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Lo llaman feminismo y no lo es (algunas claves)

El feminismo es incompatible con el neoliberalismo, de hecho es todo lo contrario

El feminismo lucha por la justicia social y el capitalismo la entierra con sus medidas

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. EFE

¿Está el feminismo de moda? Veamos, el "soy feminista" de Ana Botín, la "boda feminista" del príncipe Harry de Inglaterra y Meghan Markle. El vídeo publicitario del salón erótico de Barcelona, sumándose al movimiento #MeToo, entre otras reivindicaciones, los mensajes feministas en las camisetas de Inditex o la campaña violeta de Mango "I am what I am". El consumismo lo devora todo, ¿verdad? "A lo mejor el problema es que hay demasiados influencers y muy poco referentes", decía un acertadísimo Bob Pop, colaborador del programa 'Late Motiv', a Andreu Buenafuente: "Estamos defendiendo el feminismo a través de concursantes de Gran Hermano". Si no puedes con el enemigo, únete a él, grita una y otra vez el patriarcado, desde el cinismo más recalcitrante.

Antes de analizar estos ejemplos, vayamos primero con la definición de feminismo. Citando a la escritora y experta en feminismo Nuria Varela, "el feminismo es un discurso político que se basa en la justicia. El feminismo es una teoría y práctica política articulada por mujeres que tras analizar la realidad en la que viven toman conciencia de las discriminaciones que sufren por la única razón de ser mujeres y deciden organizarse para acabar con ellas, para cambiar la sociedad. Partiendo de esa realidad, el feminismo se articula como filosofía política, y al mismo tiempo, como movimiento social". Os recomiendo el libro 'Feminismo para principiantes' de esta misma autora, además hay una edición con ilustraciones de Antonia Santolaya que es imprescindible.

Decía la periodista Ana Isabel Bernal en uno de sus artículos, a propósito "del feminismo" de Ana Botín, que "lo que necesitamos no son solo mujeres que digan ser feministas, sino que lo sean. Y eso, como todo, se demuestra con los hechos".

1.- El "soy feminista" de Ana Botín:

Hace poco preguntaban en la radio a Ana Botín, presidenta del Banco Santander, que si se consideraba feminista. Ella contestaba que sí. Su "sí" me chirrió. ¿Cómo puede ser feminista una mujer que promueve el neoliberalismo? ¿Cómo puede declararse feminista y no practicar la justicia social? Esto no encaja. No, Ana Botín no es ningún referente del feminismo.

El feminismo es incompatible con el neoliberalismo, de hecho es todo lo contrario. El feminismo lucha por la justicia social y el capitalismo la entierra con sus medidas. De todo esto habla Amaia Pérez Orozco en su obra 'Subversión feminista de la economía'

Así que, ojo con declararse feminista solo para quedar bien, el feminismo se demuestra practicándolo. El patriarcado está en la fase de aceptación, porque no puede invisibilizar el feminismo, pero lo hace con sus condiciones, adaptándolo a sus necesidades, por eso ha inventado un seudofeminismo, un falso compañero, un disfraz para continuar perpetuando sus valores neoliberales sin levantar sospechas. Pero somos más listas, le tenemos calado. 

2.- La "boda feminista" del príncipe Harry de Inglaterra y Meghan Markle:

Seguro que os acordáis de la boda real del príncipe Harry de Inglaterra y Meghan Markle. ¿Desde cuándo una monarquía es feminista? Una revista digital titulaba: "Meghan Markle se salta el protocolo con gestos feministas en su boda con el príncipe Harry". Feminismo y protocolo no congenian, eso lo primero. Y lo segundo, la monarquía se rige por una férrea estructura patriarcal, con relaciones de poder jerárquicas y autoritarias, por tanto de feminismo, nada de nada. El feminismo no es una cuestión de gestos, se es o no, en su totalidad, sin medias tintas, no se toma a sorbitos, ni por partes, como si fuera un menú a la carta. En este sentido, es muy interesante el artículo de Isa Sierra, "La monarquía: una institución machista".

