Vendrá el llanto y el chirriar

Nos indignaremos con las consecuencias pero pasaremos impasibles por los hechos que las provocaron. Así sucede invariablemente en este país y ellos lo saben. Lo saben y abusan de ello. Los políticos, fundamentalmente. Esta sucediendo ahora mismo con la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Sabían que por mucho que se clamara aquí y allá denunciando que, en la práctica, supone una exterminación practicamente absoluta de la independencia del Poder Judicial, a la larga eso se diluiría y podrían hacerlo a su antojo. Lo están haciendo ya, de hecho. No solamente el partido que pasará a la historia como el rematador de Montesquieu -¡ay, Alfonso, quien te hubiera dicho!- sino también su partido rival que, tras denunciar y clamar contra la iniquidad que se cometía, al final ha pasado a negociar directamente su parte en la tarta con las reglas que ellos mismos han considerado y denunciado como indignas.

Andan en ello. Soraya Sáenz de Santamaría en persona carnal se ocupa directamente de ello. La vicepresidenta del Gobierno negocia aquí y allá quiénes gobernarán a los jueces y quién los presidirá y presidirá el Tribunal Supremo. Ahí es nada. Entre los candidatos que han recibido los avales de sus compañeros, algunos realmente pocos, ya los hay que están en la quiniela de los asegurados para ocupar una de las plazas de vocal en este el Consejo que consagrará el escarnio, la befa y la mofa de la independencia judicial. Y hay que decirlo, algunos son buenas personas, incluso amigos, pero no obstante habrá que afearles siempre que hayan puesto su ambición por delante de la dignidad. También hay que hacerlo con todos aquellos que han estampado su firma en los avales porque sabían que con ella estaban dando carta de naturaleza y legitimidad a un sistema del que ellos mismos han despotricado con indignación y rabia.

Mejor papel han hecho las asociaciones judiciales que se han negado a participar en el proceso aunque lo cierto es que sus asociados sí lo han hecho, lo que de alguna forma lo hace devenir en una protesta formal más que práctica. No los han expulsado, eso está a la vista.

Y luego ha existido un reducto de irreductibles galos. Sólo que estos no han salido ni en una tira cómica. De hecho se ha extendido un ninguneo casi total sobre ese grupo de jueces que decidieron mostrar su disconformidad con esta afrenta, que lo es al sistema democrático y lo es realmente a todos los ciudadanos, aunque se haga en sus personas como encarnadores de ese Tercer Poder encargado de vigilar a los otros, de ponerles coto, de corregir sus desmanes. Cierto es que no han salido a poner barricadas. Tampoco han incendiado la Plaza de la Villa de París. Eso les hubiera dado fotos y espacio. Pero no le pidamos peras al olmo. No son los de las puñetas revolucionarios al uso. Han hecho lo que han considerado una forma de protesta compatible con sus obligaciones y, creanme, conociéndolos, han hecho mucho.

El sábado pasado culminaron las elecciones paralelas al Consejo General del Poder Judicial realizadas según marca originariamente la Constitución Española y tal y como el PP llevaba en su programa electoral antes de traicionarlo como es hábito. Doce vocales judiciales elegidos democráticamente por los propios jueces. Y lo hicieron, no podía ser menos, con formalidades legales y notario que dio fe. En estas elecciones paralelas ni más ni menos que 17 candidatos superaron el apoyo de Rocio Pérez Puig que es la candidata oficial del sistema Gallardón que más apoyo ha recibido de sus compañeros. Esta magistrada ha concurrido respaldada por la firma de de 210 jueces mientras que en las elecciones protesta los ha habido que han obtenido más de 600 votos de sus compañeros. Ha habido 1093 jueces españoles que han querido demostrar con esta iniciativa su absoluto desacuerdo con una reforma que sólo busca conseguir que, finalmente, en este país sólo haya un poder, el Ejecutivo, cuyos tentáculos controlen totalmente el sistema.

Yo no soy de mayorías silenciosas y por eso no entiendo porqué habríamos de silenciar el testimonio de los que no han querido no sólo participar en la barbaridad que perpetra el Gobierno, con el concurso de la oposición, sino mostrar de una forma activa y visual su desacuerdo frontal. Por eso tenía que escribir este artículo para poder reflejar que este Consejo virtual salido de la voluntad de jueces no dispuestos a dejar que esto suceda en silencio y que lo han hecho a sabiendas de que sólo tiene el sentido simbólico de mostrar que la carrera judicial no está de acuerdo con que la independencia, esa garantía que tenemos todos los ciudadanos de ser iguales ante la Ley, sea masacrada. Sólo por eso se merecen nuestro respeto.

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Publicado el
30 de octubre de 2013 - 22:54 h

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