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¿La población española destaca por su aceptación de la inmigración extranjera? Categóricamente “Sí”

El caso del buque Aquarius y el aumento temporal del flujo de migrantes en el Mediterráneo asociado con el verano ha puesto el asunto de la inmigración irregular en el centro del debate público en todos los países europeos. La respuesta de los gobiernos y la población a estos flujos migratorios asimismo han diferido sustancialmente. Los medios de comunicación ofrecen indicaciones anecdóticas pero recurrentes de que en algunos países la población acoge a los migrantes con solidaridad y en otros países la población los trata con hostilidad forzándoles a vivir en la clandestinidad. ¿Cómo podemos caracterizar a España a este respecto? ¿La población española es comparativamente más solidaria (u hostil) hacia los inmigrantes que la de otros países de nuestro entorno? Para responder a esta pregunta, he compilado resultados de encuestas realizadas por cuatro organizaciones distintas con larga tradición en la realización de estudios demoscópicos y con cuatro indicadores muy distintos. En ocasiones se utilizan resultados de una sola encuesta para demostrar la posición relativa de un país, pero estos resultados pueden estar afectados por el tipo de muestreo realizado o la formulación de las preguntas. Utilizando cuatro fuentes muy distintas y cuatro indicadores aludiendo a aspectos también diferentes obtenemos una descripción mucho más representativa y fiable de las actitudes de los españoles hacia la inmigración en perspectiva comparada.

El siguiente gráfico indica la posición relativa de España a este respecto entre los países europeos. Combina los resultados de preguntas incluidas en un Eurobarómetro reciente y las dos últimas oleadas de la Encuesta Social Europea. El primer indicador revela el porcentaje de población que considera que la inmigración de personas procedentes de fuera de la Unión Europea como “es más bien un problema”. Un valor más bajo indica mayor tolerancia con la inmigración. El segundo indicador revela la media de apoyo en una escala 0-10 a la afirmación de que “los inmigrantes hacen [el país] un mejor sitio para vivir”. Un valor más alto indica mayor tolerancia. Por tanto, los países más tolerantes en Europa se encuentran en el cuadrante inferior derecho y los más intolerantes en el cuadrante superior izquierdo. Entro los más intolerantes encontramos a Hungría, Italia y Chipre. Entre los más tolerantes encontramos en un lugar destacado a Suecia, seguida de otros dos países escandinavos (Dinamarca y Finlandia). En dicho cuadrante también aparece España con niveles de tolerancia (o apoyo, según se mire) similares o incluso mejores que Alemania y los Países Bajos. Por tanto, la evidencia indica claramente que España destaca entre los países europeos por su alto grado de aceptación de la población inmigrante.

¿Qué ocurre cuando ampliamos el foco de análisis e incluimos todos los países posibles del mundo? El siguiente gráfico permite responder a esta pregunta ya que utiliza evidencia de la Encuesta Mundial Gallupy la Encuesta Mundial de Valores. La Encuesta Mundial Gallup utiliza las tres preguntas siguientes en 138 países para crear un índice de aceptación de los inmigrantes: si la presencia de inmigrantes viviendo en el país es algo bueno, si la persona encuestada no ve un problema con que el vecino sea inmigrante y si la persona encuestada no tiene problema con que un familiar cercano se case con un inmigrante. Resulta interesante comprobar que con datos de 2016 España se encuentra en el puesto 17 de 138 países en el índice de aceptación de la inmigración. Entre los países europeos, solo los países escandinavos, Irlanda y Países Bajos muestran un nivel de aceptación mayor que el de nuestro país. El siguiente gráfico combina este índice con el principal indicador de tolerancia hacia la inmigración en la última oleada de la Encuesta Mundial de Valores: el porcentaje de población que considera que si los trabajos escasean los empresarios deberían priorizar la contratación de población del país en contra de inmigrantes y extranjeros. Tomando en cuenta la escala de las dos variables, los países más tolerantes con la inmigración son los situados en el cuadrante superior derecho y los menos tolerantes son los situados en el cuadrante inferior izquierdo. España se encuentra junto a otros países con alto grado de aceptación en el cuadrante superior derecho. Dentro de este cuadrante destaca la posición de Suecia con uno altísimo rechazo a la discriminación laboral de inmigrantes. Después de Suecia, los países más tolerantes son Alemania, Estados Unidos, Países Bajos, Australia y España que muestran niveles de apoyo similares. En conclusión, los cuatro indicadores utilizados obtenidos de cuatro encuestas distintas con estrategias de muestreo muy diferentes sugieren una conclusión común. La población española destacan tanto dentro de Europa como a nivel mundial por su alto grado de aceptación de la inmigración extranjera.

El caso del buque Aquarius y el aumento temporal del flujo de migrantes en el Mediterráneo asociado con el verano ha puesto el asunto de la inmigración irregular en el centro del debate público en todos los países europeos. La respuesta de los gobiernos y la población a estos flujos migratorios asimismo han diferido sustancialmente. Los medios de comunicación ofrecen indicaciones anecdóticas pero recurrentes de que en algunos países la población acoge a los migrantes con solidaridad y en otros países la población los trata con hostilidad forzándoles a vivir en la clandestinidad. ¿Cómo podemos caracterizar a España a este respecto? ¿La población española es comparativamente más solidaria (u hostil) hacia los inmigrantes que la de otros países de nuestro entorno? Para responder a esta pregunta, he compilado resultados de encuestas realizadas por cuatro organizaciones distintas con larga tradición en la realización de estudios demoscópicos y con cuatro indicadores muy distintos. En ocasiones se utilizan resultados de una sola encuesta para demostrar la posición relativa de un país, pero estos resultados pueden estar afectados por el tipo de muestreo realizado o la formulación de las preguntas. Utilizando cuatro fuentes muy distintas y cuatro indicadores aludiendo a aspectos también diferentes obtenemos una descripción mucho más representativa y fiable de las actitudes de los españoles hacia la inmigración en perspectiva comparada.

El siguiente gráfico indica la posición relativa de España a este respecto entre los países europeos. Combina los resultados de preguntas incluidas en un Eurobarómetro reciente y las dos últimas oleadas de la Encuesta Social Europea. El primer indicador revela el porcentaje de población que considera que la inmigración de personas procedentes de fuera de la Unión Europea como “es más bien un problema”. Un valor más bajo indica mayor tolerancia con la inmigración. El segundo indicador revela la media de apoyo en una escala 0-10 a la afirmación de que “los inmigrantes hacen [el país] un mejor sitio para vivir”. Un valor más alto indica mayor tolerancia. Por tanto, los países más tolerantes en Europa se encuentran en el cuadrante inferior derecho y los más intolerantes en el cuadrante superior izquierdo. Entro los más intolerantes encontramos a Hungría, Italia y Chipre. Entre los más tolerantes encontramos en un lugar destacado a Suecia, seguida de otros dos países escandinavos (Dinamarca y Finlandia). En dicho cuadrante también aparece España con niveles de tolerancia (o apoyo, según se mire) similares o incluso mejores que Alemania y los Países Bajos. Por tanto, la evidencia indica claramente que España destaca entre los países europeos por su alto grado de aceptación de la población inmigrante.