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La pirueta política de Adelante Andalucía: captar el voto desmovilizado del PSOE sin restar apoyos a las otras izquierdas

José Ignacio García, candidato de Adelante Andalucía, junto a otros dirigentes de su partido en la manifestación del pasado 4 de diciembre.

Daniel Cela

Sevilla —
24 de febrero de 2026 06:00 h

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El alegato mediático de Gabriel Rufián para unificar a todas las izquierdas ante al auge de Vox ha catapultado el nombre de Adelante Andalucía por encima de Despeñaperros. El líder de ERC colocó a los andalucistas en la misma terna que a otras fuerzas nacionalistas e independentistas, como Bildu, BNG o Compromís, partidos con los que comparten estrategias e incluso iniciativas en el Congreso y en el Parlamento europeo.

Adelante Andalucía ha aprovechado la ola de popularidad del debate abierto por Rufián para ocupar espacio mediático y político pero, en el fondo, está esquivando prudentemente los “cantos de sirena que llegan desde Madrid”. Los andalucistas no están en ese escenario -más pensado para las próximas generales- porque centran todos sus esfuerzos en consolidar su marca en las autonómicas, “el gran Rubicón” para afianzar su proyecto.

“Cuando lleguen las generales, nos presentaremos. Pero ahora vamos a aislarnos del debate estatal de las izquierdas. Nos renta no entrar en estas peleítas y apostar por un carril propio”, dice su candidato a la Presidencia de la Junta, el diputado por Cádiz y portavoz parlamentario de Adelante, José Ignacio García.

Estos días andan gestionando la popularidad sobrevenida que les ha regalado Rufián en plena precampaña para las andaluzas, y del contagio del éxito de la Chunta en las elecciones de Aragón, otro partido de izquierdas arraigado al territorio, sin ataduras con Madrid, que ha duplicado sus escaños a costa del desgaste del PSOE. “Estamos de moda”, bromea García.

El portavoz de ERC en el Congreso no les llamó antes de hacerles coprotagonistas de su épica reunificación de izquierdas, pero conoce bien su proyecto. Adelante Andalucía le invitó hace dos años a su Escuela de Otoño, una suerte de think tank que organizaron en Marinaleda (Sevilla), epicentro simbólico de la izquierda más contestataria, junto a otros dirigentes de Bildu, BNG y la CUP.

Los andalucistas, expertos en hacerse hueco a codazos en el superpoblado espacio mediático, han sabido rentabilizar la proyección que les da Rufián para presentar sus credenciales a pocos meses para las andaluzas. Este lunes en la Sala Cachorro de Sevilla, con un éxito de convocatoria ante la prensa, lanzaron su estrategia de precampaña, que arranca el viernes con una fiesta mitin en Jerez de la Frontera (Cádiz), previa al 28F, día de Andalucía.

José Ignacio García, de Adelante Andalucía, junto a Gabriel Rufián (ERC), Óskar Matute (Bildu) y otros dirigentes de partidos soberanistas en la Escuela de Otoño de Adelante en 2024.

Campaña puerta a puerta

Adelante Andalucía es una de las tres formaciones a la izquierda del PSOE que concurren esta primavera a las elecciones autonómicas. Las otras dos son la coalición Por Andalucía, donde se integran IU y Movimiento Sumar; y Podemos.

Partido soberanista, andalucista y de raíz anticapitalista, Adelante es una escisión de una coalición anterior electoral entre Podemos e IU, refundada en 2021 como partido autónomo y que hoy tiene dos diputados en el Parlamento. En las elecciones de 2022, encabezados por Teresa Rodríguez y sin apenas recursos económicos, lograron colarse en la Cámara autonómica con 167.970 votos (un 4,58%).

El llamamiento de Rufián no es nuevo en Andalucía, en realidad arrastra diez años de tensiones internas en el espacio a la izquierda del PSOE, con nueve partidos y dos coaliciones fallidas. La propia Adelante Andalucía de hoy es la escisión de una Adelante Andalucía anterior, fundada también por Teresa Rodríguez desde la dirección regional de Podemos, y coaligada con la IU de Antonio Maíllo, antes de romper con Iglesias y ser expulsada por sus viejos compañeros de partido de esa misma coalición (y del grupo parlamentario), bajo la acusación de transfuguismo.

