Opinión y blogs

Sobre este blog

Desde mi óptica

Eduardo Capelli

0

Aunque pueda parecer inverosímil, esto que contaré es rigurosamente cierto y lo hago porque los hechos que estamos viviendo hoy lo refrendan.

El día del execrable, sangriento y terrible ataque de Hamás en Israel, tenía una reunión en la que participaba una amiga mía que es judía; comentamos el suceso y ella pidió irse para participar en la manifestación de repulsa que organizaba la colectividad judía junto al monumento al holocausto junto al mar.

Me fui a casa rumiando las noticias y lo conversado con ella, sintiendo como que algo no encajaba. Llegado a casa mi señora me preguntó el porqué de mi ensimismamiento y le conté lo que estaba sintiendo más o menos en estos términos.

El hecho era tremendo, por la violencia, por los muertos y por los secuestrados como futura moneda de cambio. Un atentado realizado con una planificación y una realización certera a pesar de ser mucha gente, varios grupos y mucho tiempo para coordinarla.

Pensé –y algunos medios lo insinuaron al día siguiente– que no era creíble que el Mossad no supiera nada de lo que iba a ocurrir y ocurrió; no es de recibo ninguna excusa. Los medios callaron pronto y no se habló mucho más del tema, lo que da que pensar.

Le dije a mi mujer que lo que sucedía era la primera parte de algo muy bien orquestado por el Likud y la gente ultranacionalista, y Netanyahu y sus seguidores viendo la oportunidad de erigirse en el conseguidor del sueño ultra sionista de poseer todas las tierras que por divino derecho les otorgaba la biblia.

Todo tenía sentido porque no es la primera vez que sucede en la historia: se permite un ataque para tener todo el derecho a la defensa y, de paso, arrogarse el derecho de echar a todos de los que consideran intrusos en su tierra y quedarse con ella.

La violencia y el modo de ataque para “salvar a los rehenes” y “para liquidar a Hamás” enmascaraba el fin último que era liquidar a los palestinos. Basta ver la evidencia: desde el primer momento los civiles fueron carne de cañón con la excusa de los terroristas. Basta ver los números y ver qué proporción de mujeres y niños han sido masacrados. Basta ver cómo el objetivo no era su gente, los rehenes, sino seguir como fuera la guerra hasta el objetivo final.

Estos últimos días con genocidio por inanición incluido… y mucha, mucha gente calla.

Tengo amigos/as judíos y de distintas razas y creencias y respeto a todos en su diversidad. Cuando me refiero a esta situación distingo claramente entre un judío y un sionista ultraortodoxo y distingo entre un político limpio que defiende a su país, de un político sucio que se aprovecha de una situación gravísima para salvar su situación personal y erigirse en héroe de los asesinos que le acompañan.

Ya está la decisión de quedarse con Gaza en la mesa… y no es que se les acaba de ocurrir- ¡y lo que falta aún!

Me da mucha pena y rabia el temor, la falta de coraje y de principios de tantos gobiernos y políticos, para los que las vidas de tantos inocentes no importan. Obsecuencia por interés… ¡vaya gente nos representa!