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Pamplona lanza el Chupinazo de los Sanfermines con un homenaje a los sanitarios: “Espero que no se me salten las lágrimas”

La plaza Consistorial de Pamplona, durante el Chupinazo.

Rodrigo Saiz / Fushan Equiza

Pamplona —
6 de julio de 2026 12:03 h

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Pamplona ha lanzado ya el Chupinazo con el que se da paso a nueve días y un total de 204 horas de fiestas de San Fermín. El prendido del cohete anunciador ha corrido a cargo este año de Clint Jean Louis Fernández y Araceli Sergio Aguilera, de la Subdirección de Urgencias de Navarra.

“¡Pamplonesas, pamploneses, viva Sanfermín, iruindarrak gora Sanfermín!”, han coreado a dos voces los representantes de Urgencias, que en la votación popular que cada año organiza el Ayuntamiento de Pamplona lograron 3.775 votos de los 11.740 emitidos (un 32.15%).

“Muy emocionada, espero que no se me salten las lágrimas”, reconocía instantes antes de lanzar el cohete Araceli Sergio Aguilera. “Es un honor representar a todos los compañeros sanitarios navarros, a toda la Sanidad navarra”, ha añadido.

Más de 14.000 se han congregado en la plaza Consistorial -de apenas unos 1.100 m2 este lunes. A las ya tradicionales banderas de Navarra y la ikurriña desplegadas en la plaza, este año también se han sumado varias banderas de Palestina y pancartas con mensajes de solidaridad como 'Stop genocide' y contra Israel. También se ha desplegado una pancarta que pedía la liberación de los presos de ETA.

Las fiestas de San Fermín son unas de las más conocidas e internacionales del mundo desde que el escritor y premio Nobel Ernest Hemingway las popularizó a través de su novela Fiesta, de la que este año se cumple un siglo de su publicación. Durante los nueve días de Sanfermines Pamplona, ciudad de poco más de 200.000 habitantes, ve multiplicada por cuatro su población.

Antes del Chupinazo, el almuercico

Mesa de almuerzo en San Fermín

Desde horas antes del lanzamiento del Chupinazo, miles de personas se han reunido con sus ‘cuadrillas’ —como se denomina en Navarra y Euskadi a los grupos de amigos “de toda la vida”— para el tradicional ‘almuercico’. Una copiosa comida antes del Chupinazo que se desarrolla en las calles de la propia ciudad, peñas o bares. Huevos fritos, jamón, magras con tomate, chistorra frita, ensalada… es el menú habitual.

Tres hombres “no tan jóvenes”, como se describen ellos mismos, ocupan parte de la mesa en la que almorzarán casi una quincena de personas. “Me he levantado a las 8.00 de la mañana” para preparar todo, cuenta uno de ellos, que vive en el portal de enfrente. Asentados a mitad de la calle Calderería, han “bajado con las mesas, los tableros y todo”, para coger fuerzas nada más empezar San Fermín. “Hoy tenemos ajoarriero, magras con tomate, ensaladilla rusa, algunas tortillas de patata, jamón y vino”, cuenta. “Llevamos haciendo esto desde que tenía 18 años”, época en la que todavía se atrevía a vivir el chupinazo después de la comilona. “Almorzábamos y nos metíamos hasta adentro”. Ahora no, “[este año] va a ser todo desde aquí, estamos un poco mayores, ¿no me ves las canas?”, interpela el hombre de ahora 38 años a este medio. “Comemos, vemos la gente pasar y estamos súper bien”, afirma mientras se recoloca en la silla.

Cuadrilla de amigos preparando el almuerzo en la calle Calderería

Otros pamploneses, y algunos turistas, optan por almorzar, pero a mesa puesta. Un plan que hay que asegurarse con mucha antelación. En un famoso restaurante de la plaza del Castillo, retiran todas las mesas, sillas y mobiliario. Al igual que la mayoría de locales de hostelería. “Todo lo de dentro se convierte en discoteca y solo damos comidas en la terraza”, explica el camarero, que es “su primer San Fermín” y no sabe “qué esperarse”. La mayoría de las mesas, preparadas para servir los almuerzos, llevan reservadas desde hace meses. A pesar del alboroto, “hay gente un poco despistada” que pocas horas antes de que suene el cohete que inaugura las fiestas pregunta “por una mesa”. “Alguna turista asiática ha venido preguntando, pero ya ves… Imposible”.