Estamos ante otra versión del feminismo que nos quiere vender el patriarcado: las reinas también pueden ser feministas, con glamour y postureo, con toda la frivolidad del mundo, con todo el despliegue y despilfarro que se pueda permitir un país. No, la monarquía no es feminista, porque, en primer lugar, la igualdad brilla por su ausencia, y de la justicia social ya ni hablamos.

3.- Vídeo del Salón Erótico de Barcelona:

El vídeo presentación del Salón Erótico de Barcelona nos vende un porno feminista. ¿De verdad creéis que existe un porno feminista? ¿Qué es el porno? El porno no es educación sexual, porque en la sexualidad hay afectividad, respeto, empatía, comprensión. ¿Cuánto hay de todo esto en el porno? Una vez más se está mancillando el feminismo para justificar una industria muy poderosa, que utiliza y cosifica a la mujer, que distorsiona las relaciones afectivas y sexuales. El patriarcado es retorcido y se reinventa una y otra vez para dar la versión de un feminismo liberal que no nos representa.

Decían Zua y Teresa, de Towalda Rebels, en una entrevista, que "el porno es prostitución filmada", "¿cuánto hay de porno feminista en una industria que cosifica, vulnera, violenta a la mujer? En una industria que le enseña a los niños, porque hemos delegado completamente la educación sexual en el porno. ¿Cuánto porno feminista ven los niños de ocho años?" 

4.- Mensajes feministas de Inditex

Los mensajes reivindicativos y feministas se han puesto de moda. Pero, ¿no es un poco cínico todo esto? Mientras Inditex diseña camisetas con eslóganes muy cool, las mujeres que las fabrican viven en una permanente explotación laboral. 

Desde la publicación digital Fashion Revelations nos ofrecen algunos datos: "La industria de la moda rápida se abastece mayoritariamente de la mano de obra de mujeres en los países más pobres (90% en Camboya, 90% en Bangladesh, 87% en Sri Lanka, 80% en Botswana, etc) porque no requiere formación técnica. Además, es uno de los pocos trabajos disponibles para mujeres en las ciudades (aparte de las tareas domésticas, las cuales están peor remuneradas), que es el área geográfica a la que queda restringida su actividad laboral porque en las zonas rurales las diferencias de género aumentan considerablemente". Por tanto, de feminista nada de nada. El colectivo Scum Girls nos presenta una acción feminista contra la explotación laboral de las mujeres y la mercantilización del feminismo que cuestiona esta moda. (Ver vídeo).

5.- Campaña de Mango "I am what I am":

¿Por qué hace Mango una campaña para vender ropa de tallas más grandes si perfectamente podrían ir con total normalidad en las estanterías junto con el resto de tallas? ¿Es necesario? ¿No os huele todo esto a marketing? 

El caso es que esta marca ha abierto tiendas exclusivamente con tallas superiores a la 40, bajo el nombre de "tiendas violeta". En la web se ve claramente esta segregación, con puntos de venta diferenciados incluidos.

De nuevo utilizan el violeta, el feminismo, para vender, pero marcando claramente la diferencia, una talla 42 no es "lo normal", porque para eso ya están las otras tiendas: si quieres una talla más grande dirígete al "violeta", tres calles más allá, porque en realidad no eres como las demás, como el patriarcado ha establecido que seas. 

Las mujeres somos mujeres, de cualquier talla, peso, estatura o color. Somos diversas, somos comunidad y no, el feminismo no es individualista, ni segregador. 

Esta marca ha visto un target muy interesante que no podía dejar escapar. Ha explotado una supuesta diferencia para vendernos felicidad, pero en realidad su objetivo es claro: hacer caja. Os recomiendo el artículo de Yolanda Domínguez Violeta o el timo de la moda 'curvy'.

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