La nueva Adelante Andalucía dejó definitivamente atrás el laberinto de la unidad de las izquierdas en las elecciones de 2022. Su objetivo en los próximos comicios no es mantenerse, sino crecer y lograr, al menos, los cinco diputados que les permitiría tener grupo parlamentario propio (ahora forman parte del grupo mixto y tienen una capacidad legislativa muy limitada).

Sus principios ideológicos y su programa electoral se asimilan mucho al de Por Andalucía, pero ostentan una seña de identidad grabada a fuego: jamás entrarán en un gobierno de coalición con el PSOE. García ha geolocalizado su formación en un punto intermedio “entre el Gobierno de Juanma Moreno y el Gobierno de PSOE y Sumar”. “Una tercera vía”, advierte.

Adelante Andalucía tiene que compaginar el optimismo de sus buenas expectativas políticas -los sondeos vaticinan un crecimiento significativo- con un escenario adverso para la izquierda. Moreno roza la mayoría absoluta en las encuestas y el auge de Vox le garantiza un amplio colchón para dar continuidad a un Gobierno conservador otros cuatro años. “En un momento de bajonazo mundial para la izquierda, estamos construyendo un partido a contrapelo”, admite el candidato.

Pero García no espera que su formación crezca a costa de robarle apoyos a sus competidores de izquierdas: “No vamos a competir electoralmente con Antonio Maíllo. Nuestro único adversario es la derecha, no vamos a enredarnos en otro escenario que no sea parar a las derechas. Yo no quiero quitarle votos a Por Andalucía. Es contraproducente para las clases populares a las que representamos, es una suma cero”, dice.

Los gurús de Adelante Andalucía identifican una “orfandaz entre el votante progresista, que demanda hacer una oposición fuerte a Moreno”, pero también “una fiscalización más dura al Gobierno de Pedro Sánchez”. La estrategia de los andalucistas no está en el trasvase de votos desde el PSOE o desde Por Andalucía, sino en “despertar” al electorado desmovilizado de los socialistas. Lo mismo que trata de conseguir, desesperadamente, el equipo de María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda y candidata socialista.

Una bolsa potencial de medio millón de votantes de izquierdas, la diferencia entre los socialistas que se quedaron en sus casas en las autonómicas de 2022, pero regresaron a las urnas en las generales de 2023 para apoyar a Sánchez. “Ojalá las otras izquierdas movilicen a más gente. No se trata de competir entre nosotros, sino de competir todos contra la abstención”, explica García, cuando le plantean que su discurso choca con la realidad de unos espacios políticos comunes a todas las formaciones progresistas (feminismo, ecologismo, derechos sociales, memoria...).

“No somos la izquierda que abronca”

Las semejanzas del contenido político hacen que el equipo de Adelante Andalucía marque la diferencia en las formas (la política, en realidad, siempre son las formas): “No queremos ser la típica izquierda gris que siempre está echando la bronca a la gente. Nuestro estilo es otro: se basa en la valentía y la alegría”, dice García, sin citar a nadie, pero demonizando la “persecución moral” del espacio progresista.

Hace un año que Adelante Andalucía viene trabajando en una campaña electoral decisiva para su futuro. Fue cuando contactaron con dirigentes de la izquierda alemana, en el partido poscomunista Die Linke (La Izquierda), para importar su estrategia de captación de voluntarios y militantes con las que ensanchar su base social, sobre todo entre los jóvenes.

La izquierda alemana ha protagonizado una resurrección política en el último lustro, aunque eso no ha evitado el avance acelerado de la extrema derecha. Die Linke pasó de la debacle electoral de 2021, cuando estuvo a punto de salir del Bundestag con el 4,9% de votos, a doblar resultado en las elecciones del año pasado, con un 8,8% (cuatro millones de votos y un aumento de afiliados: en torno a 110.000).

José Ignacio García, Ana Fernández y Javier Peixoto, dirigentes de Adelante Andalucía, presentan la precampaña del partido para las andaluzas, en la Sala Cachorro, de Sevilla.

¿Cómo lo han hecho? Se preguntaron sus compañeros de Adelante Andalucía. El pasado noviembre, los andalucistas pusieron en práctica a modo de experiencia piloto una de las estrategias de Die Linke: visitar en sus casas a los ciudadanos a los que pretenden representar, puerta a puerta, para preguntarles cuáles son sus problemas.

