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Miguel Ángel Revilla, el político incombustible que pelea por hacer historia tras 40 años como candidato

El líder del Partido Regionalista de Cantabria busca su primer triunfo electoral y convertir a la formación política que fundó hace cuatro décadas en primera fuerza

Revilla, que ha ejercido tres legislaturas como presidente y dos como vicepresidente gracias a sus pactos con PP y PSOE, quiere culminar su carrera con una victoria

A sus 76 años, el veterano dirigente regionalista llega al 26M como favorito en todas las encuestas, que pronostican que podrá elegir socio para garantizar su investidura

Revilla pide resultado "espectacular" para no depender de otros tras el 26M

Revilla durante un mitin del PRC en la campaña electoral del 26M. | EFE

"¡Venga, que falta muy poco! ¡Lo estamos rozando con los dedos! ¡El 26 de mayo haremos historia!", arenga Miguel Ángel Revilla a sus fieles en cada mitin de campaña. El secretario general del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) y candidato a la reelección como presidente autonómico sabe que está a punto de lograr su primera victoria después de cuatro décadas como cabeza de cartel y afronta la convocatoria electoral del próximo domingo como la cima de su dilatada carrera.

El veterano político, que el pasado mes de enero cumplió 76 años, llega a esta cita con las urnas en su mejor momento: su partido aparece como favorito en todas las encuestas, con la posibilidad de convertirse en primera fuerza política en Cantabria desde su fundación, y el reciente éxito en las elecciones generales, donde el PRC consiguió su primer representante en el Congreso de los Diputados, augura un resultado espectacular para los regionalistas, que aspiran a gobernar de nuevo con las manos libres para elegir a sus socios.

Y es que Miguel Ángel Revilla (Polaciones, 1943) ha sido presidente de Cantabria durante tres legislaturas en coalición con el PSOE y otras dos ha ejercido como vicepresidente tras un pacto con el PP -sumando 20 años en el poder de los últimos 24, con el paréntesis de una mayoría absoluta por el 'tsunami popular' de 2011-, pero nunca ha ganado las elecciones, una espina clavada que espera sacarse el 26M para anular la crítica más habitual entre sus detractores y poner el broche de oro a una trayectoria que anticipa que está a punto de concluir.

Para ello, el PRC de Revilla cuenta con un suelo electoral muy consolidado. Desde los comicios autonómicos de 2011, los regionalistas están instalados en un cómodo 30% del porcentaje de voto, rozando siempre las 100.000 papeletas. Además, su poder municipal no ha parado de crecer en todos estos años y actualmente gobiernan en la mitad de los 102 ayuntamientos de Cantabria, con una gran implantación en el ámbito rural. Simplemente con conservar esos números se aseguran el triunfo. La victoria puede llegar por el batacazo de sus rivales, principalmente el PP.

Hasta el momento, la aparición de nuevas formaciones políticas de ámbito nacional -primero Podemos y Ciudadanos, ahora Vox- no han hecho mella en su electorado, lo que, unido a la fragmentación y el desgaste que han sufrido las marcas de PP y PSOE, deja al PRC con el camino despejado para anotarse una victoria que sería histórica, acabando con la hegemonía popular en Cantabria.

Revilla en la noche electoral de 1995, año al que accedió por primera vez al Gobierno de Cantabria. | PRC

Revilla en la noche electoral de 1995, año al que accedió por primera vez al Gobierno de Cantabria. | PRC

Figura mediática

Revilla es el parlamentario más antiguo en la Cámara regional, ya que ejerce como diputado autonómico de forma ininterrumpida desde 1983, y su popularidad, acrecentada por sus múltiples apariciones televisivas en programas de todo tipo, le ha permitido mantener un crecimiento constante en las urnas. A lo largo de su dilatada carrera política, ha pasado de los dos diputados y menos de 19.000 votos que cosechó en su primera cita electoral a los 12 escaños y casi 100.000 papeletas que sumó en la última convocatoria.

Su caso es único en la política española. Ningún otro dirigente acumula más años en primera línea y con un liderazgo tan férreo al frente de un partido del alcance y la proyección del PRC, que fundó hace 40 años y que encabeza desde entonces. Ha sido el protagonista de la actualidad de Cantabria durante décadas y, pese al desgaste de la edad y de los años en el poder, llega a los comicios del 26M con las máximas expectativas.

