El problema de la vivienda: el injusto reparto de la riqueza
Yo soy una persona de clase media, a mí me gusta llamarme clase trabajadora, pero las leyes del mercado se imponen hasta en la nomenclatura de las cosas. De todas formas el término me sirve igual para el análisis que quiero desarrollar. Como buen representante de la clase media, creo que baja, estuve cuarenta y cuatro años trabajando y cotizando, con pareja estable que también cotizó durante un periodo similar. Como fuimos ahorradores pudimos hacernos con el siguiente patrimonio: un piso en Madrid, una casa en el pueblo y un porcentaje de propiedad de tres casas heredadas. Conocidos míos a los que considero de mi misma clase, pero alta, tienen además de lo que tengo yo, un apartamento en algún lugar de la playa.
Total para dos personas tres viviendas o cuatro. Tengo descendientes jóvenes que están sufriendo el problema de la vivienda, pero mis descendientes lo sufren menos que los descendientes de la clase baja, siguiendo con el argot que impone el mercado y a quienes yo sigo llamando clase trabajadora.
Yo pago fielmente, como todos, el IRPF, pero no pago impuesto de patrimonio. No creo que deba hacerlo, pues si lo tuviese que hacer me informarían por los medios de comunicación como me informan del pago del IRPF. ¡Ojalá tuviese que hacerlo para contribuir por la vía de la justicia social a un reparto más justo de la riqueza! Pero eso no se lleva, para qué, sí empezamos a poner ese tipo de impuestos a la clase media baja, también tenemos que aplicárselo a la clase media alta e incluso llegar a la clase alta y a las grandes fortunas. ¡Y esos se enfadan!
El IRPF, impuesto a los salarios, lo pagamos las personas que trabajan o hemos trabajado y a partir de un límite. Ahora pretenden que ese límite esté por debajo del salario mínimo, no debería ser así por una razón muy sencilla: como su propio nombre indica es mínimo y, por tanto, nada sobra. Me parece bien este impuesto siempre que sea progresivo y paguen más quienes más salario reciben.
El problema de la vivienda que es el que me ha traído hoy aquí no se resuelve con este impuesto porque tiene otra naturaleza. Sí la vivienda es consecuencia de un mal reparto del patrimonio solucionémoslo como corresponde: con el impuesto de patrimonio. Aunque se enfaden los de la clase media, la alta, los grandes ricos y sin tener miedo a los fondos buitres.
Notas:
El mal reparto de la riqueza patrimonial es la segunda gran injusticia y es consecuencia de la primera: el mal reparto de los salarios.
Y a nivel planetario el mal reparto del patrimonio universal ocasiona las guerras.
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