La dirección del PP desautoriza a Guardiola y toma el control de la negociación con Vox
“Hay que hacer menos ruido en los medios de comunicación y trabajar más”. Así zanjó la dirección nacional del PP la pugna pública entre la candidata del PP a repetir como presidenta de Extremadura, María Guardiola, y Vox a cuenta de la negociación para un acuerdo de investidura que evite una repetición electoral. Dicho y hecho. La dirigente autonómica, que recibió más toques en privado, ha reducido al máximo su presencia mediática tras la toma de control por parte del equipo de Alberto Núñez Feijóo
La encargada de lanzar el aviso a Guardiola fue otra mujer, Carmen Fúnez. Pero no fue la única que lo hizo. En público y en privado el PP de Feijóo ha desautorizado la posición de su compañera para asumir el control ante el riesgo cierto de contagio a otras comunidades donde también hay gobiernos en el aire.
La primera, Aragón, donde Jorge Azcón se mantiene casi en absoluto silencio, también gracias a la evidente diferencia de estrategia de Vox en cada una de las regiones. Pero las elecciones de Castilla y León son inminentes, y las encuestas ya anticipan que el PP volverá a necesitar a la extrema derecha para gobernar. Y en junio se esperan comicios en Andalucía, con la mayoría absoluta de Juan Manuel Moreno en juego.
Fúnez hizo sus declaraciones a los medios el pasado lunes, en la habitual rueda de prensa posterior a la reunión de la dirección del PP. No es la hoy vicesecretaria de Sanidad y Políticas Sociales una habitual de la sala de prensa de la planta baja del número 13 de la madrileña calle de Génova. Pero esta vez fue la elegida para marcar el paso en público a Guardiola. Preguntada expresamente si se refería a la líder del PP extremeño con esa frase que pedía “menos ruido”, Fúnez dejó la duda en el aire: “Lo que he dicho es exactamente lo que queríamos decir”.
La rueda de prensa llegó después de una entrevista de Guardiola en OkDiario que hizo saltar muchas alarmas en Génova. “El feminismo que defiendo es el feminismo que defiende Vox”, se podía leer. Desde el equipo de la presidenta extremeña aseguraron que la transcripción no era correcta porque Guardiola había dicho: “El feminismo que defiendo, estoy convencida de que es el feminismo que defiende Vox”. El textual fue corregido por la web de Eduardo Inda posteriormente.
Una frase similar, pero no igual y con un sentido diferente, según reconocieron luego en la cúpula nacional del PP. Lo dicho por Guardiola era mejor que lo que le transcribieron. Pero ya daba igual porque la mera existencia de la entrevista supuso un cambio de rumbo en las negociaciones. Las declaraciones de Fúnez llegaban después de los bandazos de Guardiola en su negociación con Vox tras las elecciones del 21 de diciembre y la negativa del partido de Santiago Abascal a investirla presidenta pese a haber logrado el 43% de los votos.
Guardiola llamó primero machista a Abascal, quien había anticipado que su partido iba a pedir su dimisión para apoyar al PP en Extremadura. Tras varias reuniones, primero dijo que no iba a “travestirse” de Vox y luego aseguró que “son más cosas las que comparten” de las que no.
Ante la declaración del lunes, las llamadas se sucedieron. Desde la cúpula nacional del PP llamaron a Guardiola a capítulo. Lo hicieron tanto Feijóo como su ‘número dos’, Miguel Tellado, o el vicesecretario de Educación e Igualdad, Jaime de los Santos, quien recibió el “permiso” de la presidenta extremeña “para explicar lo que ella no explicó bien” sobre el feminismo del PP y de Vox, según explicaron fuentes de la dirección el pasado martes en los pasillos del Congreso. Queda sin resolver la duda de si Feijóo ha hablado con el líder de Vox, Santiago Abascal, enfrascado en la última de las purgas de los históricos de su partido: Javier Ortega Smith. En el PP sostienen que “todo se sabrá a su debido momento”.
Extremadura y Aragón, repetición conjunta en junio
El miedo en Génova es que los problemas en Extremadura, donde Vox no teme forzar una repetición electoral para cobrarse una pieza importante como es María Guardiola, se contagien a las otras comunidades con gobiernos en juego. El caso más claro es el de Aragón. Azcón sacó peor resultado comparado que Guardiola. Mientras ella logró un diputado más que en 2023 y contener a Vox por debajo del 17%, Azcón se dejó dos escaños y la extrema derecha rozó el 18% de sufragios.
En el PP cuentan con que Azcón tendrá más fácil el acuerdo. Desde Vox, Abascal ya ha apuntado que el aragonés tiene que hacer lo mismo que hizo en su día Carlos Mazón y después su sucesor en la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca: asumir en público los marcos políticos impuestos por la ultraderecha. Mazón renegó de lo que había defendido para mantenerse en el poder unos meses más. Y Vox le agradeció reconocer que tienen “razón cuando dice basta al Pacto Verde y a las políticas que fomentan la inmigración ilegal”. Su sucesor al frente del Govern valenciano dijo esta misma semana en una respuesta parlamentaria, precisamente a sus aliados: “Hay algo que ya es evidente en España a la vista de los resultados electorales que se van dando: en España gusta mucho el modelo valenciano”.
La casualidad ha querido que el próximo 3 de marzo coincidan la primera votación de investidura de María Guardiola en Extremadura y la constitución de las nuevas Cortes de Aragón. Lo previsible es que Guardiola no sea elegida presidenta ni ese martes ni 48 horas después, lo que abrirá un periodo de dos meses para investirla a ella, o a otro posible candidato. Si fracasan, habrá repetición electoral. Pero el Estatuto de Aragón y el de Extremadura son diferentes. Y los plazos en Aragón comenzarán a contar el mismo día, el 3 de marzo. Así las cosas, en caso de una hipotética repetición electoral, ambas comunidades coincidirán en la fecha de la repetición: el 28 de junio. Justo después de Andalucía.
Lo que ocurra el 3 de marzo dará pistas sobre el estado de las negociaciones en pleno arranque de la campaña en Castilla y León. El PP ha activado su mayoría absoluta en el Senado para citar el día antes a José Luis Rodríguez Zapatero ante la comisión de investigación sobre el llamado ‘caso Koldo’.
La situación es muy complicada para el PP, que debe medir entre marcar distancia con Vox sin dejarse robar el liderazgo ideológico, lo que les lleva muchas veces a comprar los marcos ultras en materias delicadas como la inmigración o la supuesta tercermundialización de España.
La dirección del PP ha dado la orden de “parar y trabajar”. Y advierten a Vox: “Si pides lo imposible, la gente tiene que decidir”.