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Franco y Orbán: cuando al PP se le ve su derecha más dura

El Congreso ha aprobado este jueves la exhumación de Franco con la abstención y dos votos en contra del Partido Popular

El grupo del PP en el Parlamento Europeo desoyó las indicaciones de Génova y tres de sus diputados votaron con la extrema derecha y a favor del primer ministro húngaro 

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Casado denuncia el intento de "debilitar" su imagen como candidato del PP

Pablo Casado y Jesús Posada, en el Congreso. EFE

Decían que Soraya Sáenz de Santamaría representaba la gestión, la tecnocracia y un perfil ajeno a la fontanería del PP. Y que, por contra, Pablo Casado era el guardián de las esencias, aquel que se reconocía mejor con el PP ideológico, heredero de perfiles como José María Aznar y Esperanza Aguirre, con quienes trabajó el actual presidente del Partido Popular.

Pero parece que ni a todos los diputados les parece suficientemente ideológico el recién elegido líder del PP; y ni siquiera les debe parecer con suficiente auctoritas ni potestas.

La exhumación del dictador Francisco Franco del mausoleo del Valle de los Caídos, símbolo de la dictadura, construido por mano de obra esclava republicana ha evidenciado grietas en el PP. La directriz era abstenerse; es decir, no estar ni a favor ni en contra; no tener opinión sobre qué hacer con el dictador.

Y, aun así,  dos de sus diputados se han salido de la disciplina del grupo no para votar que Franco sea exhumado, sino al revés, para pedir que siga como está en el Valle de los Caídos. Los diputados son Jesús Posada y José Ignacio Llorens. Los únicos dos diputados de los 350 de la Cámara que han votado en contra. 

Fuentes del Grupo Popular afirman que ha sido "un error", que el ex presidente de la Cámara durante ocho años y diputado desde 1993 Jesús Posada se equivocó de botón. Igual que Llorens, que ha sido diputado autonómico y en el Congreso desde hace más de un cuarto de siglo. Ninguno de los dos, eso sí, ha dado ninguna explicación.

El voto discrepante y a la derecha de la derecha de Posada y Llorens se produce 24 horas después de que Carlos Iturgaiz, Gabriel Mato y Pilar Ayuso  votaran en contra del informe aprobado en Estrasburgo que pide sancionar a Hungría por vulnerar los "valores de la UE". Mato se ha explicado así en la Cadena Ser: "Tenemos que rebelarnos contra todas las dictaduras, no sólo contra algunas. Y lo que hace aquí siempre la izquierda es ir en contra de algunos y favorecer y apoyar otras. Y eso es lo que yo me niego a avalar". 

La posición política decidida por la cúpula del PP era la de abstenerse en el informe que denuncia la corrupción de Viktor Orbán y sus prácticas contra las libertades civiles y la migración. El informe constata la violación "de los principios y valores fundacionales de la UE" y reclama una sanción para Hungría. 

La mayoría del Partido Popular europeo votó a favor del informe, pero Génova decretó que era mejor abstenerse. Aun así, las instrucciones no se cumplieron en Estrasburgo ni por el jefe de la delegación, Esteban González Pons, que prefirió ausentarse de la votación junto a otros tres compañeros de partido: Esther Herranz, Verónica Lope Fontagné y Antonio López Istúriz.

Los nueve que fueron fieles a las directrices de la dirección de Pablo Casado fueron Pilar del Castillo, Agustín Díaz de Mera, Rosa Estarás, Santiago Fisas, Luis de Grandes, Teresa Jiménez-Becerril, José Ignacio Salafranca, Ramón Luis Valcárcel y Francisco José Millán, que se abstuvieron. 

En Estrasburgo, a diferencia de en Madrid, nadie habla de que haya sido un error. Al contrario. Los que se ausentaron y abstuvieron explican que lo hicieron porque no comparten "que la Cámara legislativa, un órgano político, se convierta en un órgano judicial y sancionador", según González Pons: entienden que el informe contra el Gobierno de Orbán es una sentencia al pedir una sanción, aunque, efectivamente, no todas las sanciones requieren de un proceso judicial para ser impuestas. 

Mientras, los tres que votaron en contra del informe se defienden diciendo que no querían caer en el juego de la izquierda, que se niega a condenar algunas dictaduras y quieren que ahora condenemos a un gobierno democrático de la UE. 

Durante el debate de la sanción a Orbán, varios de los portavoces, incluidos populares, socialdemócratas y liberales, recordaron al primer ministro, cuyo partido, Fidesz, forma parte del Partido Popular Europeo, que Hungría a día de hoy no podría ingresar en la UE porque no cumple con los requisitos en cuanto a respeto de las libertades y la separación de poderes.

Pero para Carlos Iturgaiz, Gabriel Mato y Pilar Ayuso no fueron argumentos suficientes y prefirieron defender a Orbán codo con codo con los partidos xenófobos y de extrema derecha del Parlamento Europeo. Jesús Posada y José Ignacio Llorens ni siquiera tuvieron aliados en el Congreso para alinearse con las tesis de la Fundación Francisco Franco. 

Lo que sí hicieron los cinco, en 24 horas, fue desafiar la autoridad de Pablo Casado y su dirección y demostrar que con Franco y Orbán al PP se le ve su derecha más dura.

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