente en hacerlo, habiendo reconocido previamente que partimos de una situación de desigualdad y de injusticia que hace necesario el esfuerzo. Si damos por sentado que la igualdad y los derechos son evidentes y que se van a sostener por sí solos mientras disfrutamos de pan y circo, se impondrá la tiranía. 

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4 de julio de 2021 - 06:00 h

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