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El adelanto de las generales condiciona la negociación de un gobierno del PSN en Navarra con el apoyo de EH Bildu

María Chivite en su discurso en la noche electoral de este domingo.

Rodrigo Saiz

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En la madrugada de este lunes, pocos minutos después de conocerse los resultados definitivos de las elecciones forales que dieron la victoria a UPN, pero sin posibilidades de conformar un Gobierno con mayoría, la socialista y actual presidenta de Navarra, María Chivite, fue clara: “Queremos liderar un Gobierno progresista con nuestros actuales socios y es a ellos a los que nos vamos a circunscribir para seguir hablando y conformar un gobierno”. Sería un Ejecutivo con Geroa Bai (coalición de Socialverdes y el PNV) y Contigo Navarra (Podemos, Izquierda Unida, Batzarre, Berdeak Equo y Alianza Verde) que, al igual que en 2019, dependería del apoyo de EH Bildu. Ese escenario, que parecía fácilmente reeditable en las próximas semanas, puede verse alterado tras el anuncio de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones generales al 23 de julio, lo que podría condicionar, no sólo el próximo Gobierno de Navarra, sino varias alcaldías donde EH Bildu necesita de los votos socialistas para liderar los ayuntamientos.

En 2019, Chivite echó un pulso a Ferraz, que no veía con buenos ojos nada que tuviera que ver con la ayuda -ni siquiera por omisión- de EH Bildu. Y fue investida presidenta de la comunidad foral con las abstenciones de cinco de los siete parlamentarios de la coalición abertzale, suficientes para lograr más síes que noes en la segunda votación. Lo logró sin romper el veto que ella misma había fijado de no hablar ni negociar un acuerdo de Gobierno con EH Bildu. Así, EH Bildu no ha formado parte del Ejecutivo navarro esta legislatura, pero sí que ha sido socio recurrente del Ejecutivo foral para alcanzar mayorías en pactos “puntuales” que han permitido, entre otras cosas, sacar adelante cuatro presupuestos.

Ese mismo escenario podría complicarse en un contexto de campaña de unas elecciones generales en el que la dirección del PSOE podría tratar de frenar una investidura de Chivite con los apoyos de EH Bildu por el frente político que genera en Madrid cualquier acercamiento de los socialistas a la coalición abertzale. Tal es así que el temor de un nuevo 'agostazo' -cuando Ferraz frenó en 2007 un acuerdo que el PSN tenía cerrado con Nafarroa Bai para evitar un nuevo Gobierno de UPN- ya comienza a sobrevolar Navarra. Y es que un hipotético Gobierno entre PSN y UPN sumaría 26 parlamentarios, mayoría absoluta en el Parlamento foral, un escenario que eso sí, desde el PSN descartan de plano.

“Es un escenario que no era previsible anoche y nos preocupa que haga que no lleguen a buen puerto los compromisos adquiridos por los socios de Gobierno”, ha indicado la expresidenta y socia del gobierno de María Chivite esta legislatura, Uxue Barkos, de Geroa Bai, quien ha apremiado al PSN a que comunique “cuanto antes” su decisión sobre los pactos de gobierno. “Las decisiones se tienen que tomar desde Navarra”, ha solemnizado.

La negociación del próximo Gobierno foral coincidirá con la precampaña de las generales lo que condicionará los posibles pactos, tal y como deslizan desde las filas socialistas. La primera fecha en el calendario es el 16 de junio, día en el que se constituirá el Parlamento foral y en el que tendrá que haber un acuerdo para la conformación de la Mesa. En 2019, PSN y Geroa Bai pactaron a última hora que la coalición vasquista ostentará la presidencia de la Cámara -que recaló en Unai Hualde, del PNV- y supuso el primer paso del posterior acuerdo de Gobierno que firmaron semanas después.

A partir de ahí, los socialistas manejan varios escenarios. Llegar al inicio de la campaña (7 de julio) con un Gobierno ya conformado o estirar la negociación hasta pasadas las elecciones generales para que un hipotético apoyo de EH Bildu no pudiera utilizarse como argumento conta el PSOE en la campaña. Desde el PSN, por el momento, parecen decantarse por la primera opción. “No sería lógico no tener un Gobierno antes del 23 de julio. Si estamos intentando reeditar el Gobierno con los mismos socios porque dan los números, no sé a qué podemos esperar para no hacerlo”, ha señalado el secretario de organización del PSN, Ramón Alzórriz.

Con todo, hay una figura clave en esta fontanería política y que hace que Ferraz y PSN no sean exactamente dos órganos independientes. Santos Cerdán es uno de los más estrechos colaboradores de Sánchez en Madrid y, a la vez, el gran valedor de Chivite en Pamplona. Ambos proceden del sur de Navarra, de la Ribera, y ambos pelearon en los tiempos del 'agostazo' para que el partido pudiera tener autonomía en la comunidad foral para no caer en la dependencia total de la derecha regionalista.

El PSN decidirá quién se lleva la alcaldía de Pamplona

Pero la conformación del Gobierno de Navarra no es lo único que puede verse comprometido. El 17 de junio el PSN tendrá que decidir quién regenta la alcaldía de Pamplona durante los próximos cuatro años, si Cristina Ibarrola (UPN), que ganó las elecciones; o Joseba Asiron (EH Bildu). Se trata de un escenario muy similar al de cuatro años atrás. Entonces el PSN no apoyó a EH Bildu en reciprocidad por sus acuerdos en el Gobierno navarro y permitió 'de facto' que gobernara la derecha. Pero ahora las exigencias han cambiado. Asiron ya ha anunciado que pedirán a los socialistas que correspondan con la alcaldía el apoyo que EH Bildu les ha dado esta legislatura en el Parlamento. Es una circunstancia que también reclaman Geroa Bai y Contigo Navarra para devolver el bastón de mando “a la mayoría progresista”.

Este escenario se antoja complicado. El sistema electoral de las municipales prima al ganador, que puede lograr la alcaldía por ser la lista más votada. Para que Asiron fuese investido alcalde necesitaría del apoyo expreso del PSN, un trance difícil de justificar ante Ferraz en plena campaña y que podría propiciar una nueva imagen del Chupinazo que da comienzo a los Sanfermines el seis de julio desde el balcón del Ayuntamiento con un alcalde de EH Bildu y con la ikurriña ondeando en la plaza.

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