Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La pugna por los puestos de salida tensa las negociaciones del Frente Amplio
Los migrantes que resistieron meses en el Trampolín y ahora están en Marruecos
Opinión - Soltad a los perros, que Pedro se ha escapado, por Raquel Ejerique

La venda antes de la herida

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.
8 de octubre de 2026 00:07 h

1

O ganan las derechas o las legislativas del próximo 29 de noviembre habrán sido fraudulentas. Tal es el mensaje con el que han iniciado la campaña electoral notorios dirigentes del PP y Vox, entre ellos Isabel Díaz Ayuso. Caramba, poca libertad nos dejan a los que no pensamos votarles. Si ganan ellos, todo se habrá desarrollado de modo impecable y las derechas podrán volver al rollete de que España es una democracia ejemplar, el tercer faro de Alejandría para la civilización judeocristiana y occidental, solo después de Estados Unidos e Israel. Pero si pierden… ¡Vaya tela si pierden! Las elecciones habrán sido manipuladas por el pérfido Sánchez mediante el voto por correo, el voto de los nietos de españoles que se exiliaron, el voto de los moros y los negros que el #Perro trae a España a espuertas, por cualquier otra trapacería imaginaria.

Las derechas ya han colocado el marco de debate de una posible derrota. O, por decirlo con expresión popular, se han puesto la venda antes de la herida. No aceptarán la derrota porque no se corresponde a lo que anuncia el raca raca de sus encuestadores y telepredicadores, al que tienen como la única auténtica expresión del sentir nacional y hasta del sentido común.

El Gobierno progresista que pudiera surgir de una hipotética derrota de las derechas sería calificado de aún más ilegítimo que el de ahora, y todo valdría en aras de la salvación de la patria. Lo practicado en los últimos años -insulto permanente al hijo de fruta, persecución judicial de los rojos, obstruccionismo institucional, activismo callejero ultra…- y más, mucho más. Máxime cuando José María Aznar, ayatolá supremo de las derechas españolistas, ya ha dicho que un nuevo Gobierno progresista tendría como objetivo derrocar la monarquía e instaurar la tercera república. Suena a guerracivilismo, ¿no?

¿Les bastará con asaltar por la fuerza el Congreso de los Diputados como hicieron con el Capitolio y la Plaza de los Tres Poderes los seguidores de dos de sus más conspicuos socios internacionales, el emperador Trump y el coronel brasileño Bolsonaro? No lo sé, pero, parafraseando a Primo Levi, diría que, si ya ha ocurrido dos veces en el Occidente contemporáneo, puede ocurrir otra vez. ¿Llegarán hasta alentar el ruido de sables en los cuarteles o se contentarán con azuzar aún más el estruendoso ruido de togas de los últimos años?

En fin, que los progresistas debemos votar el 29-N con pulso firme y ceño fruncido. Conscientes no solo de que, si PP y Vox obtienen una mayoría absoluta, vendrán años oscuros para las libertades y los derechos. Años que pueden ser muchos, porque tendrán entonces todas las instituciones del Estado en sus manos, amén de los poderes fácticos del dinero, las teles, las redes sociales, los uniformes y las togas, y dispondrán asimismo del padrinazgo de los amos de Occidente. Y conscientes también de que, en caso de ser derrotados, Ayuso, Abascal, Feijóo y compañía no lo aceptarán y la liarán parda, muy parda.

Pero hay que votar, por supuesto. Aunque sea para caer derrotados en una batalla valiente. Hay que evitar una derrota por goleada, no es lo mismo un 6-1 que un 4-3. No es lo mismo para la propia autoestima, la individual y la colectiva, y no es lo mismo para la futura correlación de fuerzas. Un 4-3 permite la esperanza de remontar en el partido de vuelta. Y, aunque intentarán dificultarlo o hasta impedirlo, habrá partidos de vuelta. Las municipales y autonómicas del año próximo para empezar.

Sin embargo, no todo son elecciones. Pensarlo así ha sido uno de los errores mayúsculos de las izquierdas en los últimos lustros. La resistencia al posible poder absoluto de las derechas tras el 29-N -también la reconquista- debe usar a fondo otros instrumentos de la democracia: el asociacionismo, la ayuda mutua, la información directa puerta a puerta, la protesta pacífica en las calles, la insumisión legítima a lo Rosa Parks si es menester.

Esta es la lección del movimiento popular suscitado por el desahucio de Maricarmen. Promovido por una organización al margen de la política institucional, el Sindicato de Inquilinas, ha movilizado en un periquete a cientos de miles de españoles por una causa justa. Visité el pasado viernes la acampada en Sol y me gustó mucho uno de los carteles que allí vi: “Gracias por ser gorriones en este mundo de buitres”. No podría decirlo de un modo más lindo y acertado.

Al día siguiente, caminé hacia Cibeles junto a decenas de miles de madrileños para defender el derecho a una vivienda asequible. Había chicas y chicos de la edad de mis hijas y septuagenarios como yo, había perroflautas y ciudadanos estilosos de clase media, había rojos, rojinegros, rosados, violetas y multicolores. Pensé, una vez más, que esta es la España que me gusta: unida en su diversidad.

Etiquetas
stats