¿Usted le daría a Ana Botella la gestión de su empresa?

De nada me sirve ahora ser una de las personas más ricas del mundo. Tengo una empresa brillante, una de las que más rápido ha crecido en el mundo en los últimos 30 años y que ha logrado posicionar una marca a nivel global. Pero sé que moriré pronto. Y no quiero dejar mi sueño en manos de cualquiera. Por eso he convocado un concurso, una especie de casting, para elegir a un equipo al que pueda entregar con confianza el futuro de mi obra.

Hay unos cuantos candidatos y a mi mesa han llegado los papeles de un grupo liderado por Ana Botella, alcaldesa conservadora por cesión del cargo de Madrid, llegada a la política de manera sorprendente desde el trampolín de la presidencia del Gobierno entonces en manos de su marido, José María Aznar, durante cuyo mandato en España y en su partido (el PP), nació una de las tramas de corrupción política más grandes de la historia, y acogida con dulzura por el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, (reductor de los derechos de mujeres, homosexuales y demás "especies diferentes" y conocido por su descontrol en el coste final de las obras olímpicas).

El número dos del equipo, Ignacio González, presidente (también por cesión del cargo) de la Comunidad de Madrid, conocido por su gestión destructora de la sanidad y enseñanzas públicas y por su fidelidad a Esperanza Aguirre, su antecesora en el puesto, que apadrinó durante su gestión a un colaborador, Alberto López Viejo, que en sus años de gestión pública amasó una fortuna de más de 5,5 millones de euros.

Y liderados todos por Mariano Rajoy, ahora presidente de España y protector de un empleado del partido (Luis Bárcenas) que está en la cárcel porque no ha sabido explicar de dónde sacó decenas de millones de euros que le pillaron los jueces escondidos en cuentas suizas.

Para asuntos relacionados con la educación y el deporte incluyen en su equipo a una gran campeona de atletismo, Marta Domínguez, que según la federación internacional de su especialidad tiene un pasaporte biológico con serias anomalías que probarían un dopaje sanguíneo y que se vio involucrada en un feo asunto relacionado con unas bolsas de sangre que han puesto en duda parte del esplendor del deporte español.

Vinieron a verme en pandilla, para convencerme de sus habilidades y les acompañaba una tal Rita Barberá que no sé qué líos tiene en Valencia con un asunto relacionado con el marido de la infanta Cristina, un tal Urdangarin, por cierto también estrella olímpica (ahora apagada) del grupo. Y por supuesto, como portavoz principal, dando la cara, el príncipe Felipe, que ha pasado de esforzarse en ser alguien a dedicar todas sus energías a tapar las torpezas de su familia.

Igual no lo entienden, creen que les tengo manía, que hay una mano negra que mueve los hilos contra ellos... No sé que piensan ustedes, pero yo no estoy dispuesto a poner mi sueño, mi trabajo y mi empresa en manos de esta gente.

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8 de septiembre de 2013 - 11:17 h

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