El descontrol de Vox en los territorios y la crisis abierta por Olona provocan la caída de Ortega Smith

Los diputados de Vox Javier Ortega Smith e Ignacio Garriga sentados en sus escaños del Congreso.

Carmen Moraga


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Santiago Abascal ha decidido dar su primer gran golpe de mano dentro de la cúpula del partido tras los malos resultados cosechados en las elecciones andaluzas –donde Vox esperaba haber entrado en el Gobierno autonómico–, y después de la reciente y grave crisis desatada por la que fue la candidata de la extrema derecha en esas autonómicas, Macarena Olona, que ahora amenaza con liderar un nuevo proyecto una vez que Espinosa de los Monteros cerrara la puerta a su regreso al partido. La primera cabeza que ha rodado ha sido la de Javier Ortega Smith que este jueves era sustituido al frente de la secretaría general y en Organización por Ignacio Garriga, que fue candidato a la Generalitat. El diputado catalán, hombre de confianza de Jorge Buxadé, tendrá a partir de ahora todo el poder que hasta ahora administraba con mano férrea Ortega Smith, contra el que las críticas internas eran cada vez más numerosas por el descontrol que reina en los territorios a un año escaso de las elecciones municipales y autonómicas.

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El diputado nacional y concejal madrileño se despedía este jueves en su cuenta de Twitter de su compañeros de área y anunciaba que se volcará a partir de ahora en la tarea que desempeña actualmente como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid y en preparar la campaña de 2023, una vez que ha sido ratificado como candidato municipal por el Comité Ejecutivo Nacional de la formación de extrema derecha. Su versión de los hechos, según las declaraciones que ofreció a los periodistas en los pasillos del Congreso, es que la decisión la ha tomado él para poder dedicarse en exclusiva a “ganar Madrid”, ya que esa tarea no era compatible con la secretaría general del partido en unas elecciones autonómicas y municipales cruciales para Vox y en las que él debía apoyar a los candidatos de toda España. No obstante, Vox lo ha colocado en una de las tres vicepresidencias y lo ha nombrado responsable jurídico del grupo parlamentario en el Congreso, funciones que, según ha dicho, no le exigirán tanta dedicación ni lo obligarán a estar en contacto directo con todos los territorios como antes.

Poco después de que la cúpula emitiera el comunicado con su relevo, Abascal le agradecía su trabajo, también en las redes sociales, recalcando que Ortega Smith seguirá “a su lado” en la dirección pero como “vicepresidente”, sin saber qué contenido se le asignará. En Vox hay otras dos vicepresidencias que ostentan el eurodiputado y portavoz nacional, Jorge Buxadé -'tutor' de Garriga- , y Reyes Romero.

“Desde hace años, en la travesía del desierto, he sentido a mi lado a mi amigo, compadre y compañero, Javier Ortega Smith. Me alegra saber que lo seguiré teniendo, ahora en la vicepresidencia, y espero que muy pronto en la alcaldía de Madrid”, aventuraba el presidente de Vox, quien según publico OK Diario ha creado un gabinete para elaborar las candidaturas electorales del que ha excluido al que sigue ahora llamando su “amigo y compadre”.

Con su designación como candidato a la alcaldía de Madrid se cierran las especulaciones que sostenían que la cúpula del partido iba a encomendar a Ortega Smith ser el cabeza de cartel de Castilla-La Mancha en las elecciones autonómicas, dada su vinculación con Toledo, donde tiene en propiedad un cigarral y donde contrajo matrimonio. El propio dirigente de Vox alimentó esa posibilidad en diversas visitas a la región señalando, sin descartar nada, que él estaría “donde fuera más necesario y útil para el partido”. Con el gesto de este jueves también se acalla a quienes insistían en que la actual portavoz en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, iba a ser la cabeza de cartel municipal para pelear contra el actual alcalde, José Luis Martínez-Almeida, en lugar de repetir frente a Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, dado que en Vox no tienen la menor duda de que la líder autonómica del PP volverá a arrasar de nuevo en la capital.

Pero en lo que se ha empleado más a fondo Ortega Smith ha sido en intentar desvincular su marcha del cargo de la tensión que mantenía con Macarena Olona o de las críticas internas que está sufriendo por parte de algunos compañeros de partido por el desbarajuste que reina en los territorios. “No tiene nada que ver –reiteraba este jueves, en referencia a Olona–. Yo he sido el que cuando me han propuesto para asumir un reto tan importante, exigente y de tanta responsabilidad he considerado la decisión”, señalaba el portavoz municipal de Vox.

La excandidata a la Junta de Andalucía no había ocultado su malestar con Ortega Smith, contra el que apuntó, sin citarlo, en una entrevista concedida a ABC en la que denunció la “falta de democracia interna” en Vox y el “linchamiento” que algunos dirigentes organizaron contra ella tras no cubrir las expectativas que se marcaron en esa comunidad. Fruto de sus quejas fue la lapidaria frase del portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros: “Definitivamente este es el final del camino”. Olona le respondió que era “solo el principio”. Este jueves, la exdiputada por Granada despedía a Ortega Smith en Twitter, también a su manera y no sin cierta retranca.

Lo cierto es que últimamente la labor de Ortega Smith, que ha compaginado además su cargo municipal con el escaño en el Congreso, ha sido muy cuestionada internamente por algunos compañeros del partido. Estas voces críticas con su gestión consideran que “abarcaba demasiado poder, que ejercía sin contemplaciones”, pero sin lograr frenar las crisis internas que ha ido sufriendo Vox a lo largo de los últimos años en diversos territorios. La última, la que llevó este jueves a la dimisión en bloque de la dirección del partido en Badajoz. También le han reprochado que desatendía sus quehaceres como concejal o como diputado en ese afán por acumular cargos. De hecho, el propio Almeida le ha reprochado en varias ocasiones sus reiteradas ausencias del Ayuntamiento.

Pero la tensión dentro del partido se ha trasladado ya a muchas agrupaciones ante la cercanía de la doble cita electoral de mayo de 2023. La ausencia de noticias sobre las candidaturas está provocando nervios en los que aspiran a repetir en las listas. Y en muchos municipios de Madrid o de otras provincias no tienen ni idea de a quién poner, según cuentan a esta redacción algunos exmiembros de la formación que conocen bien su engranaje.

“Después de los pésimos resultados conseguidos en Andalucía nos consta de primera mano el nerviosismo creado en los cargos que quieren conseguir un sueldecito al menos en las elecciones municipales. Están viendo la debilidad del proyecto y la falta de propuestas cercanas a los ciudadanos. La mayoría sabe en el fondo que no conseguirá ni ser concejal, por los errores cometidos”, escribían esta semana en su cuenta de Telegram el grupo de críticos de Barcelona.

Mientras tanto, en Murcia, los diputados que fueron expulsados de Vox y obligados a ser readmitidos por sentencia judicial, pero que ya no siguen las directrices del partido, son los que están ayudando a Olona a impulsar ese “nuevo proyecto” que la exdirigente alicantina anunció hace unos días y para el que está buscando a toda prisa financiación. De momento, la presidenta de Alianza Cívica, Herenia Trillo, ha desmentido que Olona vaya a liderar ese partido y ha exigido al medio digital que lo publicó que rectifique.

En estas circunstancias, este fin de semana, Vox intentará escenificar unidad y un cierre de filas y tanto Ortega Smith como Ignacio Garriga intervendrán en el macroevento VIVA 22 junto a Santiago Abascal. El acto se celebra en Madrid y el partido ha desplegado para ello todos los medios a su alcance.

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