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El congreso nacional del PP congela la carrera sucesoria de Rajoy

Su propósito de seguir al frente de los conservadores aplaza las aspiraciones de los candidatos a relevarlo

Se resiste a acotar una limitación de mandatos pese a que forma parte del acuerdo de investidura con Ciudadanos

Cristina Cifuentes, Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor, Alberto Núñez Feijóo y María Dolores de Cospedal.

Cristina Cifuentes, Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor, Alberto Núñez Feijóo y María Dolores de Cospedal. Emilio Naranjo/EFE

El empeño de Mariano Rajoy por decir a los suyos que se siente "más fuerte que nunca" y con ganas de seguir ha provocado el efecto inmediato de cortar en seco las especulaciones sobre la carrera para sucederle. Ninguno de los candidatos mejor situados en el PP tuvo el menor protagonismo durante los tres días que duró el congreso nacional, más allá de María Dolores de Cospedal, por su condición de secretaria general.

Conscientes de que el momento de revalidar el liderazgo de Rajoy no era el más adecuado para distinguirse, todos coincidieron en difundir el mismo mensaje: que hay Rajoy "para rato". Quizá el más entusiasta fue Fernando Martínez-Maillo, llegado a la cúpula del PP hace año y medio y muy lejos aún de entrar en la terna de posibles relevos del líder. El vicesecretario de Organización estrenó el año demostrando su optimismo en una entrevista en La Razón: "Veo a Rajoy gobernando doce años".

La vicepresidenta, a quien hasta ahora se la ha considerado la mejor situada por ser su mano derecha en La Moncloa, jugó un papel muy discreto en el congreso nacional del PP. Con gestos de "esto a mí no me toca", Soraya Sáenz de Santamaría procuraba despegarse de cualquier polémica congresual y hablar con los periodistas sólo de lo que más le interesa en estos momentos: su papel para tratar de entablar un diálogo institucional con la Generalitat de Catalunya.

Alberto Núñez Feijóo también procuró buscar un papel discreto y echó balones fuera cuando algunos informadores le recordaron que pasa como el eterno delfín. El mismo presidente autonómico que procuró no coincidir con su jefe durante la campaña de las elecciones gallegas y empequeñeció las siglas del PP hasta hacerlas inapreciables ha optado por negarse a hablar de la sucesión hasta el año 2020. 

Avalado por un resultado superior en tres escaños a los necesarios para una mayoría absoluta, su poder sigue siendo mayor que el de Cristina Cifuentes. La presidenta de la Comunidad de Madrid sólo pudo llegar a gobernar gracias al pacto con Ciudadanos porque sus 48 escaños no bastaban. Anfitriona del congreso de la Caja Mágica, Cifuentes procuró no sobresalir.

Hasta el punto de que Cifuentes evitó que el anuncio de la próxima reunión de la gestora del PP de Madrid coincidiera con el cónclave conservador. Se prevé que este martes dimita como responsable de la gestora para presentar su candidatura al inminente congreso regional, que Génova ha ordenado celebrar el fin de semana del 18 y 19 de marzo.

La número dos de Rajoy en el PP, María Dolores de Cospedal mantiene su voluntad de concurrir a las próximas autonómicas y arrebatar el poder al PSOE. Desalojada tras los primeros cuatro años, mantiene como uno de sus tres cargos la presidencia del PP de Castilla-La Mancha y no tiene ninguna intención de abandonarlo. Uno de los amigos más fieles de Rajoy, Javier Arenas, fue tajante a la hora de resumir el panorama sucesorio: "Nadie se plantea que Rajoy no opte a la reelección". 

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