Estella dedica una plaza a Manuel de Irujo, el único ministro del PNV en la historia de España
La localidad navarra de Estella ha dedicado una plaza a Manuel de Irujo, dirigente del PNV, natural de esa población y único ministro de ese partido en la historia de España. Lo fue durante la Guerra Civil y ocupó la cartera de Justicia. Hace unas semanas se conoció también que el Gobierno vasco va a recuperar un premio que lleva el nombre de Irujo.
El PNV ha destacado que se cumple de esta manera un “acuerdo municipal adoptado hace casi dos décadas” y ha señalado que continuará trabajando para que “se complete el reconocimiento institucional aprobado en su día con la construcción de una estatua” dedicada a este personaje histórico. Según recuerda la formación fue en 2006 cuando se aprobó en el Ayuntamiento de Estella una moción, impulsada por el grupo municipal del PNV, para que “la futura plaza o calle resultante de la urbanización del solar ocupado por Renolit Hispania llevara el nombre de Manuel de Irujo”.
La moción destacaba la figura de Manuel de Irujo como “una referencia ética y política para las nuevas generaciones”, subrayando “su lucha por la paz, la concordia, la solidaridad, el entendimiento entre todas las gentes, y su extraordinaria labor en las dificilísimas circunstancias de la guerra en la que como ministro buscó humanizar aquella contienda espantosa, impedir los fusilamientos, acabar con las checas y los asesinatos al amanecer, así como tratar de que siempre se conmutaran las penas de muerte y prevaleciera la justicia sobre la venganza”. El PNV de Estella ha valorado “muy positivamente” que, tras la urbanización de la plaza, “se haya cumplido el acuerdo adoptado en 2006 y que la ciudad rinda ya homenaje a una de las figuras políticas más relevantes de Navarra en el siglo XX, cuyo humanismo y compromiso democrático trascienden su tiempo”.
Nacido en Estella en 1891, un entorno carlista en la época, se formó como jurista en Bilbao y, al regresar, impulsó las estructuras del PNV en Navarra. En la II República, impulsó la redacción del primer Estatuto de autonomía vasco, que en un primer momento iba a incorporar a Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. Al poco de estallar la Guerra Civil y con parte del territorio vasco ya perdido, en septiembre de 1936 Irujo accedió a ser ministro sin cartera de un Gobierno de concentración encabezado por el socialista Francisco Largo Caballero a cambio de la aprobación del Estatuto vasco, que efectivamente se produjo en esas fechas. Después, al poco de producirse el bombardeo de Gernika, pasó a ser ministro de Justicia de España, ya con Juan Negrín como presidente del Ejecutivo. Tras siete meses en el cargo, salió del Gobierno para regresar un tiempo después, ya en 1938, de nuevo sin cartera.
Sostiene la Real Academia de la Historia que Irujo, desde el Gobierno de España, “puso especial empeño en conseguir que cesara la persecución religiosa y que se normalizara el culto” en la zona republicana. Después, se vio forzado a emprender el exilio. Simbólicamente, fue también ministro español de Industria en 1945 del Gobierno republicano que se siguió reuniendo en el extranjero. A la muerte de Franco, regresó a España. Con 86 años, fue elegido senador por Navarra en las elecciones constituyentes al frente de una coalición del PNV con otras fuerzas nacionalistas y de izquierdas. Participó en las negociaciones del Estatuto de 1979, ya solamente para Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, y ese año fue elegido parlamentario foral. Falleció en 1981, a los 90 años.
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