Pérez Tornero debe dejar RTVE

José Manuel Pérez-Tornero, presidente de RTVE

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Son varios y potentes los frentes abiertos en España estos días convulsos, pero no podemos, no puedo, dejar pasar lo que está ocurriendo en RTVE porque de alguna manera forma parte de ese engranaje malsano en el que estamos metidos. La audiencia ya apenas cuenta con RTVE, aquejada de sucesivas malas gestiones, y es grave porque la televisión pública es la que como objetivo sirve a la ciudadanía y no a intereses particulares. Si no lo hace, hemos de estar vigilantes porque nos cuesta perder una gran inversión tanto en dinero como en democracia. 

El presidente de la Corporación RTVE, José Manuel Pérez Tornero, llama a su despacho el 5 de mayo a la periodista Anna Bosch y la recibe acompañado del secretario general de RTVE que él ha nombrado, Alfonso Morales, y que se presenta como “abogado”. Bosch ha pedido el amparo del Consejo de Informativos por lo ocurrido en esa reunión convocada para intimidarla, según denuncia. El motivo era pedirle explicaciones por un tuit que ella acababa de poner y Tornero consideraba improcedente. En él se enlazaba un artículo en el que se vierten dudas sobre la gestión de su equipo en la campaña La gran consulta. Pero se le advirtió que existían “dosieres” e “informes” de ella y de Xabier Fortes. La presidencia ha emitido un comunicado en el que lo niega, y Bosch al ser requerida, sola, ante los dos jefes, no cuenta con testigos.

Pero sí los tiene. Cualquiera que conozca la trayectoria de Anna Bosch puede acreditar su profesionalidad, rigor, valentía y honestidad. Excelente periodista, ha realizado su trabajo para TVE en 5 países. Además de en España, en las corresponsalías de Londres, Washington y Moscú y en reportajes varios en Francia, entre otros cometidos durante más de 30 años, en los que, por duras que fueran las presiones, nunca llegaron a este extremo. Vistas las trayectorias de ambas partes, no existe duda alguna para mí de que Anna Bosch no es la que miente.

Esto no puede quedar también en un “este dice, la otra dice” y nos olvidamos, como tantas veces. No hay objetividad en esa falacia. Olga Rodríguez lo expresa como nadie al decir: 'El rabino del gueto de Varsovia dice que los nazis están masacrando a los judíos. Goebbels lo niega'.

El Consejo de Informativos se propone investigar el caso pero cuesta entender que no sea un clamor lo sucedido. Porque estas prácticas suenan a tiempos sombríos de listas negras, a los tiempos que muchos porfían en volver a instalar. El sindicato mayoritario, CCOO, ha emitido un comunicado afirmando que ya desde 2021 piden que se investigue la existencia de esas listas negras.

Este Consejo de Administración nació torcido. Parte de un concurso mil veces propuesto en el que se cambiaron algunas normas una vez cerrado y enviados los proyectos en 2018. Quedó paralizado un tiempo por un sinfin de reclamaciones. Y finalmente echó a andar de nuevo obviándolas. La realidad es que el concurso lo ganó la periodista Alicia Gómez Montano, que falleció antes de decidirse la actual composición. En segundo lugar quedó el realizador Javier Montemayor. Pero la buena puntuación no pareció ser un requisito esencial a valorar. José Manuel Pérez Tornero quedó el cuarto entre los 10 primeros clasificados citados. Una vez más mandó el acuerdo de partidos. De tal forma que, además, Jenaro Castro fue propuesto por el PP y aceptado por el resto pese a sacar una nota de 0 en su proyecto. El Consejo adolece de otras fallas. Por la izquierda se ve algún nombre de esos que siempre caen de pie mande quien mande. Pérez Tornero fue la opción del PSOE y lo cierto es que todos callan ante lo que allí se cuece. Incluido este atropello a Anna Bosch.

Recordemos que, en julio de 2021, se canceló el programa de Jesús Cintora por presiones del PP y la aquiescencia de Tornero y otros consejeros del PSOE, no todos. Dadas las raquíticas audiencias de RTVE, no estaban para desechar un programa que la iba adquiriendo notablemente, pero no mandó la profesionalidad. Esa franja horaria no ha vuelto a levantar cabeza con sucesivas pruebas fallidas.

TVE ha seguido con Tornero su caída en picado. Sus cifras de televidentes están a la par de las autonómicas de la FORTA cuando su lugar habitual era entre las tres primeras cadenas, con Antena 3 y Telecinco. Funcionan Master Chef –pese a algunas sombras–, El Cazador –a cuyo presentador lanzaron, triunfó y se marchó a otra empresa–, Aquí la tierra y Cachitos, con justicia. Poco, para una televisión pública de esa envergadura.

Lo peor es que la información política nacional está tomada por el PP y Vox y no se diferencia de las cadenas privadas. Come y distribuye bulos como ellas y no suele salir del “periodismo” de declaraciones, sin aportar el contexto exigible para dar verdadera información. Lo que suele hacer la sección de internacional, excelente en la cobertura de la invasión de Ucrania, sobre todo al principio.

El tuit de la discordia tiene su miga. Forma parte de otras informaciones de Bluper (El Español) que cuestionan con varias evidencias hasta el asombroso caso de Eurovisión en el que 5 personas, miembros de un jurado, eligieron una canción en contra de la votación de la audiencia. En él emerge un personaje de película norteamericana, María Eizaguirre, directora de Comunicación y Participación de la Corporación RTVE, que iba de “ estrella del BenidormFest”.

Es incuestionable, de una evidencia palmaria, el papel de grandes medios en la situación que vivimos. La desinformación es clave para entender el cúmulo de sucesos que nos atribulan. Cómo se hurta la realidad y se promociona a niveles de sonrojo basuras políticas.

Ya no nos faltaba más que un presidente, al modo de un caudillo en su torre de marfil, se atreva a intimidar a una periodista del calibre y dignidad de Anna Bosch. No se entiende el clamoroso silencio del resto del Consejo. Y es exigible al PSOE, que puso a José Manuel Pérez Tornero, que se pronuncie al menos. Habrá de empezar a limpiar los jardines donde se ha metido. Y de momento lo está haciendo de pena. Es como si los rabinos del gueto de Varsovia se estuvieran comiendo todo el marrón.

Es intolerable, increíble también, que una serie de logros económicos en momentos tan difíciles como una pandemia y una guerra, queden ensombrecidos al nivel de un hartazgo supino de la ciudadanía por andar cayendo sin parar en las trampas, en los errores también, de esa selva que crece al amparo de esta imperfecta democracia.

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