Ayuso, el misil de Putin

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

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El poder arbitrario es más fácil de establecer sobre las ruinas de la libertad maltratada por el libertinaje

George Washington

Los planes de Vladímir Vladimirovich no podían ir mejor. Sus armas no son la artillería, la infantería ni el poderío aéreo. Ni siquiera el gas es su arma letal. Su arma más preciada es la que la presidenta de la Comunidad de Madrid representa. Su arma letal es la incapacidad de la sociedad europea para asumir el sacrificio. Putin nos conoce mucho mejor que nosotros a él.

Las infantiles declaraciones de Ayuso, reconociendo que cualquier estupidez es mejor que confluir en algo con el adversario político, son el caballo de Troya del ruso. Él solo está aguantando, esperando a que nos desintegremos ante sus ojos. Espera que la unidad de las naciones que conforman la Unión Europea se resquebraje y para eso cuenta con el socavamiento que las oposiciones de cada país, y sobre todo determinadas oposiciones a las que conoce de sobra, van a realizar para poner a los gobiernos democráticos en la tesitura de actuar como es debido y arriesgarse a perder las elecciones o bien gobernar como las encuestas manden, y mandarnos a todos al carajo de la vela.

La pugna italiana va de eso y ojo con Italia, que ya fue pionera en el desastre anterior. Ayuso se suma a esta corriente del cataclismo que niega los problemas, o los soslaya, y que saca pecho de hacer el imbécil. Ni Abascal lo hace mejor. Ayuso y sus asesores lo bordan. Para mí amparados en la estulticia del que no considera que se esté jugando nada más importante que el poder. Nos jugamos mucho más. Tal vez cosas que les importen un rábano, al menos hasta que prueben las consecuencias.

Lleva razón Ayuso: modificar las temperaturas por decreto ley produce incomodidad, apagar las luces es triste, sacrificarse es una mierda. Dicho lo cual, un gobernante deja de ser útil cuando no es capaz de reconocer el momento del sacrificio. “Sangre, sudor y lágrimas”, dijo Churchill. “Caña, aire y corbata” no está a la altura épica del reto. La racionalidad, siempre la racionalidad. Tanto que su propio líder, Feijóo, ya recomendó hace unas semanas medidas para bajar el consumo energético. El partido que asumió a los hombres de negro no está dispuesto a hablar de los hombres del abanico y la bolsa de agua aunque también es un tema de dinero, además de muchas otras cosas, ese sujeto que tanto les toca cuando se menciona.

Permita Ayuso, que definitivamente ha leído muy poco –tal vez por falta de tiempo, es difícil gobernar a una edad tan absurda–, que tampoco los ingleses deseaban morir de frío o desayunar Bovril untado en el pan racionado, y que su Chamberlain cerró demasiado tiempo los ojos a la realidad. Tampoco los estadounidenses debieron abrazar con gusto el sacrificio de sus jóvenes, el racionamiento ni tantas otras cosas. La vida es algo más que el momento inmediato y el deseo a saciar. La vida llega y te da la vuelta de un día para otro y tu escaparate es un agujero hecho por un misil. Estamos en guerra, estimada señora, una guerra en primer estadio, pero una guerra. Tampoco es aplicable el principio de los que creen que claudicando se obtendrá el favor del agresor. Demasiados datos históricos avalan la postura de la Unión Europea. Nadie que conozca la historia del siglo XX a fondo puede aceptar que ningún estado decida violentar unilateralmente fronteras –alegando lo que sea– porque todos sabemos en qué puede derivar tal codicia. El apaciguamiento del XXI no tiene cabida sino para los ignorantes.

Ayuso es un arma de guerra porque está haciendo exactamente lo que Putin desea. Ayuso es una populista de baja estofa y por eso el líder de su partido, que es de otra generación y debe tener otra perspectiva, no puede asumir estos dislates.

Es lo mismito que choca en la postura de Euskadi. Parece mentira, ellos que tienen tanta memoria de todo y llevan razón en tenerla. Aunque sea para hacer lo mismo, aunque sea para demostrar que las medidas las tomas tú y no te las toman, no tiene sentido hacer cama aparte en este delicado momento. Somos miembros de la Unión Europea y nunca he oído que el PNV ni ninguna otra formación vasca quiera salir del club. Una crisis nos trajo el hundimiento del sur y los hombres de negro. En esta vamos a tener que ser comprensivos con el error alemán de haber dejado depender a la locomotora de Europa de un país tan inestable y con un líder de la calaña de Putin. Es tarde para llamarles bobos. Ahora toca lo que toca. Defender lo nuestro. Lo nuestro es también esa libertad que Ayuso tiende a caricaturizar. Parece mentira que teniendo un asesor con más años que la tana, ande jugando con las cosas de comer y diciendo semejantes sandeces.

Pasar un poco de calor y un poco de frío es una putada. No tener alegres escaparates cuando nadie los mira, no tanto. No asumir que cada vez habrá más calor y menos agua es de idiotas. Pretender que es buena idea obviar la realidad es de suicidas.

Ojo, señora misil, porque al final la sinrazón tiene un límite hasta para los cayetanos de las manifas. Mejor en política controlar la idiocia. Léase las memorias de Churchill y de la resistencia. Puesta a retratarse como una dolorosa, ese papel nos sería mucho más beneficioso.

Y recuerde, una puerta cerrada para que no salga el aire siempre es mucho mejor que una puerta reventada por las bombas. Ni usted ni los que le susurran al oído controlan el mundo. ¡Y qué alivio da pensarlo!

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