Los que no optan por el almuerzo, la mayoría de ellos turistas, nacionales y extranjeros, aprovechan las horas previas para tantear “la zona cero” del comienzo de los Sanfermines.

“Ella y yo somos de México, pero ellos de Uruguay y también de Chile”, presenta uno del grupo de los cinco amigos que permanecen sentados en medio de la plaza del Ayuntamiento hacía las 9.00 de la mañana. Los jóvenes, que se han “conocido de erasmus” en Madrid, han llegado a la ciudad a las 6.00 de la mañana y pretenden aguantar 24 horas “sin descanso” en la capital navarra. ¿El objetivo?, “volver mojados, empapados porque la gente te tira cosas y borrachos en el bus” de regreso. “Hemos dado una vuelta y comprado cosas, llevamos sentados aquí como 40 minutos”, cuenta una de las jóvenes mientras protege, al igual que sus compañeros, la botella de litro y medio de sangría entre las piernas. “Queremos ver [el chupinazo] desde el epicentro”, añade, cuenta que planeó el viaje cuando descubrió la fiesta “por Tik Tok” y pensó que quería estar “allí”. En la experiencia, les va a faltar “la carrera de toros”. “Pensábamos que era hoy, pero al parecer no. Es mañana”, confiesa con cierto tono de pena por su despiste.

Grupo de amigos esperando el chupinazo en la plaza del Ayuntamiento

Otros, aunque han llegado con mucha antelación a la plaza del Ayuntamiento, no aseguran quedarse hasta el medio día. “No lo tenemos claro todavía”, explica un hombre de unos cuarenta años de Vigo que permanecerá en la ciudad hasta el día 10 de julio junto con su pareja. “Si hay demasiada vorágine” abandonarán la plaza Consistorial, añade ella con seguridad, aunque por ahora está cómoda. “La multitud de gente y el ambiente que hay ya a las 9:30 es una pasada”, cuenta con ilusión. Sin embargo, a diferencia de las generaciones más jóvenes, en sus planes no entra el exceso de tinto. “Queremos verlo todo, el ‘ambientito’ y la gente, pero [con esta edad] no hemos venido de borrachera. Siempre he querido venir a los Sanfermines y le decía a ella que venía 20 años tarde”, asegura el hombre con cierto anhelo.

Minutos después, la Policía Municipal comienza a cortar los accesos a la plaza del Consistorio, formándose algunos tapones por la multitud que tenía pensado acudir a ver despegar el cohete. Entre las personas agolpadas en la calle Nueva por el cordón de seguridad, se encuentran Beth y su marido, una pareja de Carolina del Norte (Estados Unidos). El hombre, de unos cincuenta años, ha venido a Pamplona para “correr los toros” tres días, aunque permanecerá junto a su pareja hasta el 11 de julio. “Veía los encierros desde que era pequeño y estoy entusiasmado”, entona el hombre en un inglés ronco. Aunque como “es su primera vez”, sujetando un mapa de papel de la ciudad con el recorrido taurino marcado, confiesa que no sabe en “qué tramo correr”. “Por aquí la calle es ancha, ¿verdad?, pregunta a elDiario.es/Navarra mientras indica con su dedo el recorrido de Mercaderes. A las casi 11.00 de la mañana, pocos metros de la primera línea de agentes de seguridad, el hombre cuenta que ”al mediodía quería ver [el chupinazo] allá“, explica señalando con el dedo el final de la calle, ”la celebración y la ciudad, pero no sé qué está pasando“. ¿Qué espera este matrimonio de las fiestas aparte del encierro?, ”salir de fiesta“, pero con moderación. ”Sin beber mucho“, afirma Beth convencida.

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