Su salto a todas las televisiones del país, que ha influido decisivamente en su posterior éxito electoral, vino ligado a sus revelaciones sobre la boda real entre el entonces príncipe Felipe y Letizia Ortiz, a la que acudió por su condición de presidente de Cantabria.

Desde entonces, sus chascarrillos, sus anécdotas personales, sus análisis de actualidad o reivindicaciones políticas han ocupado muchos minutos en prácticamente todas las cadenas, desde programas de humor a informativos. Aún hoy, sigue presumiendo públicamente de las grandes audiencias que cosecha cada vez que aparece en la pequeña pantalla. "Soy un valor seguro", bromea.

También aprovechando su tirón mediático, en su breve etapa en la oposición comenzó a publicar libros, una actividad editorial que le ha reportado críticas de sus rivales y grandes beneficios económicos al convertirse en 'superventas' casi con cada nuevo lanzamiento. Sus presentaciones por toda España, acompañadas de firmas de ejemplares, suelen estar abarrotadas de público, que lo aclama más fuera que dentro de las fronteras de Cantabria.

Para corroborar este tirón mediático, personas de su entorno cuentan, entre risas, que durante la campaña de las elecciones generales del 28 de abril, -a las que los regionalistas concurrían únicamente en la circunscripción de Cantabria-, fueron muchas las llamadas que recibieron en la sede del PRC desde distintos puntos de España -Málaga, Tenerife, Murcia...- solicitando la papeleta porque "querían votar a Revilla". La anécdota se completa con una precisión: aunque Revilla aparecía en todos los carteles electorales y no se separó ni un minuto de su candidato, él no se presentaba a esas elecciones.

Miguel Ángel Revilla | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE

El líder regionalista en su despacho en la sede del Gobierno de Cantabria. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE

Última oportunidad

De momento, Revilla no ha cambiado de estrategia durante la campaña del 26M y está aprovechando su alto grado de popularidad para apurar todas sus opciones. Acompañado de sus candidatos municipales, recorre una vez más todos los pueblos pidiendo el voto, intentando arañar unas papeletas que lo dejen lo más cerca posible de la mayoría absoluta, aunque él mismo reconoce que el próximo Gobierno de Cantabria "volverá a ser bipartito". Acostumbrado a ese tipo de negociaciones y curtido en ejecutivos de coalición, no parece preocupado por ello.

Sin embargo, sí quiere sentarse a la mesa a partir del 27 de mayo con un respaldo mayoritario que le permita elegir a sus socios. Sus relaciones en los últimos tiempos con la nueva dirección del PSOE surgida de las primarias han sido bastante tormentosas, por lo que no cierra la puerta ni a Partido Popular ni a Ciudadanos, pero reconociendo a los socialistas, más aún después del triunfo de Pedro Sánchez a nivel nacional, como "socios preferentes".

Su tirón mediático le permite también salirse de los tópicos de campaña. En el arranque de esta última estuvo sentado durante horas en una carpa situada en la Plaza del Ayuntamiento de Santander, en pleno centro neurálgico de la ciudad, firmando autógrafos a los muchos ciudadanos que hacían cola. Ha repetido en varias ocasiones la experiencia y asegura que en los últimos días ha estampado cerca de 15.000 firmas en objetos de lo más diverso. Los que pasan por el stand regionalista se van con el saludo de Revilla, un pin con la bandera de Cantabria, un frisbee... y las papeletas del PRC para el 26M.

Y es que el actual presidente de Cantabria y candidato a la reelección está volcando todos sus esfuerzos en Santander, ya que es consciente de que la capital le ha dado la espalda reiteradamente durante todos estos años. Su porcentaje de voto en la ciudad en la que vive más de un tercio de los habitantes de la autonomía es significativamente inferior al del resto del territorio, lastrando sus resultados.

Tras las elecciones, si logra repetir en el Gobierno como dan por hecho incluso sus rivales, tendrá que afrontar una patata caliente que no ha querido abordar nunca: su sucesión. Revilla insiste una y otra vez en que esta es su última oportunidad, que será la última vez que concurra como candidato en las elecciones, que no quiere hacer campaña con 80 años y sin estar en plenas condiciones. Aunque este argumento lo ha repetido en otras ocasiones, parece que esta vez sí será la definitiva, y los nombramientos de su Ejecutivo pueden dar pistas. Hasta ahora, su omnipresencia ha cerrado el camino a cualquier aspirante y los regionalistas temen por el día después de su retirada.

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