Portugal, fin de ciclo
El líder de la AD Luis Montenegro, ganador de las elecciones, mira alternativamente a Italia y a Alemania, los dos modelos de gobernación que se le ofrecen. El que habría de ser su socio para construir una mayoría absoluta, la IL de Rui Rocha, no ha crecido lo suficiente para alcanzar una mayoría absoluta de derecha y ahora Montenegro habrá de elegir entre una oferta de coalición con el derrotado PS, reeditando el Bloque Central que ya gobernó Portugal en 1983, o el modelo italiano, dando entrada al pujante Chega en su gobierno.
La primera posibilidad -siguiendo la vía alemana- habría de ser vendida como una garantía de la estabilidad que el país parece reclamar. La segunda -la italiana- se justificaría con el resultado alcanzado por la ultraderecha, que indica que una gran parte de la población está tan hastiada de los partidos tradicionales que ya no cree en absoluto en la teoría del cinturón sanitario que excluiría a Chega de la participación gubernamental.
La hecatombe de la izquierda, el PS en primer lugar, y el fiasco de su candidato, abre un nuevo periodo en la vida portuguesa y amortigua los ecos que aún resonaban de aquel 25 de abril de 1974.