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Los irresponsables

El ex primer ministro británico, Boris Johnson, durante un discurso en Londres en la campaña de las elecciones generales, en julio de 2024.
25 de junio de 2026 21:57 h

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“Eran gente descuidada, Tom y Daisy. Destrozaban cosas y criaturas, y luego se volvían a su dinero o a su enorme descuido, o a lo que fuese que los mantenía juntos, y dejaban que otros limpiaran el desorden que ellos habían causado”. Las palabras de El gran Gatsby de Scott Fitzgerald sobre la irresponsabilidad descuidada de las personas más ricas y poderosas (el texto en inglés dice “careless people ”) son actuales. Sirven para los magnates de las redes sociales o la inteligencia artificial –de ahí viene el título del libro sobre Meta que tienes que leer, Los irresponsables–, pero también para incontables políticos.  

No dejaba de pensar esta semana en esa frase mientras veía el recién estrenado documental sobre el Brexit de la BBC por el décimo aniversario de la salida del Reino Unido de la UE. El reportaje está construido a través de entrevistas con los principales líderes políticos de las dos campañas opuestas, sin apenas comentarios. Los políticos cuentan lo que pasó, en particular, en los últimos meses antes del referéndum. Lo que más me sorprende es el desenfado, el descuido incluso con el que hablan casi todos.

Llama la atención la visión del Brexit como un juego político más dentro de los líos de los partidos frente al enorme e irreversible daño causado para los ciudadanos y las empresas del Reino Unido –y también la pérdida para la UE, en particular para sus instituciones.

El aplomo con el que David Cameron habla de su apuesta, una táctica con la que intentaba quitarse de encima a los tories a su derecha y a la emergente extrema derecha. La obsesión de Jeremy Corbyn con los políticos que odiaba dentro y fuera de su partido, y por encima de cualquier consideración sobre el país. La ironía y la ligereza de Boris Johnson al recordar el show que montó mientras decidía si apoyaba quedarse o marcharse de la UE. El desapego con el que Nigel Farage se refiere al asesinato de Jo Cox, la diputada laborista que hizo campaña contra el Brexit y fue víctima de un nacionalista británico, que disparó y la acuchilló hasta la muerte en la calle. 

El final del documental es un buen resumen. Boris Johnson cuenta su reacción, entre risillas, cuando ganó el Brexit y las dudas sobre qué hacer entonces. “No teníamos un plan sobre qué hacer después. No pensábamos que nuestro cometido fuera tener un plan”, dice, sin perder el gesto casi divertido. 

Que no había un plan y menos uno que lograra poner de acuerdo incluso al Partido Conservador quedó claro durante los cuatro años que tardó el Reino Unido en salir oficialmente de la UE. Todavía se siguen desplegando los términos de la salida diez años después del referéndum mientras el actual y saliente Gobierno de Keir Starmer intenta poner parches de alivio contra sus efectos dañinos. La sucesión de primeros ministros que no han conseguido dar respuesta a los problemas del país en este contexto es otra muestra de que los planes hasta ahora han sido muy defectuosos. 

La vuelta atrás es difícil, casi imposible. Pero escuchar a esos políticos hablar con tal descuido y egocentrismo sobre lo que pasó hace diez años recuerda por qué el país odia (bastante en general) a sus políticos y, sobre todo, lo peligrosa que es la arrogancia en el poder. Fue un juego... Un juego con fuego. 

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