Las encuestas ya señalan cuáles son los principales problemas de los andaluces -el costoso acceso a la sanidad pública, a la vivienda, a la dependencia, a la Formación Profesional gratuita...-, pero los de Adelante querían escucharlo de primera mano. Desde el pasado noviembre han hecho siete salidas, en parejas de dos, que se presentan a puerta fría con sus distintivos del partido, verde y blanco, y a veces les hacen pasar y charlan con los vecinos, y otras les cierran la puerta en la cara. “Hay quien te invita a una cerveza y en otras casas vemos que ha calado el odio”, advierten.

El partido se sirve de voluntarios y militantes (unos 120, de momento), que previamente han recibido una formación sobre cómo interactuar con la gente. “Sólo en barrios obreros, no en barrios de clase alta, porque esos nunca nos van a votar y ni les preocupan las mismas cosas”, explica Ana Fernández, responsable de la campaña puerta a puerta. De momento lo han puesto a prueba en barrios de Cádiz y de Sevilla.

Adelante Andalucía asegura que tiene responsables de áreas y voluntarios en todas las comarcas andaluzas, en todas las provincias y en las grandes ciudades, tiene a esos coordinadores incluso en algunos distritos. La presentación, este lunes, de la precampaña electoral ha orbitado en torno a la figura del militante y del voluntario, clave en esa estrategia del puerta a puerta importada de Alemania (incluso han puesto en valor el aumento de afiliados que logró Die Linke).

Sin embargo, García y su equipo se han resistido panza arriba a responder a los periodistas cuando le preguntaron cuántos afiliados tiene Adelante. “No vamos a dar el número de militantes porque creemos que se va a utilizar mal”, dice el candidato. Los andalucistas cuentan con una estructura orgánica modesta -“somos un partido pequeño”, admite García-, sin embargo, el espacio mediático y político que han logrado con dos diputados es significativamente superior.

Es el único partido de la oposición que, ante una mayoría absoluta de Moreno, ha conseguido que una proposición de ley suya (la gratuidad de las gafas para menores) se acepte en el Parlamento andaluz y se tramite en el Congreso de los Diputados, con el consenso de las fuerzas de derechas e izquierdas.

Los dos grandes hándicaps de Adelante Andalucía de cara a las próximas elecciones, según las encuestas, son el escaso índice de popularidad de su marca y el de su candidato. García sustituyó a Teresa Rodríguez como referente, portavoz parlamentaria y diputado en el Parlamento, cuando la gaditana abandonó su escaño para volver a impartir clases en un instituto de Cádiz.

Adelante Andalucía se quedó sin el hiperliderazgo arrollador de una figura política nacional, la primera secretaria general de Podemos Andalucía, y la primera en romper con el partido de Pablo Iglesias para montar un proyecto política y orgánicamente autónomo. Pero García no sólo ha mantenido a flote la marca en esta legislatura bajo la mayoría absoluta del PP de Juanma Moreno, también ha sabido labrarse un camino propio alejado del baile del resto de izquierdas (IU, Podemos, Sumar, Más País...) apiñadas en la coalición Por Andalucía.

Reconocido por el presidente Moreno y por otros dirigentes de izquierdas como “un diputado y orador brillante”, tan ágil como Rufián para captar la atención mediática con sólo dos diputados, o de multiplicar el impacto de sus intervenciones parlamentarias con vídeos virales en las redes sociales, García se ha abierto camino con un discurso entendible por todos, y con una estrategia digital muy pensada. Lo mismo aparece con un melón en el Parlamento, con el que interpela al presidente Moreno, que se encara con la bancada ultraderechista que le insulta por lo bajini.

En el cartel de precampaña que han diseñado no aparece la palabra Andalucía, sólo Adelante. “Adelante con José Ignacio”, sobre una foto del candidato frente a la de su adversario, el presidente Moreno. En las pasadas autonómicas, los seis partidos que integran Por Andalucía se quejaron de que la “confusión de sus papeletas con las de Adelante Andalucía” les restó votos. Esa confusión a la que se ve abocada el votante de izquierdas ante un corolario de partidos y coaliciones, cuyos integrantes ayer iban juntos y hoy separados, creen haberla superado todos.

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